Obama y el voto hispano

La campaña por la presidencia de Estados Unidos, en el 2012, está tomando cada día mayor fuerza. Mientras en las huestes demócratas el pesidente Obama pasa por su peor momento de aprobación, en el frente republicano, la disputa por la nominación entre el gobernador de Texas, Rick Perry, y el empresario y ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, se está apretando, apreciándose que, cualquiera sea el vencedor, su diferencia con el mandatario en ejercicio es prácticamente mínima.

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septiembre 29 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-29

Ante este panorama electoral tan reñido, las cifras censales norteamericanas muestran datos que influenciarán quién será el próximo inquilino de la Casa Blanca. En más de 20 de las 100 ciudades más grandes de Estados Unidos, existen mayorías electorales pertenecientes a minorías étnicas, haciendo notorio el peso creciente de la población hispana. Según los reportes oficiales, durante los últimos 10 años este segmento pasó de 35 a 50 millones de personas. Este solo hecho comprueba que el voto latino será clave para asegurar la victoria en estados donde no existen mayorías consolidadas para ningún partido, y en los cuales los independientes pueden inclinar la balanza. La situación es tan notoria que Obama, a pesar de haber obtenido en el 2008 el 70% del voto hispano, ha querido mostrarse más cercano a este grupo poblacional, como lo demostró con su reciente visita a Puerto Rico, convirtiéndose en el primer presidente en ejercicio que pisa territorio boricua en 50 años. Sin embargo, las cosas no marchan bien y la realidad exige más que discursos y buenas intenciones. El desempleo hispano se sitúa en el 11,3%, superando en dos puntos el promedio nacional, y únicamente sobrepasado por la desocupación afroamericana, ubicada en el 16,7%. Como lo indican las encuestas, la mayor preocupación del electorado de origen latinoamericano está en la economía, pues poseen cerca de dos millones de pequeñas y medianas empresas que emplean casi tres millones de personas. Hasta la fecha, el desconsuelo no podría ser mayor. La Reforma Migratoria y el famoso Dream Act, encaminado a brindar oportunidades educativas para los hijos de inmigrantes ilegales, son promesas incumplidas por la actual administración. Del lado republicano, las leyes migratorias en estados como Arizona y Nevada, apoyadas por figuras históricas del partido, son señales graves de hostilidad frente a una minoría cuyo consumo es cercano al 10% del PIB. En Florida, Nevada, Nuevo México, Texas, California, entre otros estados, las encuestas evidencian la desmotivación hispana, cansada de promesas, celebridades buscando identidad racial y frases de cajón en español mal pronunciadas procurando la simpatía del lenguaje. Para facilitar su reelección, Barack Obama tiene que darle soluciones concretas a una población cada día más influyente. De lo contrario, su abstención o rechazo en distritos electorales vitales le complicarán la continuidad al primer gobernante perteneciente a una minoría étnica, cuando los republicanos en cabeza del senador Marco Rubio le apuestan a tener el primer vicepresidente hispano, un hecho político difícil de superar. Analista - Consultor internacional ivanduquemarquez@gmail.com HELGON

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