Nuevo período con mayorías holgadas

“Mucha política, mucha política”, dijo el senador Germán Vargas Lleras en el intermedio de la grabación de un programa de televisión sobre la reforma tributaria. Alternaba con Cecilia López y Gustavo Petro.

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agosto 07 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-07

Su comentario apuntaba a la lucha pertinaz que ha librado, y seguirá librando, para hacer mayoría en el Congreso. Ya perdió las dos primeras batallas, las elecciones de mesas directivas y del Contralor General de la República pero, como dijo un senador liberal, no hay nada más peligroso que un león herido. De todas maneras, el segundo gobierno de Alvaro Uribe comienza con holgadas mayorías en el Congreso. Una coalición vulnerable, pero al fin de cuentas numerosa. Vargas Lleras refleja esa precaria unidad. A la menor oportunidad puede atravesársele a los proyectos del Gobierno. El propio Ministro del Interior tuvo que reconocer que el jefe de Cambio Radical juega muy duro. Si la maquinaria uribista en el Congreso no es aceitada continuamente, la posibilidad de que naufraguen los principales proyectos es cada vez mayor. En materia legislativa, además, Cambio Radical es el único grupo que ya tiene listo su paquete de proyectos. El Gobierno no pudo cumplir con su propósito de llevar todas las reformas el 20 de julio. Y ha sido sometido a un intenso desgaste. La presión a la que está siendo sometido, con motivo de la reforma al régimen de transferencias, es también enorme. El margen de maniobra política del que debe disponer el Presidente de la República tiene que ser muy alto para poder sacar adelante las reformas. Hace apenas dos meses le hundieron, en la Comisión Séptima de la Cámara, la reforma a la Ley 100. El Partido Liberal, por su parte, acusa fatiga de metal, como dijo un senador de Polo. “De los retiros espirituales que hicimos en Girardot no salió nada”, dijo un congresista del liberalismo. En lugar de concentrarse en el largo plazo, el liberalismo volvió a naufragar en el inmediatismo. “Busque allí una de las razones para saber por qué estamos como estamos”, dijo uno de los senadores. Se refería a la abierta contradicción de haber votado en blanco las mesas directivas del Congreso, pero al mismo tiempo haber terminado apoyando a Julio César Turbay Quintero a la Contraloría. Y en materia legislativa, el liberalismo no ha presentado ni una sola iniciativa. A duras penas Luis Fernando Velasco llevó al Congreso el proyecto de habeas data. No se sabe si es apoyado por todo su partido. La ley de bancadas ofrece una enorme oportunidad para que cada partido diga cuáles proyectos reflejan su pensamiento social, económico, político. El Gobierno ya dio a conocer qué quiere en materia tributaria, pero el liberalismo no le respondió con otro proyecto. “Parece como si hubieran ganado las elecciones y estuvieran repartiendo la torta burocrática”, dijo un senador del Polo al ser consultado por la estrategia de la oposición en el Congreso. “No son confiables”, agregó. Ya hay dos grandes anuncios del Gobierno que han cogido fuera de base al Liberalismo. La reforma tributaria es uno, y el anuncio de venta a particulares del 20 por ciento de Ecopetrol es el otro. La senadora Cecilia López se pronunció de manera aislada. Dijo que no cabe comparar el futuro de la compañía con lo que ha pasado con Petrobrás. En el Congreso esperan que el liberalismo se sacuda en el debate que ya citaron para analizar el caso Ecopetrol. Si es por coherencia en materia legislativa, el único grupo que ya hizo toda la tarea es Mira, de la senadora Alexandra Moreno Piraquive. Solo en Senado radicó veinte proyectos que van desde la expedición de normas sobre control del cumplimiento de las licencias de construcción, hasta endurecimiento de penas por abuso sexual, pasando por proyectos variopintos como modificación de aranceles, regulación del transporte Multimodal y rebaja en las sanciones para los remisos del servicio militar obligatorio. La senadora Moreno, además, hizo ‘moñona’. Logró ubicarse en la Comisión Segunda del Senado, y su compañero de bancada en la Cuarta. TLC y reformas económicas son sus fuertes. Eso sí, las esperanzas de que le aprueben alguno de sus proyectos son prácticamente nulas. Pero dan la batalla, como el año pasado, cuando la senadora alineó a varios veteranos, entre ellos Luis Guillermo Vélez y Antonio Navarro, en contra de un artículo del acuerdo comercial con el Mercosur. Por último, el Polo Democrático se mantiene cohesionado y, según algunos de sus dirigentes, no están dispuestos a unirse a cualquier precio con el liberalismo ni con Cambio Radical. Lo demostraron en la elección de mesas directivas del Congreso y en la oposición a la elección del nuevo Contralor. A pesar de que están unidos en algunos temas, como en oponerse a la extensión del IVA, los miembros del Polo están divididos en asuntos electorales. Navarro no ha querido decir que una de sus más firmes -y reales- intenciones es presentarse como candidato a la Gobernación de Nariño. Perdería tempranamente toda su figuración nacional. La candidatura a la alcaldía de Bogotá la tiene que disputar internamente con Samuel Moreno y probablemente con María Emma Mejía, de quien algunos dicen no se sabe a qué horas entró al Polo después de militar en el galanismo, el gavirismo, el samperismo y luego en el serpismo. El segundo mandato de Uribe comienza con una poderosa maquinaria parlamentaria a su favor, así haya tenido que armarla con los más cuestionados parlamentarios. Su coalición ha empezado a llamarse ‘los urigados’, es decir, integrada por uribistas, ‘gatos’ y ‘renegados’. "La ley de bancadas ofrece una oportunidad para que cada partido diga cuáles proyectos reflejan su pensamiento social, económico, político".

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