Al oído del Minminas

Ayer en la tarde Mauricio Cárdenas tomó posesión como nuevo ministro de Minas y Energía, en reemplazo de Carlos Rodado, quien será embajador de Colombia en Argentina.

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septiembre 27 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-27

Precedido de una impresionante carrera profesional, en la cual sobresalen altos cargos en el sector privado, el público y la academia, el nuevo titular de la cartera recibe el encargo de comandar una locomotora que anda a buena velocidad, pero cuyos vagones no ruedan al mismo ritmo. Una comprobación de que hay grandes diferencias entre ramos específicos tuvo lugar cuando fueron publicadas las cifras sobre el crecimiento de la economía colombiana en el segundo trimestre del 2011. Según lo dicho por el Dane, si bien el Producto Interno Bruto de la minería tuvo un aumento cercano al 10 por ciento en el periodo citado, la verdad es que el salto corrió por cuenta del petróleo. En cambio, la extracción de carbón prácticamente se estancó, y la de gas y oro disminuyó. Para colmo de males, el largo mantenimiento de la planta de Cerro Matoso condujo a que cayera el níquel, aunque esta fue una circunstancia temporal ya superada. Ese desempeño dispar refleja a su manera que es difícil hablar de una marcha acompasada. Sin desconocer que las perspectivas son muy buenas, el nuevo Ministro tiene que cuidar que lo que va caminando no se detenga y que lo que está pendiente empiece a moverse. De lo contrario, buena parte de las promesas actuales no se concretarán. Para hacerlo, Cárdenas tiene que darle la última puntada a la reforma institucional que tendrán las entidades a su cargo, con base en las facultades extraordinarias que le dio el Congreso al Ejecutivo y que están a pocas semanas de expirar. En tal sentido, el nuevo funcionario recibe un diseño hecho por su predecesor, que ha sido en general bien recibido e incluye un fortalecimiento del Ministerio, una redefinición del rol de Ingeominas y la creación de la Agencia Nacional de Minería Sustentable. Además, debe trabajar en la propuesta de otro código minero, pues el anterior es inadecuado para las necesidades del país. Aparte de esa lista, el Ministro tiene que ponerle mucha atención a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), sobre todo ahora que hay buitres rondándola y lograron sacar a su anterior Director. Sin desconocer que el modelo ha sido exitoso, la ANH necesita un remozamiento, para que maneje de mejor manera un auge de inversiones que demanda mucho trabajo y supervisión. A la lista de pendientes también hay que añadir un cambio a la fórmula de los precios de la gasolina, pues a la fecha existe un déficit de 1,5 billones de pesos por cuenta del diferencial entre cotizaciones internacionales y el valor del galón en el surtidor. No menos fundamental es la necesidad de liderazgo en campos, como el petrolero, en donde las tensiones laborales y las protestas sociales son inquietantes. Una cosa es que los trabajadores pidan mejores condiciones y otra es que esas peticiones se vuelvan una excusa para el vandalismo o para que determinados grupos políticos o sindicatos busquen aumentar su poder para beneficio propio. Pero quizás lo más urgente es tomar las riendas en lo que hace a la minería. Eso incluye enviar señales claras a las compañías que esperan una luz verde para diferentes iniciativas especialmente en lo que hace al oro. También habrá que imponer castigos a las que han abusado de la escasa capacidad de control estatal y ocasionado daños ecológicos serios, sobre todo en el área carbonífera. Puesto de otra forma, el mensaje hacia afuera debería ser que hay reglas de juego, justas y muy exigentes al tiempo. Sólo así una actividad que es cada vez más cuestionada logrará tener legitimidad para seguir adelante. Convencer a los colombianos de que la explotación del subsuelo tiene más de positivo que negativo es, en suma, el gran desafío de Cárdenas.HELGON

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