'Tengo una opinión muy positiva sobre la economía colombiana', afirma gerente del Banco de la República

José Darío Uribe considera que el país cerrará el año con buenos indicadores económicos, los cuales

Archivo Portafolio

Gerente del Banco de La República

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diciembre 09 de 2010 - 05:42 a.m.
2010-12-09

A pesar de los sobresaltos propios de un año al que le faltan pocas semanas para terminar, el balance es positivo para la economía colombiana. La razón es que los principales agregados mostraron un buen comportamiento, tal como lo demuestran el buen desempeño de los precios y del sector productivo.

Esa es la apreciación de José Darío Uribe, gerente del Banco de la República, quien tiene a su cargo una entidad cuyas políticas influyen directamente sobre la inflación, el crecimiento, las tasas de interés y el nivel de la tasa de cambio.

Sobre ese y otros temas, el encargado del Emisor habló con PORTAFOLIO, reiterando su confianza sobre las posibilidades del país en un mundo que experimenta un profundo proceso de cambios.

¿Cuál es su evaluación del año que termina?

Buena. Vamos a terminar con un crecimiento superior al 4 y una inflación inferior al 3 por ciento. Esos datos son altamente positivos, en especial cuando se comparan con lo que se pensaba a comienzos de este año.

¿A que se refiere?

Muchos analistas dudaban que la inflación bajara del 3 por ciento e incluso los pronósticos de crecimiento del Banco de la República hablaban apenas del 2 ó del 2,5 por ciento.

¿Qué hizo que esas proyecciones se equivocaran?

La recuperación de la economía colombiana, al igual que la de otras de la región, se explica en parte por una buena situación del sistema financiero que, a diferencia de lo que ocurre en otras partes, es sólido. Eso le permitió transmitir rápidamente las decisiones de política monetaria que adoptamos, en el sentido de reducir las tasas de interés. Además, los precios de nuestros principales productos de exportación volvieron a subir a niveles muy altos. Todo eso se une a una mejora significativa en los niveles de confianza de consumidores y productores.

¿Por qué los precios se mantuvieron bajo control?

Creo que sobredimensionamos al comenzar el año el impacto del fenómeno de ‘El Niño’, así como subestimamos recientemente el de ‘La Niña’ y su efecto sobre los precios de los alimentos.

¿Qué quiere decir con eso?

Que el efecto de las lluvias va a afectar a algunos productos como fue evidente en el dato de noviembre en el cual registramos un aumento moderado, mientras hace un año habíamos visto una caída. Esa situación probablemente siga en los próximos meses, anotando que en 2011 la inflación muy probablemente volverá a estar por debajo del 3 por ciento.

Cambiando de tema, ¿le sorprendió la turbulencia internacional reciente?

La verdad es que no. Cuando comenzaron los problemas en Grecia se sabía que Irlanda tenía inconvenientes, junto a otros países de Europa continental, por cuenta de sus elevados niveles de deuda.

¿Y la fortaleza de China?

Me ha llamado la atención que los chinos han tenido la capacidad de adelantar una política de gasto muy efectiva. Tengo entendido que contaban con un gran menú de inversiones públicas que pudieron ejecutar con rapidez porque estaban definidos. Al mismo tiempo, la fortaleza económica interna es enorme, lo cual se nota en el aumento de la productividad, que es a la vez causa y consecuencia de un proceso muy acelerado de industrialización y urbanización.

Pero su política cambiaria ha generado tensiones…

Así es. A los países emergentes diferentes a la China, y no sólo a los industrializados, nos convendría una mayor flexibilidad cambiaria en Pekín.

¿Es eso posible?

El gran problema con las políticas monetarias y cambiarias es que cada país hace lo que cree que más le conviene. Todos sabemos que hay efectos de propagación que influyen sobre otros, como lo que pasa en Asia, Norteamérica o Europa, pero la labor de convencimiento es difícil. De hecho, esa fue una de las causas de la crisis mundial en la cual lograr la coordinación previa fue imposible.

¿Eso incluye a la política monetaria de Estados Unidos?

