Aunque Obama tiene otras prioridades en materia de política exterior, no se descarta un diálogo con Cuba

Desde la revolución en 1959, Washington encarnó al contrincante que ha tratado de aislar a la isla y se convirtió en el enemigo que permitió al Gobierno construir el concepto de plaza sitiada.

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noviembre 14 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-14

En este, Castro basó los argumentos con que aprobó no pocas medidas restrictivas en el país.

Emergida como proceso político en plena guerra fría, la revolución cubana se presentó como la respuesta en Latinoamérica al país que apoyó las dictaduras derechistas en el continente, y supo alimentar ese antagonismo para granjearse la simpatía de los sectores izquierdistas de medio mundo.

Los acontecimientos que sucedieron apenas triunfó el levantamiento encabezado por Fidel Castro contra Fulgencio Batista sólo animaron un mito que ha servido de parapeto a Cuba para excusar buena parte de sus controvertidas decisiones económicas y políticas.

Castro ha sido considerado durante décadas la figura del antiimperialismo, el único gobernante que se ha opuesto con éxito a su poder en el continente y el abanderado de la lucha contra la omnipotencia militar norteamericana.

Sin embargo, la llegada de Barack Obama podría significar un cambio radical del escenario, incluso si no eliminara la esencia del embargo que Estados Unidos mantiene contra la isla desde 1962.

A mediados de año, Armando Hart, ex ministro de Educación y ex miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, afirmó que la simple eliminación de las restricciones de los viajes a la isla supondría el nacimiento de "una nueva etapa en el combate ideológico entre la revolución cubana y el imperialismo".

Ello, agregó Hart, haría necesario "el diseño de una nueva concepción teórica y propagandística acerca de nuestras ideas y su origen".

Obama y el diálogo con Cuba

Durante la campaña presidencial que desembocó en las elecciones del 4 de noviembre, Obama afirmó que la política esgrimida en los últimos años desde Washington no ha logrado "la libertad en Cuba" o un nuevo rumbo a través de una "diplomacia directa y con principios", sin restricciones para los viajes y remesas de los cubanos en el exilio.

Además, en julio mostró por primera vez su disposición a reunirse sin condiciones con el presidente cubano, Raúl Castro, y otros líderes como el venezolano Hugo Chávez o el iraní Mahmoud Ahmadinejad.

El asesor del presidente electo sobre América Latina durante la campaña, Dan Restrepo, afirmó en septiembre que Obama cambiaría la actual política hacia la isla. "No podemos seguir haciendo más de lo mismo y esperar un resultado diferente", agregó.

Por su parte, el general Raúl Castro ha afirmado en tres ocasiones, desde julio de 2006, cuando asumió la presidencia provisional del país por una enfermedad de su hermano Fidel, que está dispuesto a resolver las diferencias bilaterales en la mesa de negociación y en plano de igualdad.

"A estas alturas, deberían tener claro (los E.U.) que con imposiciones y amenazas no es posible lograr nada de Cuba (...), en cambio, siempre hemos estado dispuestos a normalizar las relaciones en un plano de igualdad", dijo Raúl Castro en una entrevista publicada por el diario oficial Granma a mediados de agosto de 2006.

El mensaje fue repetido el 2 de diciembre de aquel año, día de las Fuerzas Armadas Revolucionarios, aniversario 50 del desembarco del yate Granma, en el que llegaron los guerrilleros encabezados por Castro para alzarse contra Fulgencio Batista y tras el primer desfile militar en La Habana en 20 años.

"Sirva la oportunidad para nuevamente declarar nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre Estados Unidos y Cuba", dijo Raúl.

Por tercera vez, el 26 de julio de 2007, en el día más importante del calendario oficial cubano, el entonces todavía presidente provisional, señaló que "la nueva Administración (de E.U.) tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo" ofrecido el 2 de diciembre.

Raúl Castro no ha vuelto a reiterar el ofrecimiento desde entonces, ni tras asumir la presidencia del país en febrero de este año, aunque su primer vicepresidente, José Ramón Machado Ventura,
recordó que la propuesta está hecha.

Sin embargo, analistas consideran que el final del embargo y el acercamiento real entre los dos países aún está lejos.  

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