Palmeros, frente a una mala racha

Ahora, la plaga de la PC pone en riesgo a las empresas en el Magdalena Medio. Hay varias en ‘cuidados intensivos’.

POR:
diciembre 02 de 2013 - 01:28 a.m.
2013-12-02

Con la liquidación judicial de la empresa Oleaginosas Las Brisas, que resultó inviable, según la Superintendencia de Sociedades, los empresarios del sector palmero lanzaron al Gobierno una alarma, pues muchas de estas empresas estarían comenzando a reportar serios problemas y a ver incierto su futuro.

Esta es la apreciación de Jens Mesa, presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), quien considera a la plaga de la Pudrición de Cogollo (PC) como la estocada final, para el caso de Las Brisas.

“Es un tema lamentable para el gremio, la región y el país. Debe quedar claro que esa empresa no se liquida únicamente por la enfermedad, pues se trata de la sumatoria de muchos problemas que son común denominador en el sector: violencia, inseguridad, el tema laboral y la poca capacidad de las empresas para enfrentar el problema de la PC”.

Según los cálculos del gremio palmero, se estima que en los últimos 50 años, desde su aparición, las pérdidas que ha dejado la infección suman 1,5 billones de pesos (a precios de hoy) en no menos de 100.000 hectáreas sembradas con palma aceitera. Lo anterior, sin contar el valor de la tierra y los ingresos de los productores.

En la zona del Magdalena Medio, en particular, se tienen no menos de 37.000 hectáreas infestadas por la plaga, dejando a su paso problemas sociales como desempleo y deudas.

En esta hay 150.000 hectáreas sembradas que están en inminente riego de afectación, particularmente en los municipios de Puerto Wilches (Santander) y San Alberto (Cesar).

Vale la pena destacar que, una vez las palmas resultan afectadas por la plaga (hongo), reducen su producción y mueren lentamente; pese a que no generan ingresos, deben implementarse planes de erradicación de las plantas, que tienen costos elevados y no pueden ser sufragados por las empresas.

Así, los cultivos se convierten en un lucro cesante y en un problema sanitario para la palmicultura.

Además de lo anterior, en lo laboral el dirigente gremial reclamó por lo que calificó como una política de persecución del Ministerio de Trabajo a las llamadas cooperativas de trabajo asociado (CTA), que, “para el caso de las empresas palmeras, sí eran generadoras de empleo”.

“Hay varias empresas en cuidados intensivos, por lo que se necesita una acción clara del Gobierno para ayudar a sortear la situación del sector palmicultor del país”, concluyó el presidente de Fedepalma.

Juan Carlos Domínguez

Redacción Economía y Negocios

Siga bajando para encontrar más contenido