Ocupación de territorios palestinos en 1967 y siete guerras no han impedido a Israel asentar su economía

Tampoco han evitado que el Estado hebreo se haya convertido en una potencia tecnológica, contar con un poderoso ejército e infraestructuras de desarrollo en un territorio sin recursos naturales.

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

Una apuesta que nadie daba por ganada el 14 de mayo de 1948, el día de su independencia.

Tras el genocidio nazi, Israel se constituyó en un territorio a cargo del Reino Unido, que lo gobernaba por mandato de la ONU. De inmediato, se enfrentó a su primera guerra con las naciones árabes.

Con ello se inició otra tragedia: la partida forzosa de unos 700.000 palestinos hacia los campos que siguen existiendo en el Líbano, en Jordania y en la franja de Gaza.

"Este país logró enfrentar una suceción de desafíos únicos", se entusiasma el politólogo Eytan Gilboa, de la universidad Bar Ilan, de Tel Aviv.

"El fracaso de Israel, compartido con sus vecinos, fue no lograr la paz, aunque no con todos los países de la región", agrega, sin embargo.

A pesar de haber firmado acuerdos de paz con Egipto (1978) y Jordania (1994), Israel mantiene su estado de beligerancia con los palestinos, Siria, el Líbano, y con el conjunto de los países de la región, especialmente Irán que amenaza con erradicarla.

La voluntad expresada en noviembre pasado en Annapolis (E.U.) por el presidente estadounidense George W. Bush de lograr un acuerdo entre Israel y los palestinos para el trazado de una frontera antes de fin de 2008, se asemeja cada vez más a una una ilusión.

Y los israelíes, que oscilan entre escepticismo y pesimismo con respeto a todo lo que concierne el conflicto con los palestinos, ven pasar los meses sin creer demasiado en la posibilidad de un acuerdo.

"No tenemos por qué festejar (...) El porvenir de nuestro país es nebuloso y nuestra situación no es más brillante que la de nuestros vecinos", refunfuñaba recientemente Shalom Kital, ex empresario de prensa.

Progreso con temor

A 60 años del nacimiento de su Estado, los israelíes siguen teniendo un hondo sentimiento de inseguridad.

Un sondeo reciente publicado por el diario Haaretz reveló que 34 por ciento de los israelitas teme la nuclearización de Irán, 22 por ciento a la crisis económica, 21 por ciento a una guerra en la frontera con el Líbano y 14 por ciento le tiene miedo a todo. Tan solo el 4 por ciento no teme a nada y otro 4 no sabe de qué deben tener miedo.

"Al replantear la amenaza sobre la existencia de Israel, Irán y la cuestión nuclear nos hizo retroceder potencialmente al periodo anterior a la guerra de los seis días, en 1967, o la guerra del Kipur en 1973", explicó Efraim Kam, un especialista de los temas de defensa.

Entre los problemas candentes pendientes enumeró: la amenaza iraní, la continuación de la ocupación y colonización de Cisjordania, la creciente demografía palestina, el aumento de poderío del movimiento islamista Hamas y los disparos de cohetes contra el sur de Israel.

Una lista que hace que Akiba Eldar, un especialista de la sociedad israelí comente: "Recibí en herencia de mis padres un estado milagroso. Dejo a mis hijos un punto de interrogación".

Pese a estas circunstancias, Israel ha vivido un periodo de crecimiento entre el 2003 y el 2007, con un total acumulado del 23,5 por ciento, un porcentaje muy superior al del resto de países industrializados.

El presidente israelí Shimon Peres, ferviente defensor de un "nuevo Oriente Medio", estima sin embargo que la paz permitiría impulsar aún más el crecimiento. "Con nuestros cerebros y el petróleo de nuestros vecinos, el cielo no tendría límite", añade Shraga Brosh, presidente de la Asociación de Industriales. Una estrategia que no comparte Benjamin Netanyahu, líder de la oposición de derecha.

Para el ex primer ministro, no hay necesidad de hacer concesiones territoriales a los palestinos o los sirios. "Al contrario de lo que dicen los clichés, la paz no se traduce en un mayor crecimiento", afirmó.

A esa incógnita política se añade una "fractura social" que cada vez es mayor. Un millón y medio de israelíes, de una población total de siete millones, vive bajo el umbral de la pobreza, mientras que el 40 por ciento de los ingresos de las 500 mayores empresas del país está en manos de 19 familias.

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