'Ser parte de la Ocde es un sello de calidad': Minhacienda

El fortalecimiento de la situación fiscal y del recaudo de impuestos será clave para la entrada de Colombia al selecto grupo de 34 países. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, asegura que esto traerá más recursos y oportunidades de inversión y empleo.

El presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Rodrigo Sepúlveda

El presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

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mayo 31 de 2013 - 02:12 a.m.
2013-05-31

Luego de que, ayer jueves, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) invitó a Colombia y Letonia a negociar su entrada a ese ‘club’, se establecerá una hoja de ruta individual en la que, para el país, serán claves el fortalecimiento de la situación fiscal y del recaudo de impuestos.

Ahora, el Gobierno estima que faltan entre dos años o tres para que Colombia ingrese a ese grupo de 34 países que promueve las mejores políticas públicas, tras la invitación hecha por el consejo ministerial del organismo.

El camino lo comenzó el gobierno de Juan Manuel Santos, que en el 2011 pidió entrar. “Somos el país que menos ha tardado en lograr esta invitación”, recordó el mandatario.

Las tareas pendientes y las exigencias que tendrá que hacerse el Estado son muchas, pero ya empezaron, dijo en entrevista el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

¿Qué ajustes ha sido necesario hacer?

De la Ocde han venido para mirar la forma como se maneja el gobierno corporativo de las empresas estatales; cómo el Dane garantiza la independencia de la información estadística; qué tanto crecimiento tiene nuestro comercio exterior y el tipo de normas que lo regulan.

También han venido a analizar la contratación pública; la capacidad de Colombia de adoptar medidas contra los paraísos fiscales.

Fue un sinnúmero de áreas, y en todas pasamos la prueba. Eso fue fundamental para que se abriera paso a la candidatura colombiana.

El crecimiento sostenido, que en el Plan de Desarrollo se estableció en un 6 por ciento, no se ha logrado. ¿Hay compromiso en ese sentido?

No. En los países de la Ocde, algunos tienen tasas de crecimiento muy altas, otros las tienen más bajas. Lo que hay es un compromiso en materia de calidad de las políticas.

¿Qué política de las adoptadas cree que los convenció?

Un ejemplo es la reforma tributaria. Era un tema en el que Colombia no estaba a la altura de los países desarrollados, y era altísima la tributación sobre la generación de empleo. El eliminar parte de los parafiscales fue aplaudido por la Ocde. Consideran que eso va a crear más formalización.

El recaudo tributario es otra de nuestras debilidades. Anif insiste en que se necesitan por lo menos dos puntos más del PIB para estar a la altura de la Ocde. ¿Qué hará al respecto?

Los países de la Ocde tienen más recaudo tributario que Colombia. Esa es una de las recomendaciones de ellos, y creemos que con el tiempo se va a ir consolidando porque el país sí va a necesitar más recursos fiscales a mediano plazo.

¿Para la gente común, qué importancia tiene?

Es tan importante o más que tener el grado de inversión recuperado en el 2012. Ser parte de la Ocde es un sello de calidad que genera más confianza en el mundo. La gente sabe que ser miembros de la Ocde significa ser un país de altos estándares. Trae más recursos y oportunidades de inversión y empleo.

¿Qué otros compromisos hay?

En este momento tramitamos en el Congreso de la República, ya aprobado en el Senado, un proyecto que busca que el país tenga un tratado de intercambio de información tributaria con todos los países de la Ocde.

En cuanto al nivel de vida, ¿hay alguna tarea?

No hay una tarea como tal, pero Colombia sí va a entrar con un ingreso per cápita que es de los más bajos de la Ocde. Es muy importante tener como referente a los países de este club, porque ya nuestras metas van a ser las de llegar a un nivel de desarrollo más alto.

¿La regla fiscal también se llevó a ese escenario?

La regla fiscal es un caso en el que Colombia puede dictar cátedra a los países de la Ocde. Fue bien recibida, pero no fue un requisito. Muy pocos tienen una regla fiscal tan sofisticada como la colombiana. Establece metas concretas de disminución del déficit, pero también mecanismos para adoptar políticas anticíclicas si es necesario.

‘NO NOS DIRÁN QUÉ HACER, SINO LA MEJOR MANERA DE HACERLO’: SANTOS

De “un reflejo de la transformación del país y un espaldarazo a la tarea que venimos haciendo” calificó el presidente Juan Manuel Santos la decisión tomada ayer en el Consejo Superior de la Ocde.

“Significa que Colombia se sigue insertando en los escenarios mundiales más importantes en materia económica y política”, señaló el mandatario.

Agregó que “la Ocde no nos va a decir qué hacer, pero sí nos dirá la mejor manera de hacerlo”.

Destacó que con el organismo “desarrollamos un mecanismo de denuncias para blindar de sospechas de corrupción los procesos de contratación”.

El ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín, que presentó a la Ocde el caso de Colombia, dijo a EL TIEMPO que el mayor beneficio para su país, al entrar a la organización, ha sido “lograr un mejor gobierno corporativo de las empresas públicas, además de que ahora el mundo nos ve desde un ángulo más positivo”. “Al igual que Colombia –dijo–, somos parte de la región más desigual, pero ser de la Ocde nos impulsa a trabajar en ello”.

‘UN COSTO ADICIONAL’

Según Pedro Sarmiento, de la firma Deloitte “existe un riesgo de incumplimiento, por parte de Colombia, de los elevados estándares que este organismo establece para que los países los cumplan”.

Agrega que hay políticas que deben ser cumplidas por las empresas privadas. Por lo tanto, “si no cumplen, es posible que también exista un riesgo de responsabilidad del Estado”.

Pero lo que más destaca Sarmiento es que el país deberá invertir muchos recursos en la promulgación y promoción de las políticas de la Ocde. En consecuencia, “representará un gasto adicional”.

Agrega que “el mayor riesgo es el de la disciplina en la seguridad jurídica y afianzamiento de la legislación, que le significa al país una educación de sus funcionarios”.

No obstante, el analista señala que, en últimas, las ventajas son mayores porque “nos permiten entrar al club de los países de mayor desarrollo, que indiscutiblemente es avanzar en el desarrollo jurídico y económico”.

Martha Morales Manchego

Redacción Economía y Negocios

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