Panamá, un canal para el turismo

Desde hace algunos años, Panamá es el lugar de moda en Centro y Latinoamérica, gracias a que los ‘baby boomers' (nuevos inversionistas) la tienen en la mira para invertir en finca raíz. Como resultado de este 'boom', la capital se ha convertido en una ciudad cosmopolita, que sabe conjugar sabiamente sus modernos rascacielos con esa arquitectura neoclásica, promovida en la Europa del Siglo XIX y principios del XX, y que configura el casco antiguo o barrio San Felipe.

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abril 26 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-26

Un recorrido por la zona permite entrar en contacto con una gama de tendencias, principalmente de corte italiana y española y, también con la cultura, pues allí tienen sede los principales museos como el de Historia de Panamá, La Capa del Soldado de la Independencia y el Museo de Arte Religioso. Luego, el paseo obligado es al Canal de Panamá, uno de los lugares más fascinantes del mundo, donde el ingenio humano y las maravillas se entrelazan para unir dos grandes océanos y estrechar al mundo. Y, si hay tiempo, la recomendación es hacer un recorrido y navegarlo en yate, por una gira que pasa por el Puente Centenario y finaliza en el Causeway, donde además de tener la oportunidad de extasiarse con una preciosa vista a la bahía puede disfrutar de una velada inolvidable en los restaurantes y discotecas. Cerca se localiza Mi Pueblito, con las réplicas de un pueblo del interior de principios del siglo XX, de los poblados típicos de las otras dos principales etnias panameñas: los afroantillanos y los indígenas de San Blas, los Emberas y los Ngöbe-Buglé. Otra opción turística es viajar en tren desde la capital hasta Colón, la segunda zona franca más grande del mundo y la primera en el hemisferio occidental. Después de las compras, el paso debe seguir al poblado de Portobelo, declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco, gracias a ese conjunto monumental del siglo XVII, como el castillo de San Lorenzo, situado en la desembocadura del río Chagres. Muy cerca de la ciudad colonial se levantan pequeños caseríos de negros, donde además de dejarse seducir por la exquisita gastronomía caribeña, por el folclore y las tradiciones afroantillanas, se pueden practicar snorkeling, pesca artesanal y surfing, otros de los atractivos que ofrece el Istmo de Panamá.

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