Un parque donde el futuro parece ser ahora

Muchos son los parques temáticos a lo largo y ancho del Planeta Azul. En general, su objetivo es divertir, entretener y, en algunos casos, sorprender. Además, no todos tienen que ser para los más pequeños de la casa. Es el caso de Futuroscope, un coqueto parque en Francia que tiene un encanto especial para los amantes de la tecnología, y múltiples sorpresa.

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mayo 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-24

Francia es el país considerado por las estadísticas como el primer destino turístico mundial, con más de 80 millones de visitantes durante el pasado año 2007, por delante de España, que ocupa el segundo lugar, y Estados Unidos, el tercero. Los principales parques de atracciones o temáticos que existen en el mundo son norteamericanos y japoneses, con Disney como motivo de referencia. Según la web especializada: (http://parkzone.es/), el Magic Kingdom de Walt Disney World, ubicado en Lake Buena Vista, Florida, ha tenido más de 16 millones de visitantes el pasado año, y sigue un año siendo el parque más frecuentado del mundo. Casi dos millones menos de visitas tiene el Disneyland de Anaheim, California, al que siguen el Tokio Disneyland y el Tokio Disney Sea, ambos en la capital de Japón con más de 12 millones de visitantes cada uno. En quinta posición del ranking se encuentra Disneyland París, por el que pasaron más de 10 millones y medio de personas, pero no es el único que se encuentra en Francia. ANIMALES DEL FUTURO En este país existen algunos más pequeños, pero llenos de encanto para el gran público, como el Parque Astérix, a 32 kilómetros al este de la capital francesa, que está dedicado al mítico héroe del cómic galo, y el denominado Futuroscope: un coqueto, pero emblemático parque temático dedicado al multimedia, ubicado en la localidad de Poitiers, a 330 kilómetros al suroeste de París y a unos 500 de la frontera española. Lo último de las atracciones de este parque es poder encontrar toda una fauna futurística en un entorno 3D (3 dimensiones), gracias a unas gafas particulares, y en un marco interactivo. Creadas bajo el asesoramiento del Museo Nacional de Historia Natural de París, la experiencia viene soportada por una buena dosis de alta tecnología, dado que en las ‘gafas-prismático’ que se facilitan a los visitantes, se ha incorporado una cámara integrada que va filmando el decorado y, a partir de este filme, un ordenador incrusta, en tiempo real, animales en 3 D. La sensación así es muy curiosa, pues se van viendo los animales virtuales alrededor de quienes se interactúa en tiempo real. Esta tecnología proviene de investigaciones militares que ha encontrado un contrapunto no bélico para la aplicación en este tipo de espectáculos. Este proyecto de Futuroscope, convertido en atracción, ha visto la luz gracias a la miniaturización de microprocesadores y su gran aumento de potencia, dando por resultado la introducción de elementos virtuales de manera inmediata. Pero no se ven los animales que vivieron en otras épocas o que conforman la fauna actual del Planeta, sino aquellos que lo podrían poblar dentro de 100 ó 200 millones de años. Gracias a un sensor que se lleva en la muñeca, se le puede dar de comer a los baburakis, jugar con el pulpo-mono, e iluminar los fondos marinos para atraer a los argéntidos. ARQUITECTURA PARA ADMIRAR Creado hace 21 años, Futuroscope es un parque de atracciones ubicado a pocos kilómetros de Poitiers, ciudad de 2.000 años de historia denominada la de los cien campanarios, que sorprende por su estética. La mayor parte de los edificios son creación del arquitecto Denis Laming (París 1949), autor también de obras como el Pacific Science Center Extensión y el Socinf Imax Theater en la ciudad de Seattle (Estados Unidos.), o el Museo de Ciencias de Tesalónica, en Grecia. En este marco, las grandes atracciones se abren paso dentro de enormes y futuristas construcciones que a nadie dejan indiferente. La atención del público va, desde un inmueble lleno de poliédricas figuras, hasta edificios esféricos revestidos de metacrilato o espejos que hacen que el paseo por el lugar sea también apasionante. Los diseños ya son un reto para la imaginación. Se puede encontrar una buen ramillete de opciones multimedia, desde butacas que se mueven y que echan agua a la cara del espectador, hasta robots industriales que, en lugar de construir piezas, hacen que los usuarios vibren como lo hacen los astronautas en sus cotidianos entrenamientos para viajar al espacio. ALGO DE HISTORIA La construcción del parque empezó en 1984 con la colocación de la primera piedra por René Monory, padre del proyecto y entonces presidente del Conseil général de la Vienne. Tres años después, un 31 de mayo, abrió sus puertas. En 2005, Futuroscope superó los 30 millones de visitantes, quienes no pueden dejar de entrar a cine, pues el único lugar que tiene seis salas equipadas con tecnología Imax, en todas sus versiones. Después de haber sido vendido al grupo Amaury, el parque Futuroscope es administrado hoy por la Société d'Economie Mixte Locale, cuyos principales accionistas son el Departamento de la Vienne (60 por ciento) y la Región Poitou-Charentes (20 por ciento. El 20 por ciento restante es capital privado.WILABR

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