Sin duda. El mundo se está viendo afectado por lo que pasa en oriente y en occidente. Ya no es un planeta unipolar, sino uno multipolar en el que surgen nuevas potencias.

¿Cómo le va a Colombia en esa nueva realidad?

Bien, en muchos niveles. El desarrollo acelerado de China e India ha ocasionado un alza en la demanda de productos básicos, que son los que mayoritariamente exportamos, aparte de que ha influido sobre las cotizaciones de dichos bienes. También eso genera mayores entradas de inversión extranjera directa que a su vez genera crecimiento y empleo.


¿Diría usted que el tema cambiario fue el desafío más grande del 2010 para el Banco?


La tasa de cambio siempre ha sido un tema de interés para el Banco. Parte de la explicación de la reducción en las tasas de interés tiene que ver con eso. Al mismo tiempo, nosotros no queremos un crecimiento concentrado solamente, por ejemplo, en el sector minero y energético. Para que eso no ocurra es necesario un incremento en la tasa de ahorro del país, sobre todo del Estado. Mientras eso ocurre, hemos intervenido cuando encontramos desviaciones fuertes en el valor del peso.


¿Cómo califica esa intervención?


Creo que hemos tenido mucho éxito, a diferencia de lo que piensan algunos.


¿No cree que el paréntesis que tuvo lugar a comienzos del segundo semestre fue muy costoso?


El 4 de marzo, cuando anunciamos el comienzo de las compras de 20 millones de dólares diarios, la tasa de cambio empezó a reaccionar y así lo hizo hasta mediados de mayo. A partir de entonces empezó a bajar hasta volver en agosto al nivel que tenía cinco meses atrás, de manera que la estrategia tuvo éxito.


¿Qué lecciones deriva de lo sucedido?


Que uno tiene que analizar con cuidado cuándo usa los instrumentos para no utilizarlos en un momento que no sea apropiado.


¿Hay instrumentos que se agotan?


En el caso de los bancos centrales, esas herramientas son limitadas. Hemos usado básicamente lo que se conoce como una intervención esterilizada, mediante la cual extraemos del sistema los pesos que entran cuando compramos dólares. En ese campo tenemos algún margen que siempre usaremos, en la medida en que estemos seguros de que los costos son inferiores a los beneficios. Uno no puede intervenir como loco, entre otras porque se ha demostrado que las acciones fuertes no han sido efectivas.


¿Cree que entre el Banco y el Gobierno han tomado las medidas apropiadas?


Pienso que sí, y el mismo mercado lo está diciendo. El peso empezó a devaluarse desde el 15 de septiembre cuando volvimos a comprar dólares y a partir del 28 de octubre, cuando se anunció un nuevo paquete de medidas, ese proceso fue más acelerado. Nos hemos separado de otras monedas comparables, pero no hay que olvidar que, de todas formas, el principal determinante de la tasa de cambio son factores externos.

¿Tiene el Banco la percepción de que están entrando muchos capitales especulativos a Colombia?

En algunos momentos hemos visto señales, pero eso explica nuestra reacción que, insisto, ha sido muy efectiva.

¿Es posible definir una tasa de cambio ideal para Colombia?

No. Entre otras razones porque varía con el tiempo. Ese no es un concepto estático y las monedas de los países tienden a apreciarse en la medida en que se desarrollan. Por ejemplo, veo muy factible que el renminbi chino en cinco años esté más revaluado que hoy.

¿Y el peso?

Creo que frente al dólar ya incorporó buena parte de la información que existe ante las posibilidades del sector minero y energético. En el futuro puede estar más o menos apreciado, dependiendo de lo que pase con el ahorro público.

¿Coincide con la apreciación de que la economía colombiana no tiene un comportamiento muy estelar?

Depende del horizonte. En los pasados ocho años, Colombia ha tenido un comportamiento muy bueno, superior al de Brasil, por ejemplo. Es cierto que Perú ha sido la estrella y seguramente lo seguirá siendo.

¿Qué nos impide acercarnos a los peruanos?

