El país tiene industria para rato: presidente de la Andi

“Me preocupa que algunos sectores vean la comercialización directa de productos importados como una salida microeconómica a los problemas... Hay que amarrarse al mástil de la competitividad”.

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febrero 17 de 2013 - 10:33 p.m.
2013-02-17

Como lo habían advertido los propios empresarios, Colombia no sería inmune a la crisis europea y al estancamiento económico de Estados Unidos. Hoy, el impacto se evidencia en los resultados de la producción industrial del 2012, afectada también por factores externos.

Portafolio habló con el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, sobre la situación actual y el futuro del sector.

Las cifras de desempeño de la industria en el 2012 fueron mediocres. ¿Cómo explica lo sucedido?

Los resultados del 2012 reflejan la difícil situación que enfrenta la industria, inconvenientes que se tornaron más apremiantes en el segundo semestre del año.

Esta crítica situación no es exclusiva de Colombia sino que obedece a unos mercados internacionales deprimidos, una agresiva competencia mundial, que en algunos casos podemos calificar de desleal, y un panorama que no se despeja. A lo anterior, se suma una persistente revaluación de la tasa de cambio.

¿Han cambiado las circunstancias para prever una recuperación?

En el 2013 la situación no es menos compleja. El crecimiento mundial y colombiano no repuntará, el comercio internacional seguirá con un bajo dinamismo y los empresarios enfrentarán una situación de fuerte competencia, baja rentabilidad y grandes limitaciones en materia de competitividad. Esto, sin embargo, no quiere decir que no podamos hacer cosas para superar este mal desempeño.

Los empresarios deben seguir aumentando su productividad, el Gobierno debe ejecutar la agenda de competitividad y las autoridades económicas deben ocuparse por luchar contra la revaluación de corto plazo.

¿Qué sectores específicos le preocupan?

En general, me preocupan todos los sectores; los últimos resultados de la EOIC nos muestran una clara tendencia al deterioro en el clima de los negocios.

Me preocupa que algunos sectores ya vean la comercialización directa de productos importados como una salida microeconómica a los problemas actuales. Y no podemos desestimar la crítica situación de algunos sectores como textil-confecciones, cuero y calzado, imprentas, agroquímicos y plaguicidas, metalmecánico, automotriz, entre otros.

La Andi insiste en la necesidad de mejorar la competitividad, pero eso es a largo plazo. ¿Qué medidas le gustaría ver a corto plazo?

Lo que queremos es una verdadera ejecución de la Agenda de Competitividad; agenda que incluye acciones que no dan espera: costos de energía y gas, costos logísticos, eliminación de la póliza de chatarrización, reglamentación de la reforma tributaria en IVA a bienes de capital y devoluciones. También es prioritario fortalecer las aduanas, y no menos importante, es contar con mecanismos expeditos de defensa comercial.

¿Se puede decir que están soplando vientos proteccionistas?

Vientos proteccionistas siempre soplan, pero hay que amarrarse al mástil de la competitividad.
En el mundo hay algunos países donde se han adoptado medidas orientadas a una mayor protección.

La tasa de cambio ha sido una de sus preocupaciones. ¿Cómo analiza las estrategias adoptadas?

Las medidas van en la dirección correcta. Con los positivos resultados en inflación, habría espacio para una reducción adicional de los intereses.

No podemos desconocer la pérdida de competitividad cambiaria de los empresarios, y difícilmente se puede compensar plenamente con aumentos en productividad microeconómica. Las autoridades monetarias y fiscales deben estudiar las herramientas disponibles, evaluarlas y utilizarlas.

Hay un debate sobre si en Colombia hay desindustrialización o no. ¿Usted qué opina?

En la última década, a nivel mundial la manufactura pierde 2,1 puntos de participación, en tanto que en Colombia esta pérdida no llega a un punto porcentual.

La subcontratación de parte del proceso productivo, el cambio metodológico en las cuentas nacionales y la falta de una verdadera medición de la cadena, explican este menor peso de la actividad manufacturera.

Todo esto ha hecho que el tema de moda sea la desindustrialización. Para la Andi, la discusión no es de modas, sino de cómo hacemos para que las empresas, las cadenas, los sectores superen las dificultades.

En 10 años la industria fue capaz de pasar de un PIB de 13.700 millones de dólares a 45.000 millones de dólares, y las exportaciones industriales se triplicaron.

¿Cree que el Gobierno debe ocuparse más de sector manufacturero? ¿Cómo?

Sin duda, el sector manufacturero no puede ser desatendido en este momento. Necesitamos generar las condiciones y adoptar las políticas sectoriales y transversales necesarias para que logremos superar el momento actual.

¿Por qué los industriales deben seguir invirtiendo en Colombia?

No obstante las dificultades actuales, no podemos olvidar que no somos el mismo país de hace 10 años. Ahora Colombia es un país con un claro futuro, reconocido internacionalmente.

Ha participado en las conversaciones con las Farc. ¿Cómo evalúa el proceso?

Las negociaciones en la Habana se han desarrollado siguiendo los lineamientos previstos por el Gobierno.
Luego de varias semanas de intenso y arduo trabajo, mantengo un moderado optimismo sobre un eventual desarrollo favorable de estas negociaciones.

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