Parlamento Andino: costoso e inútil

Una de dos: o nos sobra la plata o nos puede la sed de burocracia. El invento de ‘democratizar’ la selección de los cinco colombianos que nos representarán en el Parlamento Andino le va a costar caro al país. Y lo peor es que el tema está pasando de agache.

Finanzas
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marzo 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-09

¿Quién conoce a los candidatos al Parlamento Andino y cuáles son sus propuestas? ¿Quién sabe siquiera qué es y para qué sirve el tal Parlamento? La desinformación es absoluta, pero los saco del lío: el Parlamento Andino es un órgano consultivo, deliberativo, pero sin capacidad vinculante en sus decisiones. Es, como le oí recientemente a María Paulina Espinosa, un ‘gran foro’ para discutir temas de comercio común de los países de la CAN, formular recomendaciones y hacer observaciones, pero nada más. Tarea que alguien tiene que hacer, es cierto, pero ¿tendremos que pagar tanto para que se haga? En los cálculos de la Registraduría aparece que la logística para la elección de Parlamento Andino costará unos 10.000 millones de pesos adicionales a los 236.000 millones que ya estaban previstos para las otras elecciones del 14 de marzo. Si un parlamentario andino “tiene la misma categoría y prerrogativas de senadores de la República” –según la Ley 1157 de 2007, que da vida a este esperpento– los cinco elegidos ganarían más de 21 millones de pesos mensuales lo que, a vuelo de pájaro, implica unos 252 millones anuales, que multiplicados por los cuatro años de vigencia de su periodo son unos 1.000 millones, que a su vez multiplicados por cinco, que es el número de parlamentarios que elegiremos, representa 5.000 millones de pesos, de fácil ahorro si continuáramos con el esquema que ahora funciona. Hasta el momento, quienes participaban de ese ‘gran foro’ que es el Parlamento Andino, eran congresistas de la República que además de las funciones que les corresponde desempeñaban el papel de representantes nuestros en esa tribuna, sin cobrar un peso más por tan honrosa designación. Nadie sabe qué hicieron o para qué sirvieron, pero si no ganábamos, por lo menos tampoco perdíamos los 5.000 millones o más que estamos ad portas de malgastar. Además, si los parlamentarios andinos tienen las mismas ‘prerrogativas’ que un senador, ¿podrán designar asesores que compongan sus propias ‘unidades de trabajo legislativo’, lo que implicaría más platica y más burocracia destinada a este tema? Pero sus sueldos no son lo único que los colombianos tendremos que pagar. Existe una ‘cuota de sostenimiento’, que en nuestro caso es mayor que la del resto de países por encontrarse en Bogotá la sede del dichoso Parlamento. A todo esto, agreguemos el hecho de que a quienes vamos a elegir no serán precisamente expertos en estos temas de comercio, ni siquiera ciudadanos con lo que uno llamaría ‘visión del mundo’ o comprensión a fondo de las relaciones internacionales. La mayoría de los candidatos son barones electorales en sus departamentos, ex congresistas cansados de trabajar tanto que ahora tienen cómo ganársela más fácil. Por eso propongo votar en blanco, que es más efectivo que no votar. Quizás así millones podamos expresar nuestra inconformidad con este derroche de dinero y la creación de esta nueva, inútil e inconveniente burocracia. jmam@columnist.com *Analista "Hasta el momento, quienes participaban de ese ‘gran foro’ que es el Parlamento Andino, eran congresistas de la República que además de las funciones que les corresponde desempeñaban el papel de representantes nuestros en esa tribuna, sin cobrar un peso más por tan honrosa designación".ADRVEG