¿Puede un paquete de estímulo ser demasiado generoso?

Analistas temen que los altos subsidios al sector de crédito en Vietnam creen una nueva burbuja especulativa

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julio 09 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-09

Vietnam se jacta de tener una de las economías más resistentes del mundo en desarrollo este año, pero los economistas temen que el éxito oculte grandes problemas, a medida que la relajada política de préstamos del Estado pone a Vietnam bajo el riesgo de desarrollar una nueva burbuja especulativa.

Estas preocupaciones fueron resaltadas la semana pasada cuando la firma Fitch Ratings bajó la calificación de la moneda vietnamita, argumentando "un constante deterioro en la posición fiscal del país" y un sistema bancario que es "vulnerable a una potencial tensión sistémica" a medida que el gobierno inunda la economía con crédito.

Preocupaciones similares afectan a Estados Unidos y China, que se encuentran bajo presión para que controlen los paquetes de estímulo fiscal. Pero los temores son particularmente marcados en Vietnam, una de las economías emergentes observadas más de cerca y un imán cada vez más importante de inversión extranjera directa. Gran parte de su economía está dominada por empresas estatales que tienen un historial de hacer inversiones poco acertadas fuera de sus negocios principales, que en el pasado han contribuido a comportamientos especulativos y períodos de sobrecalentamiento.

Desde el comienzo de la crisis económica global, los bancos estatales de Vietnam han inyectado al menos US$19.000 millones en préstamos en la economía, equivalente a cerca de un quinto del Producto Interno Bruto de ese país, según el gobierno. El dinero es un punto clave de un programa de estímulo bajo el cual el Estado provee subsidios a los bancos para que puedan otorgar más préstamos para ayudar a las empresas estatales y los
exportadores.

Las medidas parecen estar dando resultados en el corto plazo. El Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento de 3,3% para este año, mientras que vecinos como Tailandia y Malasia enfrentan pronunciadas contracciones.

El primero de julio, el gobierno indicó que el PIB se expandió 3,9% en el primer semestre del año comparado al mismo período del año anterior y que el crecimiento se aceleró de 3,1% durante el primer trimestre a 4,5% en el segundo. La economía de Vietnam creció 6,2% en 2008, frente a 8,5% en 2007.

Los precios de las acciones están marcadamente al alza y el índice de referencia de Vietnam ha subido 86% desde principios de marzo. Los precios de las viviendas están subiendo en muchas partes de Hanoi, la capital, y Ciudad Ho Chi Minh, el centro comercial y la sede de la bolsa, dicen los economistas.

Proveer mucho crédito es "una buena estrategia. Nuestras medidas de estímulo obligan a los bancos a prestar productivamente", afirma Le Xuan Nghia, vicepresidente de la Comisión de Supervisión Financiera de Vietnam, uno de los principales reguladores del sector.

Sin embargo, con tanto crédito disponible en la economía, muchas personas temen un regreso de la inflación, que se aceleró a 28% a mediados de 2008 antes de retroceder a 5,6% en mayo.

A medida que vuelven los temores inflacionarios, muchos vietnamitas están respondiendo invirtiendo todo el efectivo que puedan juntar. En los polvorientos suburbios del este de Hanoi, por ejemplo, hay un auge inmobiliario. Una serie de compañías estatales y privadas están erigiendo un arco de pueblos satélites en el área para aliviar la congestión en la parte vieja de la ciudad, donde los autos y los camiones de reparto luchan por abrirse paso a través de un enjambre de motos y bicicletas.

Nguyen Thi Huyen, una agente que trabaja para el proyecto Van Khe New Urban City, dice que está cerrando 10 acuerdos o más por mes, frente a sólo dos o tres en el mismo período del año anterior. Algunas unidades han cambiado de manos más de cinco veces, cuenta Huyen, y los precios se han sextuplicado desde que el proyecto fue iniciado durante el auge de Vietnam en 2007. Los potenciales compradores se "preocupan por la inflación y quieren invertir su dinero en algún lugar seguro", explica Huyen.

Algunos economistas en Vietnam temen que los políticos del país estén tan comprometidos con sus planes quinquenales de crecimiento económico que no estarán dispuestos a cerrar el grifo de medidas de estímulo hasta que la inflación ya los haya golpeado de vuelta. En abril, el gobierno extendió por dos años un programa de préstamos de estímulo que paga cuatro puntos porcentuales de interés sobre cualquier crédito que los bancos de Vietnam otorguen al sector empresarial, lo que ha alentado a que presten más agresivamente.

"Están tratando de retroceder en el tiempo a 2006 y 2007, cuando lo importante era exportar a EE.UU. Pero los estadounidenses tal vez no vuelvan a gastar de la misma forma, y nosotros podríamos terminar de vuelta con un grave problema inflacionario", dice un economista al tanto de la forma de pensar del gobierno.

El Banco Mundial advirtió en un reporte en junio que el programa de préstamos estatal podría perjudicar reestructuraciones en empresas públicas y que Vietnam debería, en cambio, concentrarse en ayudar a la gente que ha perdido su trabajo durante la crisis. "Sería bueno hacer una pausa y reflexionar si sostener la actividad económica debería ser la única prioridad", indicó el Banco Mundial.

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