Parábolas de la privatización

La suerte de las empresas e statales anda en un laberinto cuyos recovecos legales subordinan las razones prácticas, las presiones internacionales pululan y los prejuicios ideológicos se revisten de fervor patriotero. Yo no creo en la conveniencia de privatizar la energía ni los acueductos, por ejemplo. Me parece un error político y una pésima estrategia.

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agosto 11 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-11

Pero tampoco acepto que Corelca, para poner un caso, siguiera despilfarrando a dos manos, o que Ecopetrol sea intocable ‘porque pertenece a todos los colombianos’. Bien sabemos que la primera era botín de la peor corruptela costeña, y la segunda vive hipotecada a la fronda burocrático-sindical que encarece la operación en perjuicio de los más pobres. Es la defensa de los privilegios de la USO y de otras castas internas la que arma tremolinas por cualquier cambio en la empresa pública más grande del país. La gente común les hace coro, sin percatarse de que entre la oligarquía de overol y las multinacionales se volatiliza el más rico patrimonio colectivo. Ecopetrol está semiprivatizada hace tiempo, pero aún así, las nuevas acciones debieran restringirse a suscripción comunitaria, para que los cinco pulpos de siempre no se embolsen el alza de precios más espectacular de la historia. Otro caso de fiebre puerperal: la segunda empresa del ranking oficial, EPM, tuvo que deslindar el negocio de las telecomunicaciones del resto, y luego puso a Orbitel en línea de reingeniería comprándoles las acciones a tres conspicuos socios privados, los más duchos en maniobrar en su beneficio. Que había que tener el control para reinventarse cómo salir del lío, no lo dudo, pero no deja de inquietar el enorme precio que se les va a pagar a quienes estaban más embrollados que la propia EPM. Hecho tras lo cual, EPM pasa a hacer lo inverso con Colombia Móvil. Sale, a un costo altísimo, de los socios de Orbitel, que tenía poco futuro; y llama a socios privados a manejar OLA, que tiene mal presente pero podría tener futuro. Un galimatías. Aún dándoles el beneficio de la buena fe a quienes representan los intereses de Medellín, luce raro el juego. Yo creo entenderlo un poco, por un libro reciente en que me ocupé del tema, y pienso que EPM volvió a equivocarse, no tanto en la decisión misma cuanto en la forma de dar y explicar cada paso. La opinión del país debe ser ilustrada sobre esos pasos, no sólo el Concejo, ni siquiera la opinión medellinense. Sin esa ilustración el proceso deja perplejo a quienquiera que mire las dos movidas. Tanto Orbitel como Colombia Móvil son empresas en dificultades. La primera, aunque muestra finanzas saludables, está condenada a explotar una rama cuasi obsoleta de las telecomunicaciones. La segunda, por haber entrado tarde y mal a disputar lo mejor del futuro -la telefonía móvil- padeció una gerencia improvidente (la del alcalde Pérez Gutiérrez y la propia de OLA) que produjo un fiasco de crecimiento artificial y caos operativo. EPM y ETB necesitan sin duda un aliado estratégico para enderezar Colombia Móvil, pero los candidatos proponentes no llegan siquiera a ligas medianas. Me asalta otra molestia respecto a EPM Telecomunicaciones: ¿a qué viene esa costosísima campaña de imagen de la empresa nueva? ¿Qué necesidad hay, si la imagen que pesa es la de EPM misma? ¿Es que sobran los millones? Sigue en turno de debate la privatización del ISS. Ese sí que va a ser un hueso duro de roer. Los pulpos financieros han salido gananciosos de toda la política de salud desde la famosa Ley 100. ¿Perseveramos? Consultor privado "La suerte de las empresas estatales anda en un laberinto cuyos recovecos legales subordinan las razones prácticas”.

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