La ONU aplaza tres semanas la cumbre sobre la crisis económica global que estaba prevista para el 1 de junio

Los 192 países miembros del organismo respaldaron la propuesta del presidente de la Asamblea General, el nicaragüense Miguel D'Escoto, de posponer la cita hasta el 24, 25 y 26 de junio.

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mayo 26 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-26

El ex canciller sandinista anunció el pasado 22 de mayo la necesidad de cambiar las fechas para dar más tiempo para negociar el documento final de la cumbre y solucionar problemas de agenda que han surgido entre algunos de los asistentes.

Las fechas originales de la reunión en la ONU coincidían con otras reuniones internacionales, como la cumbre de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean), convocada por Corea del Sur para principios de junio, y la XXXIX Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que Honduras organiza entre el 2 y el 3 de junio en San Pedro Sula.

La mayoría de los miembros de la Asamblea aceptó la propuesta de D'Escoto, pero los europeos solicitaron consultar con sus respectivas capitales antes de tomar una decisión.

El portavoz de D'Escoto, Enrique Yeves, señaló que finalmente hoy se logró el consenso y se accedió de manera unánime al cambio de fechas.

Destacó también que el ex canciller sandinista pidió a los países miembros que concluyan para el 15 de junio las negociaciones sobre el documento final, que ha sido objeto de profundas discrepancias.

Numerosos países, particularmente los occidentales, consideran que contiene propuestas demasiado radicales para transformar la arquitectura financiera global, que se ajustan más a la ideología socialista de D'Escoto que a un plan de reformas aceptable para todos los 192 miembros de la ONU.

El borrador del documento final elaborado por el ex canciller sandinista tiene como punto de partida el informe sobre la crisis presentado el pasado 26 de marzo a la Asamblea General de la ONU por un grupo de economistas que encabeza el premio Nobel estadounidense Joseph Stiglitz.

En ese informe se recomienda a Naciones Unidas que impulse una transformación completa de la arquitectura económica global para superar la actual situación financiera y evitar que se repita.

Entre las medidas que contempla ese grupo está la sustitución del dólar como la moneda de comercio internacional y el reemplazo del G-20 por un nuevo Consejo Económico Global en el que se incluyan los intereses de todas las economías del planeta.

Además, esos economistas apuestan por imponer restricciones internacionales que eviten el aumento desmesurado de los bancos y la adopción de límites en las transacciones bancarias a los paraísos fiscales.

También son partidarios de crear un nuevo sistema internacional de reservas de capital que no esté dominado por los países más ricos, como es el caso en la actualidad del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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