Obama y los acuerdos bilaterales

Es muy probable que, cuando esta nota vea la luz, Barack Hussein Obama sea el presidente electo de E.U. Es el comienzo de una nueva etapa de la historia de esa nación, así fuera solo porque es el primer Negro que llega a ese puesto clave.

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noviembre 05 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-05

Pero ese no será el único, ni el principal, factor de esta nueva era. Golpeado por la primera crisis auténticamente global, el mundo financiero exige y tendrá cambios muy grandes en materia de regulación y vigilancia, de estructura de la propiedad y de organización institucional. El Gobierno y el Congreso de E.U., así como el Sistema de la Reserva Federal, serán agentes fundamentales del golpe de timón que ya está sufriendo el sistema financiero mundial. La palabra del nuevo presidente gringo será definitiva. Hay circunstancias aún más complicadas en el mundo económico que coinciden con esta elección; el desempleo en E.U., hoy en el 6%, podría subir al 8 o 9% en los próximos 18 meses; es indudable que la economía ha entrado en una fase recesiva del ciclo, y la cuestión es qué tan profunda será la recesión en el futuro inmediato. La Comisión Europea, máximo organismo de la Unión, acaba de ‘proclamar’ la recesión en la eurozona; Japón no había terminado de salir de su prolongado letargo cuando volvió a mostrar signos negativos en el crecimiento económico desde comienzos de 2008. Ahora bien, prácticamente nada de lo que ocurrió en los últimos doce meses en la economía ‘real’ del planeta tiene que ver con el gran congelamiento global del crédito que se presentó desde septiembre. Las estadísticas que salgan en enero de 2009, comenzarán a mostrar tales efectos. Así pues, el nuevo presidente tendrá llena su agenda de política económica desde hoy mismo. El gobierno virtual (el empalme, en términos colombianos) será muy agitado. De hecho, la ‘cumbre’ que se ha convocado para mediados de noviembre, a la que deberán asistir los países ricos y algunos de los ‘emergentes’, tendrá la presencia en segundo plano del presidente electo. Si dicha reunión finalmente ocurre, allí podría cocinarse un conjunto de acuerdos para realinear las principales divisas, definir un programa hacia la creación de algunas instituciones de alcance global y darle a China una entrada formal a la comunidad de potencias económicas a cambio de varias promesas ambientales, cambiarias y comerciales del régimen comunista. El Partido Demócrata consolida su dominio en el Congreso de E.U. Este nuevo Congreso escuchará voces airadas en relación con la creciente desigualdad social que registra el poder hegemónico global. En la propia Casa Blanca y en el Capitolio no faltará quién haga preguntas sobre los beneficios de la actual globalización sobre el ciudadano gringo promedio. ¿Volverá un presidente Obama a decir lo que afirmaba cuando era Senador: “Hasta ahora, casi toda nuestra energía y casi todos estos acuerdos de comercio van en la dirección de hacerles la vida más fácil a los ganadores en la globalización, mientras que nada hacemos frente a los perjuicios causados a los trabajadores estadounidenses”? El propio señor Bernanke, de la Reserva Federal, ha expresado su preocupación por la tendencia de largo plazo a una creciente desigualdad de salarios. Pronto sabremos qué dice (si es que algo dice) el nuevo presidente sobre América Latina, sobre Colombia y sobre la política comercial con esta región antes de su posesión en enero. Tendrá sobre su escritorio muchos otros problemas; si es Obama, tendrá igualmente muchos copartidarios cuyos electores culpan al comercio de la pérdida de su calidad de vida. En ese ambiente habrá poco espacio, o ninguno, para reavivar la llama del bilateralismo en política comercial.'' Es el comienzo de una nueva etapa de la historia de Estados Unidos.''WILABR

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