‘El país puede producir 20 millones de sacos de café al año'

El empresario Oswaldo Acevedo, quien participó en la reciente Misión Cafetera, dice que el país necesita un plan estratégico concreto que vaya más allá de las recomendaciones generales hechas por la Misión de Estudios que lideró el excodirector del Banco de la República, Juan José Echavarría.

‘El país puede producir 20 millones de sacos de café al año'

Archivo particular

‘El país puede producir 20 millones de sacos de café al año'

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abril 15 de 2015 - 01:52 a.m.
2015-04-15

En 1990, cuando se rompió el Acuerdo Mundial Cafetero, Colombia produjo 18 millones de sacos del grano, Brasil 25 millones y Vietnam cero. Hoy, la cosecha nacional ronda los 12 millones de sacos al año, Brasil 57 millones y Vietnam 32 millones.

Estas cifras son la base de los planteamientos hechos por el empresario cafetero Oswaldo Acevedo, quien participó en la reciente Misión Cafetera, dirigida por el excodirector de la junta del Banco de la República, Juan José Echavarría. En su opinión, las conclusiones de este grupo de estudio son parcialmente correctas, pero es necesario darle al mundo cafetero una visión basada en acciones concretas.

Acevedo habló con portafolio sobre lo que él considera debe ser la estrategia cafetera del país y la gran oportunidad.

¿Cuál es su posición en materia de producción?

El objetivo en este aspecto debería ser elevar la producción a 20 millones de sacos en el 2020. Esto es muy posible. En ese momento, el mundo deberá estar produciendo unos 180 millones de sacos. Hoy produce 155 millones. Esto significa que la participación del país en el mercado internacional sería del 11 por ciento.

¿Y cómo llegar a ese nivel de producción?

Ese proceso ya se está dando. Hay cafetales recién sembrados y existen muchos planes de ampliación del área y de renovación de cafetales. El precio base de 700.000 pesos por carga, establecido para el pago del subsidio en el 2013 y 2014, se convirtió en un incentivo muy grande, pues el costo de producción es inferior a ese nivel, lo que ha convertido al café en un buen negocio, especialmente para los productores del sur del país, Tolima, Cundinamarca y Santander.

¿Y hay quién compre esta cosecha?

Ahí vamos a un segundo punto, que es el del incremento del consumo nacional. De los 20 millones de sacos, el país debe consumir 4 millones, en el 2020. Hoy consume 1,5 millones de sacos. La idea es que pasemos de consumir un kilo per cápita en la actualidad, a tres kilos dentro de cinco años. Para ello se requiere acabar con el consumo de pasilla y hacerlo solo con grano de la mejor calidad. La idea es que tomemos buen café.

¿Cómo hacer para que el mundo nos compre los otros 16 millones de sacos?

Ese es el tercer punto. Hay que fortalecer la estrategia país. Está claro que en el mercado del café el prestigio lo tienen los países y no tanto las marcas. Nuestro café de Colombia ya está posicionado y hay que incrementar esta buena imagen. El mismo Presidente de la República debe ser el líder de la promoción del café colombiano en el exterior. Todas las embajadas tienen que promover el café, al igual que los ministros y los demás funcionarios del Estado.

¿Y cómo garantizar un buen ingreso para los cafeteros?

Con el fin de tener un precio externo rentable para los productores, tenemos que trabajar en la promoción del impacto social y ambiental que representa tomar café colombiano. Este cultivo tiene un impacto favorable en el secuestro de carbono, la reforestación, la recuperación de las fuentes de agua, todo ello mediante la siembra de árboles.

La idea es que regresemos a los cafetales con sombrío, pero con especies maderables que le den valor agregado a los productores. Pero lo más importante es seducir al consumidor mundial de café sobre lo que significa comprar el grano colombiano, sin importar si es más caro.

¿Qué opina de la propuesta de acabar con la obligación que tiene la Federación de comprar todo el café que produzca el país?

Estoy en desacuerdo con la eliminación de la garantía de compra. A los economistas esto les parece un horror. Puede que no sea ortodoxo, pero eso solo se puede abolir el día que los países desarrollados suspendan los subsidios al campo. Esa es una forma de competir. A cambio de eliminar la garantía de compra hay que fortalecerla para que los productores se modernicen.

¿Qué otro factor es necesario impulsar en el sector cafetero?

El empleo. Si llegamos a una producción de 20 millones de sacos, generaremos 300.000 nuevos empleos. Esto puede tener un impacto favorable para atender las necesidades de trabajo generadas durante el posconflicto.

¿Cómo ve al país cafetero una vez se logren estos objetivos?

Ese es el punto nueve de mis planteamientos. Esto sería como regresar a la época de altos ingresos vivida entre 1962 y 1989, cuando los cafeteros aportaron unos 20 billones de pesos al bienestar del país, a través de la contribución cafetera, vías, puentes, escuelas y acueductos, entre otras obras.

¿Y cuál es el punto 10 de su propuesta?

Defender la tasa de cambio. Yo creo que el país no puede regresar a un dólar de 1.800 pesos porque estamos quebrados.

Esta es la garantía para el logro de los objetivos señalados.

ENFOCARSE EN EL MERCADO INTERNACIONAL 

No creo que la solución sea cambiar al gerente de la Federación. Lo que tenemos es que fortalecer las instituciones cafeteras. Debemos convertir a la Federación de Cafeteros en un estilo Procolombia, es decir, una entidad muy fuerte en la promoción de las exportaciones.

La idea no es quitarle el puesto a nadie. La idea es replicar 60 veces el programa de Emerald Mountain, que comercializa café colombiano en Japón a precios muy rentables.

edmtov@portafolio.co