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El pasado domingo en su editorial, el más influyente diario de los Estados Unidos The New York Times, le dio un contundente apoyo al comercio internacional y a los tratados comerciales.

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mayo 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-02

Se preguntaba el editorialista si el comercio era la causa de los diferentes problemas de la economía y de la inequidad que existe en la distribución del ingreso e invitaba al mismo tiempo a que se hiciera un debate serio sobre estos temas que están en la agenda de los candidatos en campaña presidencial. Reconoce que en la opinión pública norteamericana la idea generalizada es la de que el comercio es el responsable de las pérdidas de puestos de trabajo y de la disminución en los niveles salariales y eso lo capitalizan los políticos. Por eso, cualquier propuesta de acuerdo comercial aumenta los temores y altera los ánimos de las organizaciones sindicales. El comercio tiene efectos en el mercado laboral y en las decisiones de traslado de plantas a países con menores costos en el proceso productivo, pero el porcentaje de pérdidas es menor de lo que se cree. En la última década en Estados Unidos se perdieron 400.000 empleos atribuibles al comercio y eso es apenas el 3 por ciento de los 15 millones que desaparecen en la economía global, que comparados con los 17 millones que también cada año se generan, dejan un saldo positivo en la oferta laboral. El asunto de la inequidad es más preocupante para el periódico, pues es creciente. En los últimos 30 años los salarios del 90 por ciento de los trabajadores se han incrementado en un promedio anual del 2,3 por ciento, frente a un 57 por ciento en que han aumentado los del 10 por ciento más privilegiado, que es el de los ejecutivos de las empresas. Ese resultado, aunque no se dice, aumenta los niveles de pobreza. La explicación de esa diferencia abismal en los pagos está en la capacitación, en la educación y por supuesto en el poder que brinda el conocimiento. Del año 2000 al 2006, quienes han visto aumentar sus ingresos en forma considerable, son las personas con título profesional y particularmente aquellos que cuentan con un doctorado. La educación es el más obvio mecanismo para progresar y para redistribuir el ingreso. Una economía en la que se presenta escasez de personas preparadas y de trabajadores capacitados, es caldo de cultivo para las inequidades sociales. Las propuestas de los políticos, concluye el editorialista, deberían centrarse más en cómo mejorar la educación, y no en los resultados del comercio a los que solo puede atribuirse una pequeña parte de las pérdidas en el empleo. La educación aumenta la competitividad y ésta incide en el comercio. Eso no es todo. Sin infraestructura física, sin carreteras, sin puertos y sin nuevas tecnologías, tampoco hay un comercio fluido. Y ese es otro campo para mejorar. Esa es la lección que nos deja el editorial. Es bueno tenerla en cuenta . '' Sin infraestructura física, sin carreteras, sin puertos y sin nuevas tecnologías, tampoco hay un comercio fluido.WILABR

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