La obesidad no es suficiente para evaluar el peligro cardiovascular

El sobrepeso y la obesidad no provocan forzosamente una mayor mortalidad y grandes riesgos de accidentes cardíacos en los enfermos que ya tienen problemas cardiovasculares, indica un estudio publicado el sábado por la revista médica británica The Lancet.

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agosto 22 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-22

De ahí la idea de hablar más bien de medir la grasa abdominal. Tras comparar los resultados de 40 estudios hechos a 250.000 personas con una enfermedad cardiovascular, los investigadores estiman que el peso y sobre todo el índice de masa corporal (IMC), habitualmente utilizado para evaluar la obesidad, no permiten predecir los riesgos de manera fiable. Una persona tiene sobrepeso cuando su IMC (se calcula dividiendo el peso por la altura al cuadrado: por ejemplo, 80 kilogramos dividido por 1,7m x 1,7m) oscila entre 25 y 29,9, y es obesa si el IMC es igual o superior a 30. Ahora bien, el IMC no permite determinar si el sobrepeso se debe a un exceso de grasa, que supone un mayor factor de riesgo cardiovascular, o a una masa muscular importante, indica el equipo de Able Romero-Corral, de la estadounidense clínica Mayo. “Nuestros resultados demuestran que los pacientes que sufren enfermedades cardiovasculares y tienen un IMC pequeño (inferior a 20) tienen un mayor riesgo de mortalidad a largo plazo que los que tienen un IMC normal”, resumen. Los pacientes obesos (con un IMC entre 30 y 35) no tenían un mayor riesgo de mortalidad global o de mortalidad vinculada a problemas cardiovasculares. Entre los pacientes que tienen una obesidad grave (un IMC superior a 35), el riesgo de mortalidad total no es alto, pero el de mortalidad cardiovascular era el más elevado. “¿Hay que concentrarse sólo en la prevención de la obesidad grave?”, se pregunta María Grazia Franzosi, del instituto Mario Negri de Milán (Italia). En el mundo, “al menos 1.100 millones de adultos y el 10 por ciento de los niños tienen sobrepeso, de los cuales 312 millones son obesos, lo que reduce su esperanza de vida debido a enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 y algunos tipos de cáncer” recuerda. El IMC no permite medir correctamente la importancia de la grasa abdominal, factor determinante de las anomalías metabólicas que contribuyen al riesgo cardiovascular, añade, por lo que invita a utilizar la relación entre la medida de la cintura y la de las caderas, ya que se considera un mejor índice para predecir un riesgo de infarto. AFP 10 por ciento de los niños del mundo presentan problemas de sobrepeso y obesidad, hecho que les reduce su esperanza de vida.

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