Palmeros anuncian 'minicrisis'; mermas en producción de frutos, de aceites y descuidos en la parte sanitaria

El presidente de Fedepalma, Jens Mesa, llamó la atención para que en varias zonas del país se combatan de mejor forma a los hongos y virus que afectan a las plantaciones.

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mayo 29 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-29

En 2008 el sector palmero reportó la pérdida de 30.000 hectáreas sembradas con palma aceitera en la zona de Tumaco, como consecuencia de la llamada enfermedad de la pudrición de cogollo (PC).

El llamado lo hizo el dirigente gremial a los cultivadores durante el 37 Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, que sesionó hasta ayer en Santa Marta.

Tras lo ocurrido en el suroccidente del país, se estiman que las pérdidas, solo por la reposición de las áreas afectadas, serían de 360.000 millones de pesos, es decir, lo que cuesta volver a sembrar el mismo número de hectáreas.

La cifra podría duplicarse, en la medida que no se han contabilizado las relacionadas con la pérdida de la producción de frutos y los ingresos que han dejado de recibir los cultivadores.
Sin duda, el caso de Tumaco es el que terminó por 'jalonar' hacia abajo, todas las cifras reportadas por el sector palmero.

"La problemática sanitaria que, en grados diversos, registran las zonas palmeras, constituye una seria amenaza para la sostenibilidad de nuestro sector", dijo Mesa durante el certamen, y advirtió del riesgo que puede correr la producción del sector debido a las insuficiencias presentadas en el manejo sanitario de todas las áreas sembradas.

También, a la baja adopción de las nuevas tecnologías que ha diseñado el Centro de Investigaciones de la Palma (Cenipalma), precisamente, para la prevención, el control y la erradicación de los hongos, bacterias, virus y malezas que afectan a la palma aceitera.

Así, de no tenerse en cuenta estas herramientas, se esperaría una baja en la producción y la productividad, no solo de los cultivos, sino también de toda la cadena palmera, es decir, las extractoras y las empresas agroalimentarias e industriales, lo mismo que la producción de biocombustibles, que dependen del aceite de palma, advirtió el dirigente gremial.

Otro motivo de preocupación para el sector palmero, reconoció Mesa, es la merma en los rendimientos de la producción de fruta y de aceite, en los cultivos y en las extractoras, respectivamente, registrada el año pasado en varias zonas del país.

En los cultivos, esta baja en la productividad ha sido del -7,6 por ciento en el 2007, de -6 por ciento en el 2008 y de -5,1 por ciento durante el primer trimestre de este año, frente al mismo período del año anterior.

En la extracción del aceite de la palma, la merma en la productividad ha sido de -8,6 por ciento en el 2007, de -4,3 por ciento en el 2008 y de -3,7 por ciento entre enero y marzo del 2009.
Sin embargo, pese a estas cifras reportadas, al cierre del 2008 el país contaba con 336.956 hectáreas sembradas con palma aceitera, de las cuales 221.266 son cultivos en producción y 115.690 hectáreas están en fase de desarrollo, es decir, recién sembradas.

Esta área creció un 9,8 por ciento con respecto a la sembrada durante el 2007, cuanto se sumaron 306.878 hectáreas.
Frente al tema de la revaluación del peso colombiano frente al dólar estadounidense y las productividad, "son dos variables que inciden en los costos de producción y, por ende, en la competitividad del sector", anotó Jens Mesa, mientras que reclamó de los productores una mayor mecanización de las áreas, es decir, que cada vez los paquetes tecnológicos dependan menos de la mano de obra.

"Esta situación se debe, de forma particular a la escasez de trabajadores en las zonas palmeras, que prefieren ocuparse en otras labores diferentes", reconoció Delsa Moreno, directora de proyectos de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

Para Moreno, las zonas donde hay más escasez de mano de obra están en los departamentos de Casanare y Meta (piedemonte y llanos del Ariari), pues la oferta de trabajo es de mejor calidad (laboral y económica) en otras actividades agrarias, mineras y petroleras.

Luego del diagnóstico preocupante que mostró para la palmicultura colombiana, el dirigente gremial destacó la leve recuperación de los precios internacionales del aceite de la palma, luego de una merma registrada desde mediados del 2008, posterior a una etapa de precios récord entre junio del 2007 y el mismo mes del 2008.

Para el 2007, por ejemplo, el precio promedio de los doce meses fue de 780 dólares por tonelada de aceite de palma, mientras que para el 2008 se incrementó a 949 dólares, con récords históricos de 1.250 dólares, registrados en junio del año pasado.

Durante el primer trimestre de este año, el promedio es de 577 dólares y su tendencia, según los análisis económicos del gremio palmero, lo ubican en 677 dólares por tonelada de aceite, como el promedio para el 2009.

Por último, anunció que a partir del 2010 podrá duplicarse la producción de biodiésel, pues se estima la entrada en operación de cuatro plantas del biocombustibles que están terminando de construirse, adicionales a las cuatro que ya están en operación.

Hoy, están en operación las plantas de Oleoflores, que cuenta con una capacidad instalada para producir 50.000 toneladas de biodiésel al año, Biocombustibles Sostenibles del Caribe (100.000), BioD (100.000) y Odín Energy, con 36.000 toneladas anuales de capacidad instalada.

"El avance logrado en la estructuración y puesta en marcha del Programa Nacional de Biodiésel, constituye una realidad innegable y, del mismo, habrán de derivarse efectos en la actividad palmera en los próximos años", concluyó Jens Mesa.

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