Países ricos contaminan a los pobres

Redacción Vida de Hoy Las personas menos favorecidas y los países en desarrollo pagarán los platos rotos del comportamiento desconsiderado de las grandes potencias, que han emitido descontroladamente gases contaminantes causantes del aumento de la temperatura terrestre. Ellos, además de afrontar eventos catastróficos, tienen menos capacidad económica para la adaptación.

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noviembre 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-28

Así lo señala el Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), dado a conocer ayer y que de igual forma advierte sobre el impacto que podrá tener en Colombia. La investigación advierte que mientras los niños de Africa tendrán que caminar cada vez más para conseguir agua pura, en Holanda construyen casas que pueden flotar en el agua y en los Alpes adaptaron máquinas que pueden fabricar nieve. Segun el Pnud, el primer freno al desarrollo humano se notará en la disminución drástica de las precipitaciones y en el agua disponible para actividades agrícolas. Por eso, las zonas propensas a sequías en África podrían aumentar de 60 a 90 millones de hectáreas. Colombia, entre otros países de América Latina, y Asia, no podrán reducir su pobreza rural porque no habrá productividad agrícola y los índices de desnutrición llegarán a 600 millones de personas en los cinco continentes de aquí al 2080. Otras 1.800 millones de personas habitarán en zonas con escasez de agua en ese mismo periodo. Los desastres también estarán a la orden del día en los países más pobres. Habrá 300 millones de desplazados por inundaciones (70 millones en Bangladesh, 6 millones en Egipto y 22 millones en Vietnam), 1.000 millones en riesgo y se consolidará un aumento en la intensidad de las tormentas que ya es notorio en el Caribe. EFECTO EN COLOMBIA Según el informe, el fenómeno ya se siente en el país. Aunque no existe evidencia científica certera sobre los efectos que ha tenido sobre Colombia, la variabilidad climática que se ha vivido en lo corrido del 2007 (inundaciones sobre todo), puede ser, según el Ideam, una muestra de lo que sucedería si las predicciones se cumplen. Las lluvias fuertes de los últimos días que han afectado a ciudades como Santa Marta, Cartagena y Bogotá son otra consecuencia del calentamiento, adicional al deshielo de los nevados y la muerte de los arrecifes y el blanqueamiento de los corales. “Blanqueamiento de corales es una palabra muy suave para decir muerte”, indicó Carlos Costa, director del Ideam, al hablar sobre el riesgo inminente de reservas de corales como las de las Islas del Rosario. De acuerdo con Costa, el desorden climático hará que en los próximos años llueva más en la Costa Pacífica y menos en la Costa Atlántica. Según el experto, eventos extremos inusuales, como por ejemplo la granizada que produjo el colapso del centro de la capital, serán más comunes. El funcionario agregó que se estima un ascenso, para el año 2060, de hasta 60 centímetros en el océano Pacífico y de 40 en el mar Caribe. EXTINCIÓN DE ESPECIES Otros hechos como la extinción de entre el 20 y el 30 por ciento de las especies y la extensión de epidemias como paludismo a otras 400 millones de personas de naciones en desarrollo, también opacarán los avances que hayan logrado en bajar los índices de la pobreza. “Esta es una amenaza masiva al desarrollo humano. En ese escenario, los nevados, las selvas amazónicas y la rica pero frágil biodiversidad colombiana se afectarían dramáticamente”, indicó Bruno Moro, representante del Pnud en el país. “El cambio climático es global, pero los efectos serán locales”, agregó, tras señalar que uno de cada 19 habitantes de los países en desarrollo (incluido Colombia) se verán afectados por este fenómeno. El ministro de Ambiente, Juan Lozano, fue contundente al afirmar que más allá de las ideas apocalípticas y fatalistas, el drama es real. “La raza humana entró en una cuenta regresiva”, señaló Lozano. El Ministro agregó que la guerrilla, el narcotráfico, los paramilitares y las “mafias madereras” son los grandes depredadores de los ecosistemas colombianos y que es importante ampliar el régimen penal para aquellos que contaminen el medio ambiente. “La multa es igual para una pyme que contamine, que para una gran multinacional que contamina mucho más”, puntualizó Lozano al explicar que la ley del que daña paga, establecida en la legislación ambiental colombiana, no está funcionando. PROTEGER A INDÍGENAS Danilo Villafañe, un indígena de la Sierra Nevada de Santa Marta presente en la presentación del informe del Pnud, indicó que es importante proteger y mejorar la calidad de vida de las comunidades étnicas que habitan en el 60 por ciento de la biodiversidad colombiana. “Los indígenas somos estrato cero. Somos pobres viviendo en medio de toda la riqueza de nuestra biodiversidad”, advirtió Villafañe. A su vez el ambientalista Tomás León insistió en la necesidad de vincular a los campesinos colombianos que, según él, no hacen parte de los informes oficiales sobre el calentamiento global. “La gente del campo es invisibilizada”, indicó León quien piensa que también es importante enfocar esfuerzos para la protección de los suelos. MÁS BARATA El informe del Pnud explica que el mundo tiene la tecnología y los mecanismos para reducir las emisiones y citó los impuestos y la reducción de subsidios a combustibles fósiles como otras estrategias posibles para mitigarlas. También el uso eficiente de fertilizantes, la reducción de la deforestación y los incentivos fiscales para prácticas agrícolas y forestales. Esta última política ha sido abanderada por el Ministerio de Medio Ambiente de Colombia. Los costos para aplicar esas estrategias están avaluados en el 0,12 del Producto Interno Bruto Mundial, un dinero que estaría enfocado a que en el 2050 el mundo emita la mitad de los gases contaminantes de hoy. Esto permitiría que la temperatura suba solo 2,4 grados centígrados por encima de la que tenía en la época preindustrial, un escenario optimista en medio del caos. 600 millones de personas sufrirán de desnutrición, en el mundo, de aquí al 2080. Cinco acciones para frenar el apocalipsis 1Información y cooperación. Que las superpotencias asesoren a los países en desarrollo en la evaluación de su vulnerabilidad y de los riesgos a los que se enfrentan. 2 Inversión. Cada dólar que se invierta en prevenir un desastre puede impedir perdidas por 7 dólares. La ONU propone la creación de asociaciones entre comunidades y gobiernos regionales. 3Fortalecer mecanismos de financiación, como el Fondo para los Países Menos Adelantados y el Fondo Especial para el Cambio Climático, que hasta la fecha han invertido solo 26 millones de dólares para mitigar los efectos del fenómeno en los países pobres. Ese dinero es lo que se gasta el Reino Unido en una semana para prevenir inundaciones. Se requieren mínimo 40 mil millones, el equivalente al 0,5 del PIB del 2015 de las naciones de ingresos bajo y bajo-medio. 4Desarrollar un marco multilateral después del Protocolo de Kioto, acuerdo que vence en el 2012. Esto es precisamente lo que comenzará a ejecutarse en Bali ( Indonesia ) desde el 3 de diciembre próximo. La idea es que los principales países contaminantes se comprometan a bajar el 50 por ciento de sus emisiones. 5Mejorar mediante cooperación el acceso a servicios de energía de al menos 2.500 millones de personas.

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