Un país de 60 millones de habitantes

En dos décadas, la población colombiana elevará su edad promedio, y seguirá luchando por la movilidad, la cobertura en servicios públicos y la seguridad alimentaria.

Medellín seguirá siendo un ícono urbano del país, generando un desarrollo avanzado en materia industrial e institucional.

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Medellín seguirá siendo un ícono urbano del país, generando un desarrollo avanzado en materia industrial e institucional.

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septiembre 25 de 2013 - 12:32 p.m.
2013-09-25

Colombia tendrá un crecimiento importante en su número de habitantes, que para el 2033 podrían acercarse a las 60 millones de personas, según proyecciones del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade) de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).

La cifra estimada representa 12 millones de habitantes más en comparación con los 48 millones de hoy, e implica que el Estado debe prepararse de la mejor manera para atender ese número creciente de ciudadanos.

Pero más allá de la parte meramente cuantitativa, hay fenómenos que deberá enfrentar el país como el acceso de la población a aspectos básicos (salud, servicios públicos, educación etc.), en un contexto en el que el panorama de la sociedad será muy distinto al que vivimos hoy.

Para empezar, la población colombiana tendrá un mayor grado de envejecimiento, con lo que esto implica, por ejemplo, en materia de carga pensional y el hecho e garantizar el acceso al trabajo para los mayores de 40 años.

En las próximas dos décadas, Colombia sufrirá una transformación en la composición de la pirámide poblacional, en la que la base (los jóvenes) se irá ‘achicando’ y la parte media se ‘engordará’ por la mayor presencia de mayores de 50 años y ancianos.

César Caballero, exdirector del Dane y presidente de la firma Cifras y Conceptos, sostiene que hacia el año 2033, la relación adultos/jóvenes cambiará con una participación de personas mayores de 70 años más productivas y un mayor número de centenarios en comparación con los que existen hoy.

El aumento de la población generará una mayor ‘democratización’ en la ocupación del territorio nacional, con desplazamientos de un gran número de personas a regiones en las que hoy existe poca población, como los antiguos territorios nacionales.

Esa nueva ocupación territorial implicará una repartición distinta de la tierra y el encarecimiento de la misma. “Desde la conquista española, Colombia se ha desarrollado básicamente en la región andina, pero eso va a cambiar, con una repartición distinta del territorio”, dice Caballero.

Agrega que habrá ciudades con un avance más acelerado que el promedio porque son consideradas puntos clave para el desarrollo, y cita el caso de Barranquilla, en la que ya hay evidencia del potencial que ofrece.

Esta ciudad se ha convertido en una de las que menor tasa de desempleo registra del país, cercana al 8 por ciento, gracias a los proyectos de desarrollo que se han adelantado, especialmente en infraestructura.

Los tratados de libre comercio (TLC) darán a las ciudades costeras oportunidades que habían perdido en épocas anteriores, y su potencial estará impulsado con desarrollos portuarios significativos.

INMIGRACIÓN EN ALZA

Para los expertos, las ciudades que hoy son catalogadas como secundarias en el contexto nacional pasarán a ser protagonistas de primer orden y, gracias a los avances de la tecnología y el transporte, se convertirán –al menos algunas de ellas– en polos importantes de producción y oferta de servicios.

De manera concreta, en un contexto de paz, para dentro de 20 años, Colombia se convertirá en un país receptor de inmigrantes extranjeros, especialmente procedentes de varios países de América Latina e incluso de regiones tan distantes como África, prevé César Caballero.

Los expertos prevén que Colombia se consolidará como un país emergente con un crecimiento sostenido de su economía y con una amplia oferta de oportunidades que generarán una oleada de inversión extranjera directa que hoy ronda los 16.000 millones de dólares.

Eso implicará una ola de inmigrantes extranjeros jóvenes que llegarán a competir con los nacionales, y de ahí la importancia de que la población encuentre alternativas de educación de mayor calidad con énfasis en el bilingüismo.

Pero, además de los trabajadores extranjeros que llegarán al país, Colombia también será un destino turístico cada vez más apetecido por las condiciones climáticas que ofrece. “Adultos mayores de países como Canadá y Estados Unidos, especialmente aquellos que habitan en zonas frías, verán a Colombia como un destino especial debido a su cercanía y su variedad de climas. Si la paz se logra, el turismo será una fuente clave de recursos para el país”, asegura César Caballero.

SERVICIOS PÚBLICOS PARA LAS NUEVAS NECESIDADES

Las ciudades colombianas deberán comenzar a resolver sus problemas de movilidad con proyectos de transporte público masivo, y por eso el metro deberá ser parte de la solución en las principales capitales.

Para el 2033 será común el uso de los biocombustibles y los vehículos impulsados por energía eléctrica, alternativas en las que Colombia tiene un amplio potencial de desarrollo.

Las ciudades acelerarán su proceso de ‘verticalización’, es decir, la construcción de edificios multifamiliares.

También habrá una nueva zonificación de las capitales, con centros de producción y vivienda de todos los estratos en puntos en los que hoy son usados para otros fines.

Así, por ejemplo, no será extraño encontrar barrios estrato seis en el centro y sur de Bogotá, mientras que las industrias seguirán trasladándose hacia las afueras de la capital. Los servicios públicos deberán adecuarse a las necesidades. Se estima que, en Colombia, el consumo de agua se duplica cada 20 años y gran reto será garantizar el acceso a este en toda la población.

Fernando González.

Subeditor de Economía

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