¿En qué se ocupan los trabajadores?

Si las cifras sobre el mercado laboral publicadas por el Dane a partir de julio del año pasado no son comparables con las de periodos anteriores “no se puede hablar de un aumento del desempleo. Si son comparables, hay que comenzar a preocuparse porque habría crecimiento económico sin generación de empleo”.(VER GRAFICOS Y CUADROS)

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abril 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-30

La reflexión -que bien podría sonar a una advertencia- provino del subdirector del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Andrés Escobar, quien participó en el foro ¿Cómo se mide el desarrollo? realizado la semana pasada en la Fundación Universitaria San Martín y en el que no ahorró palabras para destacar “la calidad incuestionable” de la nueva encuesta del Dane para medir el desempeño del mercado de trabajo. Escobar hizo la salvedad de que las dos entidades estaban analizando si los cambios introducidos a la encuesta desde julio permiten una comparación con los resultados de las encuestas previas. El director del Dane, Ernesto Rojas, reiteró hace dos semanas que las controvertidas cifras son comparables según se lo confirman los resultados de una encuesta “testigo” realizada en febrero y, muy probablemente hoy, víspera del Día Internacional del Trabajo, lo repita con base en un ejercicio similar hecho en marzo. Si la comparación de las dos encuestas y sus resultados es posible -algo que no comparten ni otros sectores del Gobierno ni la academia- “hay que comenzar a preocuparse”, como dijo Andrés Escobar. Pero, ¿cuál sería el motivo de preocupación? Según el Dane, en el trimestre octubre-diciembre del año pasado el número de ocupados se redujo en 1,13 millones frente al mismo periodo del 2005 y en 340.000 respecto al 2004. Lo anterior, en presencia de un crecimiento económico de 6,8 por ciento el año pasado, el más elevado en cerca de tres décadas. ¿Recuperación sin empleo como lo sugirió hace varias semanas el director del Dane y que, de resultar cierto, le despierta temor al subdirector del DNP? Más allá de lo que finalmente concluyan las entidades oficiales y la academia, es innegable que la informalidad del mercado laboral se resiste a ceder. De acuerdo con el Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado, en abril-junio del 2006 la informalidad urbana abarcaba al 64,2 por ciento de los colombianos reportados por el Dane como ocupados, proporción igual a la del mismo lapso del 2005 y ligeramente inferior a la del 2004. Dicho de otra manera, en la formalidad escasamente se encuentra un poco más de la tercera parte de los trabajadores, lo que implica, en principio, afiliación a la seguridad social (salud, pensiones, riesgos profesionales, cajas de compensación). Si el porcentaje de informalidad de abril-junio del 2006, único periodo para el cual el Dane mide ese fenómeno cada año, se mantiene para el periodo octubre-diciembre en este trimestre 11'340.930 trabajadores eran informales de un total de 17'665.000 ocupados que reportó la entidad. ¿Qué hacían esos 17,6 millones de colombianos ocupados en el último trimestre del año pasado? La clasificación del Dane en siete grandes grupos por posición ocupacional tiene la respuesta (ver gráfico). La mayor parte de ellos (38 por ciento, es decir, 6,7 millones) trabaja en el sector privado, aunque esto no significa que todos puedan ser declarados como formales puesto que es sabido que muchas empresas no los afilian a la seguridad social y esto se refleja en las cifras de inscripción en salud contributiva, pensiones, riesgos profesionales y cajas de compensación, renglones para los que individualmente se exhiben datos diferentes (no obstante, con la puesta en vigencia por el Ministerio de la Protección Social de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes la afiliación ha aumentado y las diferencias tienden a reducirse). A pesar de que los empleados particulares aumentaron de 36,2 por ciento en octubre-diciembre del 2005 al 38 por ciento señalado para el 2006, en términos absolutos disminuyeron en aproximadamente 1 millón, la caída más grande