‘Tengo una opinión muy positiva sobre la economía colombiana’

A pesar de los sobresaltos propios de un año al que le faltan pocas semanas para terminar, el balance es positivo para la economía colombiana. La razón es que los principales agregados mostraron un buen comportamiento, tal como lo demuestran el buen desempeño de los precios y del sector productivo.

POR:
diciembre 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-09

Esa es la apreciación de José Darío Uribe, gerente del Banco de la República, quien tiene a su cargo una entidad cuyas políticas influyen directamente sobre la inflación, el crecimiento, las tasas de interés y el nivel de la tasa de cambio.Sobre ese y otros temas, el encargado del Emisor habló con PORTAFOLIO, reiterando su confianza sobre las posibilidades del país en un mundo que experimenta un profundo proceso de cambios. ¿Cuál es su evaluación del año que termina? Buena. Vamos a terminar con un crecimiento superior al 4 y una inflación inferior al 3 por ciento. Esos datos son altamente positivos, en especial cuando se comparan con lo que se pensaba a comienzos de este año.¿A que se refiere? Muchos analistas dudaban que la inflación bajara del 3 por ciento e incluso los pronósticos de crecimiento del Banco de la República hablaban apenas del 2 ó del 2,5 por ciento.¿Qué hizo que esas proyecciones se equivocaran? La recuperación de la economía colombiana, al igual que la de otras de la región, se explica en parte por una buena situación del sistema financiero que, a diferencia de lo que ocurre en otras partes, es sólido. Eso le permitió transmitir rápidamente las decisiones de política monetaria que adoptamos, en el sentido de reducir las tasas de interés. Además, los precios de nuestros principales productos de exportación volvieron a subir a niveles muy altos. Todo eso se une a una mejora significativa en los niveles de confianza de consumidores y productores.¿Por qué los precios se mantuvieron bajo control? Creo que sobredimensionamos al comenzar el año el impacto del fenómeno de ‘El Niño’, así como subestimamos recientemente el de ‘La Niña’ y su efecto sobre los precios de los alimentos.¿Qué quiere decir con eso?Que el efecto de las lluvias va a afectar a algunos productos como fue evidente en el dato de noviembre en el cual registramos un aumento moderado, mientras hace un año habíamos visto una caída. Esa situación probablemente siga en los próximos meses, anotando que en 2011 la inflación muy probablemente volverá a estar por debajo del 3 por ciento.Cambiando de tema, ¿le sorprendió la turbulencia internacional reciente? La verdad es que no. Cuando comenzaron los problemas en Grecia se sabía que Irlanda tenía inconvenientes, junto a otros países de Europa continental, por cuenta de sus elevados niveles de deuda.¿Y la fortaleza de China? Me ha llamado la atención que los chinos han tenido la capacidad de adelantar una política de gasto muy efectiva. Tengo entendido que contaban con un gran menú de inversiones públicas que pudieron ejecutar con rapidez porque estaban definidos. Al mismo tiempo, la fortaleza económica interna es enorme, lo cual se nota en el aumento de la productividad, que es a la vez causa y consecuencia de un proceso muy acelerado de industrialización y urbanización.Pero su política cambiaria ha generado tensiones… Así es. A los países emergentes diferentes a la China, y no sólo a los industrializados, nos convendría una mayor flexibilidad cambiaria en Pekín.¿Es eso posible? El gran problema con las políticas monetarias y cambiarias es que cada país hace lo que cree que más le conviene. Todos sabemos que hay efectos de propagación que influyen sobre otros, como lo que pasa en Asia, Norteamérica o Europa, pero la labor de convencimiento es difícil. De hecho, esa fue una de las causas de la crisis mundial en la cual lograr la coordinación previa fue imposible.¿Eso incluye a la política monetaria de Estados Unidos? Sin duda. El mundo se está viendo afectado por lo que pasa en oriente y en occidente. Ya no es un planeta unipolar, sino uno multipolar en el que surgen nuevas potencias.¿Cómo le va a Colombia en esa nueva realidad?Bien, en muchos niveles. El desarrollo acelerado de China e India ha ocasionado un alza en la demanda de productos básicos, que son los que mayoritariamente exportamos, aparte de que ha influido sobre las cotizaciones de dichos bienes. También eso genera mayores entradas de inversión extranjera directa que a su vez genera crecimiento y empleo.¿Diría usted que el tema cambiario fue el desafío más grande del 2010 para el Banco? La tasa de cambio siempre ha sido un tema de interés para el Banco. Parte de la explicación de la reducción en las tasas de interés tiene que ver con eso. Al mismo tiempo, nosotros no queremos un crecimiento concentrado solamente, por ejemplo, en el sector minero y energético. Para que eso no ocurra es necesario un incremento en la tasa de ahorro del país, sobre todo del Estado. Mientras eso ocurre, hemos intervenido cuando encontramos desviaciones fuertes en el valor del peso.¿Cómo califica esa intervención? Creo que hemos tenido mucho éxito, a diferencia de lo que piensan algunos.¿No cree que el paréntesis que tuvo lugar a comienzos del segundo semestre fue muy costoso? El 4 de marzo, cuando anunciamos el comienzo de las compras de 20 millones de dólares diarios, la tasa de cambio empezó a reaccionar y así lo hizo hasta mediados de mayo. A partir de entonces empezó a bajar hasta volver en agosto al nivel que tenía cinco meses atrás, de manera que la estrategia tuvo éxito.¿Qué lecciones deriva de lo sucedido? Que uno tiene que analizar con cuidado cuándo usa los instrumentos para no utilizarlos en un momento que no sea apropiado.¿Hay instrumentos que se agotan? En el caso de los bancos centrales, esas herramientas son limitadas. Hemos usado básicamente lo que se conoce como una intervención esterilizada, mediante la cual extraemos del sistema los pesos que entran cuando compramos dólares. En ese campo tenemos algún margen que siempre usaremos, en la medida en que estemos seguros de que los costos son inferiores a los beneficios. Uno no puede intervenir como loco, entre otras porque se ha demostrado que las acciones fuertes no han sido efectivas.Continúa en la pág. 7ADRVEG

Siga bajando para encontrar más contenido