Varios elementos. Cuando ellos abrieron su economía, lo hicieron de verdad. Sus niveles de aranceles son muy bajos. Por otro lado, durante buena parte de este siglo han tenido niveles muy limitados de déficit públicos e incluso han logrado superávit. Al mismo tiempo, su mercado laboral funciona mejor, con lo cual la tasa de desempleo es inferior a la nuestra. No menos importante es que Perú está más insertado en la economía mundial y particularmente en Asia.

¿Qué tan importante fue el tema de Venezuela?

Nos pegó duro y ante todo al sector manufacturero. Unas exportaciones que pasan de 6.100 a 1.500 millones de dólares nos afectan. Es posible que una parte no fuera real, pero la mayoría sí. A pesar de esto, hay que resaltar que Colombia tuvo un crecimiento positivo en el 2009 y una buena recuperación este año. En resumen, demostramos que tenemos la resistencia para aguantar no uno, sino dos choques, algo de lo que deberían tomar nota las calificadoras de riesgo.

El Banco le hace un seguimiento al tema del empleo. ¿Cuál es su apreciación?

Estamos viendo una recuperación que es natural, en la medida en que la economía crece por encima del 4 por ciento. Desafortunadamente ahora, al igual que antes de la crisis, una buena parte de los puestos que se están generando están en el sector informal, aunque hay algo en el ramo asalariado formal.

¿Cómo ve el tema?

Hay una gran controversia al respecto, como ocurre con el asunto de los parafiscales. Creo que el país tiene que abrir la discusión y que hay que analizar con toda amplitud lo que ocurre con el mercado laboral, el cual tiene un comportamiento que a uno no lo deja tranquilo. Cuando uno observa que el país crece a tasas muy altas, como sucedió en el 2007, y encuentra que el desempleo no baja del 10 por ciento, es evidente que hay algo raro ahí.

¿Qué opinión le merecen las locomotoras de la administración Santos?

Me parecen bien escogidas. Los economistas, cuando pensamos en crecimiento, tendemos a hacerlo más en los factores productivos, pero esa es otra forma de mirar las cosas. Pero para entrar en materia, es indudable que la agricultura tiene que mejorar mucho porque durante muchos años le ha ido peor que al resto de la economía, y eso se tiene que reversar. Hay factores estructurales, pero también mucho margen para acciones de política.

¿Y la minería?

Ni se diga. Es importante y cada vez lo va a ser más. Además se enlaza con la infraestructura. Aquí hay un consenso correcto porque el atraso que tenemos en ese último frente nos resta competitividad.

¿La construcción?

La veo con un gran potencial. Siempre lo ha tenido, pero ahora puede ser mayor, entre otras porque las tasas de interés de largo plazo han caído y ese es un factor muy importante.

¿La innovación?

Es fundamental, pero también lo es tener claro el marco institucional y saber cómo se utilizan los recursos, pues hay que mirar los detalles de los programas.

¿Hay burbujas especulativas en Colombia?

En el mercado de acciones hay algunas que han subido mucho. Es posible que unas cuantas estén sobrevaloradas, pero no creo que la bolsa como un todo lo esté. En el de propiedad raíz es difícil decirlo porque tenemos una falta abrumadora de cifras, aunque la verdad es que no veo la burbuja. Dicho lo anterior, hay que estar pendientes para prevenir esos episodios.

El próximo año parecería ser muy estable. ¿Es así?

Así es. Vemos un crecimiento y una inflación muy similares a los de este año. En términos de tasas de interés, consideramos que estamos en un nivel apropiado por ahora. Qué vaya a pasar después, nos lo va a decir la misma economía, incluyendo el comportamiento de diversas variables como la producción, los precios o el crédito.

¿Cuál es su visión sobre el futuro de Colombia a la luz de lo sucedido?

Tengo una opinión muy positiva sobre la economía colombiana. En general, los países productores de bienes básicos, entre ellos Colombia, van a tener una muy buena década. Eso, por supuesto, cambia los riesgos, pero si los administramos bien deberíamos tener una economía mucho más fuerte y posibilidades reales de avance en materia social. Soy optimista y creo que contamos con bases sólidas, como la de haber alcanzado la estabilidad de precios. Ese es un logro fundamental que contribuye enormemente al desarrollo presente y futuro del país.

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