Su nuevo puesto de trabajo está en los detalles

Su nuevo puesto de trabajo está en los detalles

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enero 08 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-08

He aquí un importante propósito para el Año Nuevo para los que buscan trabajo: préstele atención a los pequeños detalles. 

Simples traspiés pueden descarrilar su esfuerzo. Con los niveles de desempleo tan altos que se están viendo, muchos gerentes de contrataciones están rechazando candidatos por el más mínimo error.

Los pequeños tropiezos durante las entrevistas se están volviendo más comunes.

"Comparado con dos años atrás, cerca de 20% más de los candidatos entrevistados no reciben ofertas debido a metidas de pata por su alto nivel de ansiedad", señala Dave Campeas, presidente de PrincetonOne, una firma de reclutamiento de ejecutivos en el estado de Nueva Jersey.

El índice de postulantes nerviosos se ha duplicado desde 2006, lo que lleva a algunos a cometer descuidos que "arruinan sus posibilidades porque no se presentaron bien", señala David Mezzapelle, director de marketing y desarrollo de Goliath Jobs Inc. en el estado de Connecticut.

¿La mejor solución? Prepárese

para las entrevistas. El trabajo preliminar debe incluir extensos juegos de rol, una minuciosa investigación de la cultura de un posible empleador y un conocimiento de cómo sus destrezas concuerdan con sus necesidades. "Mejore su nivel de sensibilidad", sugiere Gerard Roche, presidente de la junta de la firma reclutadora Heidrick & Struggles International Inc. "Los pequeños detalles cuentan".

Estas son las cinco áreas peligrosas donde simples traspiés podrían arruinar sus posibilidades:

El atuendo. Una ejecutiva de mediana edad con un currículo extraordinario se puso una blusa un poco escotada durante su entrevista con el jefe de un hospital en una pequeña ciudad de Texas. Al inclinarse levemente sobre su escritorio, la mujer reveló un tatuaje de una pantera negra en el pecho.  El presidente ejecutivo la eliminó de la búsqueda de un director financiero. El gran tatuaje "no sería aceptable entre los miembros de la junta y la comunidad para alguien en ese puesto", le dijo a Bradley G.  Richardson, un socio en la firma Kaye/Bassman International Corp., que llevó a cabo la búsqueda.

La etiqueta a la hora de comer. La mayoría de las personas que buscan trabajo sabe que no se deben pedir platos complicados. La puntualidad también es importante.

Un recién graduado que buscaba un puesto en un banco llegó tarde a una entrevista grupal en un restaurante. Los representantes de la empresa y los otros postulantes ya estaban sentados. El que llegó tarde "pidió lo más caro de la carta, comió y terminó su plato antes de que les sirvieran a los demás", recuerda Barbara Pachter, una especialista de etiqueta empresarial que asesoró al banco. 

Explica que sus malos modales fueron la principal razón por la que el banco rechazó a ese candidato para su programa de capacitación gerencial.

La discreción. Como vicepresidente ejecutivo de una consultora de gestión de tecnología, Dan Burns solía preguntarles a los postulantes prometedores cuándo podrían empezar a trabajar antes de hacerles una oferta. A menudo decían que no estarían disponibles por varias semanas porque debían avisar con tiempo a su actual empleador.

"Eso es lo último que un gerente de contratación quiere oír", cuenta Burns. Una vez que reciba una oferta, debería estar en una mejor posición para negociar su día de llegada.

La transpiración. Un gerente de proyectos contratado por Burns hace unos años corrió 12 cuadras desde una estación de tren hasta la oficina de un cliente que estaba considerando recurrir a sus servicios para un trabajo de consultoría. "Se podía ver la mancha de sudor en su camisa blanca", recuerda Burns. La empresa no tenía duchas y los ejecutivos no cedieron a la solicitud de Burns de reprogramar la reunión. Eligieron a otra consultora para su proyecto.

"Planee con tiempo", le advirtió Burns al gerente de proyectos. En la próxima entrevista con un cliente, llegó una hora antes "y no estaba traspirando", agrega.

Llegar temprano también le permite practicar técnicas de relajación o secarse las palmas sudorosas antes de estrechar la mano de un gerente de contratación, señala Gail Golden, una asesora de liderazgo de Chicago.

La conducta. Un comportamiento inadecuado puede causarle problemas. A Golden no le gustan los hombres que colocan una mano en su hombro luego de una entrevista.  Interpreta este toque de condescendencia como un "gracias por su tiempo, cariño".

Durante una entrevista en julio en Goliath Jobs, un aspirante a gerente de marketing movía las manos con tanta intensidad
para demostrar su entusiasmo por el trabajo que derribó dos veces la botella de agua que había sobre la mesa. "Era apasionado, pero demasiado", dice Mezzapelle.

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