Contra la pared

Nunca antes en la historia de la humanidad alguien había pedido un cheque en blanco de ese tamaño. Pero eso fue lo que hizo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, cuando el sábado pasado le remitió al Congreso de su país un proyecto de ley con el que busca solucionar de una vez por todas la profunda crisis financiera que ha golpeado no solo a la economía norteamericana, sino a los mercados internacionales. En pocas palabras, el funcionario le solicitó al Legislativo la autorización para emitir papeles de deuda hasta por 700.000 millones de dólares con los cuales compraría “activos en problemas” que hoy poseen un sinnúmero de entidades de crédito y otros inversionistas institucionales.

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septiembre 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-24

Dicho de otra manera, el Gobierno adquiriría hipotecas, papeles relacionados con préstamos de vivienda y “otros activos, según se considere necesario”. La forma de hacer las operaciones quedaría a discreción de Paulson y su gente, así como de quien lo suceda cuando tenga lugar el cambio de Presidente en enero del 2009, quienes informarían del desarrollo del programa dentro de tres meses y cada semestre a partir de ese entonces. Pero como si eso no fuera suficiente, el mensaje que recibió el Legislativo es que la decisión hay que tomarla rápido. Y es que las sesiones de ambas cámaras terminan el fin de semana, pues hay un largo receso previsto por cuenta de la campaña electoral en curso. Además, tanto el secretario del Tesoro, como el presidente del Banco de la Reserva Federal, Ben Bernanke, insistieron en que ante el veloz deterioro de la confianza y los episodios de los últimos días, es mejor aplicar los correctivos tan pronto como sea posible. Sin embargo, a nadie le gusta que lo pongan contra la pared y menos frente a una determinación de semejante magnitud que involucra dinero de los contribuyentes. No se puede olvidar que la cantidad solicitada equivale a unas cuatro veces el Producto Interno Bruto de Colombia en un año o al 6 por ciento del estadounidense. Debido a ello, la temperatura estuvo caliente en el interior del Capitolio en Washington, pues los encargados de asumir la responsabilidad política de la medida levantaron objeciones a granel. Como resultado, los diferentes mercados mantuvieron un ánimo pesimista, con bajas en los precios de las acciones desde Nueva York hasta Tokio. Así mismo, el dólar volvió a estar de capa caída, mientras que las cotizaciones de los productos básicos repuntaron, ante el deseo de los inversionistas de buscar refugios seguros. Esa seguramente seguirá siendo la tónica hasta tanto haya humo blanco porque, a pesar de las críticas, hay un mensaje contundente: quedarse quietos no es una opción válida. De hecho, ambos partidos dijeron que así estén en desacuerdo con la propuesta de la Casa Blanca, piensan tomar cartas en el asunto. Ante el Senado, Paulson dijo estar convencido de que la opción esbozada “le costará a las familias norteamericanas mucho menos que la alternativa: una continuación en la serie de instituciones financieras fracasadas y mercados de crédito congelados, incapaces de fondear las necesidades de cada día y la expansión de la economía”. No obstante, así el funcionario tenga razón, muchas de las inquietudes expresadas son válidas. ¿Cómo evitar, por ejemplo, que los bancos que entregaron alegremente créditos o que hicieron inversiones de manera irresponsable no acaben recompensados? ¿Qué hacer para ayudarle a la persona que está a punto de perder su casa para que se ponga al día? ¿Cuál es la forma de impedir que los administradores de las entidades en problemas no sigan ganando bonificaciones obscenas, mientras el desempleo aumenta y la confianza de los consumidores baja? Todos esos dilemas, más las provisiones adicionales para minimizar los riesgos del fisco, deben ser solucionados en las próximas 72 horas. Quizás por ello, los ceños fruncidos fueron la constante en Washington, ante el convencimiento de los congresistas de que recibirán palos por bogar y palos por no hacerlo. '' El Congreso de Estados Unidos tiene 72 horas para tomar una decisión sobre el millonario plan de rescate ideado por la Casa Blanca para solucionar la crisis financiera.WILABR

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