Papa Benedicto XVI celebra este lunes el quinto aniversario de su Pontificado

El Pontífice está salpicado por los escándalos de pederastia en el seno de la Iglesia, su momento más delicado desde que sucediera a Juan Pablo II.

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abril 16 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-16

Diecisiete días después de la muerte de Juan Pablo II, una fumata blanca anunciaba al mundo que había nuevo Papa. Con el nombre de Benedicto XVI, el 19 de abril de 2005 un emocionado Joseph Ratzinger aparecía en el balcón central de la basílica de San Pedro, en Roma, ante miles de fieles con una sentida presentación: "Soy un humilde trabajador de la viña del Señor".

Con estas palabras, comenzaba el pontificado del 256 sucesor de San Pedro, tres días después de que Joseph Ratzinger cumpliera 78 años. Nacido en Marktl, localidad de la Baviera alemana, Ratzinger adoptó el nombre de Benedicto XVI en homenaje a Benedicto XV "un valiente profeta de la paz", en palabras del Pontífice.

En estos cinco años, el Vicario de Cristo ha proclamado 28 santos y más de 600 beatos, ha visitado los cinco continentes y ha recibido en el Vaticano a importantes dirigentes del mundo como Tony Blair (2006), Angela Merkel (2006), Vladimir Putin (2007) o George Bush (2008).

Sin embargo, el momento actual es considerado por los analistas como el "más delicado y difícil" del quinquenio, ya que los escándalos de pederastia han puesto en la picota a las iglesias de Estados Unidos, Irlanda, Alemania y Austria, entre otras, y han salpicado al mismo Papa, al que se le acusa de haber encubierto a curas pedófilos durante su etapa como cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Tras las decenas de casos de pederastia en Estados Unidos, que han dejado en bancarrota a varias diócesis ante las indemnizaciones que tuvieron que pagar, en los últimos meses se conocieron los informes 'Ryan' y 'Murphy', que desvelaron abusos sexuales durante décadas a centenares de niños irlandeses sexuales por parte de sacerdotes, sobre todo en la archidiócesis de Dublín entre 1975 y 2004.

Ante la situación creada, el Papa llamó al Vaticano a los obispos irlandeses, les exigió que afronten el problema con determinación y ordenó una inspección de las diócesis implicadas, tras calificar los abusos de "crimen atroz" y, en una carta enviada a los católicos irlandeses, pidió perdón a las víctimas.

En medio del 'caso Irlanda', se conoció que en las décadas de los años 70, 80 y 90 unos 350 menores sufrieron abusos en centros religiosos de 23 de las 26 diócesis católicas de Alemania, entre ellos en la escuela de élite de los jesuitas Canisius, en Berlín.

También en el Coro de la Catedral de Ratisbona, que durante años estuvo dirigido por el hermano del Papa, George, quien aseguró que nunca supo de esos abusos, aunque reconoció que a veces a él se le escapó algún bofetón.

Las denuncias de pederastia se extendieron a Austria, Holanda e Italia hasta salpicar al mismo Papa, después de que el diario New York Times le acusara de encubrir a un sacerdote que abusó de 200 niños sordos en Estados Unidos, lo que desmintió el Vaticano, que denunció una "innoble campaña" para golpear a cualquier coste al Papa.

Entre medias, el diario alemán Süddeutsche Zeitung informó que en la década de los años 80, cuando era arzobispo de Múnich y Freising, el Papa autorizó que un sacerdote con antecedentes de pederastia y que había sido expulsado por ese motivo del obispado de la ciudad alemana de Essen, ejerciera en la capital bávara.

El Vaticano aseguró que el Papa era "totalmente ajeno" al caso, del que asumió plena responsabilidad el ex vicario, Gerhard Gruber, que decidió que el cura volviera a ejercer el ministerio. Ante los incesantes ataques de las últimas semanas contra el Papa, el Vaticano cerró filas a su alrededor, asegurando que es el Pontífice que más ha hecho contra la pederastia.

"Su Santidad, no está solo, los fieles no se dejan impresionar por las murmuraciones del momento", le dijo el decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, durante la Misa de Resurrección, en la que le expresó el apoyo de toda la Iglesia.

Colectivos de víctimas, por su parte, exigen que dimita y varios científicos británicos han pedido que sea arrestado durante su visita al Reino Unido en septiembre.