en la clasificación del Dane. Para el trimestre en mención, a la burocracia oficial estaban vinculadas 1'042.000 personas (5,9 por ciento del total de ocupados), 30.000 menos que en el 2005, lo cual no es garantía de que este patrón cumpla a cabalidad con las obligaciones que le imponen las normas sobre la seguridad social. En las demás clasificaciones está agrupado el grueso de la informalidad y del rebusque que predomina en el mercado laboral colombiano (ver nota Los ‘cuenta propia’...) LA REPRESENTATIVIDAD SINDICAL ES MUY BAJA Con una situación como la descrita y los problemas existentes alrededor del ejercicio sindical en Colombia no pueden esperarse cifras abrumadoras sobre la afiliación de los trabajadores a un sindicato. Información de la Escuela Nacional Sindical (ENS), no compartida por algunos dirigentes del sector, señala que al finalizar el 2005 solo 840.000 trabajadores pertenecían a un sindicato. Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), que a los más de 100.000 trabajadores sindicalizados reportados por la ENS le suma cientos de miles de afiliados a organizaciones campesinas, reconoce que “no somos tanto como quisiéramos ni tan pocos como nos quieren hacer ver” y que efectivamente la representatividad del movimiento sindical ha caído significativamente: alrededor de un 10 por ciento si se tienen en cuenta únicamente los trabajadores del sector privado y del Gobierno. Aún así, dice, al igual que sus colegas de la CUT, es necesario continuar defendiendo los intereses de los trabajadores. Los ‘cuenta propia’: fiel reflejo de la dura tarea del rebusque de los colombianos La supervivencia es el único camino para millones de colombianos ante la insuficiente creación de puestos de trabajo y/o la desaparición de los mismos. Muchos trabajadores ni siquiera logran entrar al mundo del rebusque y quedan rotulados como desempleados (la suma de los que perdieron el empleo y los que por primera vez llegan al mercado laboral), que en diciembre del 2006 ascendieron a 2'352.000, cifra que supera en 180.000 a la registrada un año atrás. El grupo más ‘gordo’ es el eufemísticamente llamado trabajadores por cuenta propia y que es el típico ejemplo del rebusque: vendedores ambulantes, compañeros de los semáforos, cuidadores de carros en la calle. Su desprotección social es total, salvo los que han podido afiliarse a la salud subsidiada. Con razón, algunos estudiosos del tema han llamado a esta clasificación ‘falso cuentapropismo’ para quitarle el halo de independencia que la rodea y aterrizarla en su real situación. En diciembre pasado sumaban 6'412.000 (36,3 por ciento del total de ocupados), 710.000 menos que un año atrás. El único grupo que entre uno y otro periodo aumentó en términos absolutos y porcentuales fue el Jornalero o peón: de una participación de 5,1 por ciento pasó a 6,7 por ciento (de 958.000 subió a 1'184.000. La mayoría no cuenta con seguridad social y muchos (a lo mejor la mayoría también) ni siquiera ganan un salario mínimo mensual. En el servicio doméstico, donde predominan las mujeres, se contabilizaron 689.000 personas en diciembre (3,9 por ciento del total de ocupados), 138.000 menos que en igual mes del 2005. No se sabe cuántas, pero apenas una porción cuenta con todas las garantías laborales y de seguridad social contempladas en la ley. No todas esas personas, ni las del grupo anterior, trabajan los 30 días del mes, lo cual se convierte en un obstáculo para afiliarse a salud, pensiones y riesgos profesionales, escenario que el Ministerio de la Protección Social espera superar con la autorización para que puedan cotizar sobre lo realmente devengado y no sobre un salario mínimo mensual, como lo ordenan las normas vigentes. Situación similar atraviesan el grupo pomposamente denominado Patrón o empleador y el muy crudamente bautizado Trabajadores familiares sin remuneración (ver gráfico de la nota central). 4,3 por ciento de los ocupados en oct.-dic. del 2006 eran trabajadores familiares no remunerados.795mil personas figuraban como empleadores o patronos en diciembre pasado, 200.000 menos que en igual mes del 2005.

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