‘El país no puede seguir alejado de Corea’: Mauricio Reina

Recientemente, el ex director del DNP, Jaime Ruiz, atacó la negociación y criticó un estudio de Fede

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diciembre 22 de 2010 - 10:39 p.m.
2010-12-22

PORTAFOLIO entrevistó a Roberto Steiner, director de la entidad, y a Mauricio Reina, investigador asociado, quienes respondieron las críticas.

 

Mauricio Reina, investigador asociado de Fedesarrollo, afirma que Colombia sí tiene oportunidades en el mercado coreano.


Jaime Ruiz critica que el trabajo de Fedesarrollo diga que como no le exportamos nada a Corea del Sur, tenemos grandes oportunidades en ese mercado. ¿Qué opina?


Mi opinión es simple: no es cierto que el trabajo de Fedesarrollo diga eso. El estudio no dice que no le exportamos nada a Corea y, por tanto, no se apoya en esa idea para afirmar que tenemos oportunidades en ese mercado.


¿Y entonces qué dice el estudio?


Muestra que las exportaciones colombianas a Corea crecieron más de 30 por ciento entre 2003 y 2008, último año para el que había cifras al hacer el estudio. Además destaca que, a pesar de ese crecimiento, las ventas a Corea representan una proporción reducida de las exportaciones del país, que están concentradas en productos primarios.


¿Y de dónde salen las oportunidades del país en el mercado coreano?
El estudio revela que Colombia tiene una ventaja comparativa en el mercado internacional en 27 sectores, y que Corea del Sur es un importador intensivo de los productos de 8 de ellos. En esos sectores Colombia exporta al mercado coreano mucho menos que otros países de América Latina, lo que muestra que ahí hay oportunidades que hemos desperdiciado mientras países vecinos las han aprovechado. Para saber cómo se identifican esas oportunidades ni siquiera había que revisar todo el estudio; bastaba con haber leído las conclusiones


Si los vecinos han aprovechado el mercado coreano, ¿por qué Colombia no lo ha hecho?


Porque tenemos una de las economías menos internacionalizadas de la región. Colombia exporta por habitante la cuarta parte que Chile, y menos de la mitad que México y Costa Rica.
Además, mientras otros países de la región han elevado sustancialmente sus ventas a Asia en la última década, el dinamismo de las colombianas ha sido irrisorio. Estos hechos son consecuencia de algo que muchos desconocen: tenemos una de las economías más cerradas de la región. Colombia ocupa el duodécimo lugar en América Latina en cuanto al valor de sus importaciones por habitante, y un país que no importa no puede exportar.


¿Cómo cree que se debe negociar el sector automotor en un TLC con Corea?


Eso es algo que el Gobierno debe evaluar en el marco del balance global de la negociación, pero hay dos elementos claves.
Colombia no puede dejar de negociar con los países asiáticos por la oposición de unos sectores que han tenido una protección mucho mayor que el resto de la economía. Los países asiáticos son los motores del crecimiento global en este siglo y no podemos darnos el lujo de desconectarnos de ellos mientras el resto de América Latina aprovecha esa oportunidad. Uno de esos sectores privilegiados es el automotor: mientras el arancel promedio de la economía quedó en 8,3 por ciento tras la última reforma arancelaria, el sector automotor conserva una protección de 35 por ciento…


¿Cuál es el otro elemento?


“La negociación no tiene por qué ser una cuestión de todo o nada. Existen fórmulas intermedias que pueden brindar a las en sambladoras nacionales como largos plazos de desgravación o darles a las empresas coreanas otras maneras de estar en el mercado local con be- neficio para el empleo nacional, como establecer inversiones productivas en el país. Corresponde al Gobierno encontrar la mejor fórmula para elevar el bienestar de todos los colombianos y no sólo de unos pocos. Bloquear la negociación con Corea sería la mejor manera de dejar anclado al país en el siglo pasado.

 

Hay que buscar una fórmula intermedia

 

“Se está desperdiciando una fuente de crecimiento. Las economías que más han crecido en las últimas déca- das en el mundo están mu- cho más abiertas que la co- lombiana. Algo similar su- cede en la región: países más abiertos, como Chile y Perú, han tenido un creci- miento más vigoroso que el nuestro. Lo más lamentable de esta situación es que el país está sacrificando un mayor bienestar para mantener los privilegios de unos pocos, que son los que ponen el grito en el cielo cada vez que se habla de internacionalizar la economía.
 

 

‘Efectos negativos serán compensados con los positivos’

 

 

El director de Fedesarollo, Roberto Steiner, dijo que la reciente rebaja arancelaria no debió excluir al sector automotor.


Jaime Ruiz dijo que en estos momentos el TLC con Corea es malo para Colombia. ¿Comparte usted esa opinión?


De ninguna manera. Estamos convencidos de que cualquier efecto negativo que dicho tratado tenga sobre las ensambladoras locales será compensado por el efecto positivo que tendría para otros sectores productivos y para el consumidor en general.


¿Qué opinión le merece el comentario de que “el estudio de Fedesarrollo carece de sentido”?


El doctor Ruiz señala que al TLC con Corea le falta debate público. Lástima que su aporte se haga descalificando un estudio que, evidentemente, consultó a la ligera y aparentemente no entendió bien.


¿Cree usted que en este tema, como lo sugiere el ex Director del DNP, Colombia debería seguir los pasos de México y Brasil, no los de Chile?


Vale la pena mirar la experiencia de varios países. Sin embargo, en lo comercial pienso que tenemos mucho más en común con Chile que con Brasil y México. La economía brasileña vale 1,6 billones de dólares y la mexicana 880.000 millones, mientras Chile vale 160.000 y Colombia 230.000 millones de dólares. Las dos primeras gozan de un gran mercado interno, Chile y Colombia no. En gran medida, gracias al TLC con Corea, hoy día Chile le vende más a esa nación asiática que Brasil y mucho más que México. Chile mantiene una balanza comercial superavitaria con Corea, lo cual no sucede en Brasil ni México.


¿Comparte usted el argumento de que si lo que se busca es menores precios en vehículos, electrodomésticos y otros productos, lo mejor sería rebajar los aranceles?


Sin duda, y las acciones tomadas por la Administración Santos apuntan en ese sentido. Lástima que la reciente rebaja arancelaria haya excluido al sector automotriz y a la mayor parte del agropecuario. En el caso de este último se redujo el arancel sobre el azúcar, pero en otros sub-sectores no se hizo nada.
El caso del arroz es particularmente preocupante. El arancel es 80 por ciento y las restricciones cuantitativas a que en ocasiones se recurre hacen que el consumidor deba pagar precios muy superiores a los que se podría conseguir en los mercados internacionales. Una ventaja de los tratados comerciales es que las rebajas arancelarias quedan “escritas en piedra”, restándole campo de acción al cabildeo de poderosos intereses sectoriales.
 


 

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