Parte de tranquilidad

Todo depende, dice el refrán, del cristal con que se mire. Y es que observado bajo el prisma de la compleja coyuntura mundial, el desempeño que tuvo la economía colombiana en los últimos tiempos resultó ser muy bueno.

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septiembre 23 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-23

Aunque las comparaciones son odiosas, no se puede olvidar que una tasa de crecimiento del 5,2 por ciento, como la registrada en el segundo trimestre, supera de lejos las observadas en Estados Unidos o Europa en donde fueron inferiores al 2 por ciento. En cambio, en el contexto latinoamericano el país se ubica en el lote intermedio, mejor que México, Brasil o Uruguay, pero por debajo de Argentina, Chile y Perú. Sin embargo, hay motivos suficientes para dar un parte de tranquilidad, a pesar de que las nubes oscuras se siguen acumulando en el horizonte. La razón es que con tan solo una excepción notoria -la de la construcción- todos los sectores analizados se encuentran en negro. Tal como ha sido la constante en los últimos tiempos, el empuje más grande vino de la minería que tuvo un incremento del 10,3 por ciento entre abril y junio, gracias exclusivamente al petróleo. Así, el bombeo de crudo experimentó un salto del 20,8 por ciento, mientras que el de gas descendió en 7 por ciento y el carbón apenas subió en 0,6 por ciento. Tampoco les fue bien a los minerales metálicos, pues en conjunto la extracción de níquel, hierro y oro disminuyó 28,9 por ciento. Esos datos dejan en claro en dónde se concentra la bonanza y por qué los trastornos laborales que han afectado la producción de hidrocarburos en diversas zonas deben ser evitados. Por otra parte, el desempeño del comercio se destacó, con un alza del 7,2 por ciento en las diversas actividades del ramo que incluyen no sólo a los almacenes, sino también a los restaurantes y la hotelería. El transporte y las comunicaciones tuvieron, igualmente, un avance notable, por cuenta de los mayores movimientos de carga y pasajeros. Las buenas noticias las completó el sector financiero, debido a la dinámica en la cartera de préstamos. En cambio, tres áreas particulares merecen atención. La primera es la agricultura, que después de un excelente primer trimestre, regresó a los datos mediocres en el segundo, con un avance de apenas 2,2 por ciento. La principal causa de esa desaceleración fue el desplome del 24 por ciento en la producción cafetera, debido a factores climáticos y de plagas. El segundo tema que despierta inquietud es el de la industria, cuyo incremento tan solo llegó al 2,1 por ciento. A pesar de que algunos ramos como vehículos y químicos han mejorado sus ventas, otros van francamente mal. Ese es el caso de textiles, confecciones, fabricación de papel y de productos metalúrgicos. Para los conocedores, el doble impacto del cierre del mercado venezolano y el fuerte aumento en las importaciones son los principales culpables de la lenta marcha de las manufacturas. Finalmente, la construcción es un compendio de luces y sombras, a pesar de seguir en rojo. Por una parte, las edificaciones volvieron a crecer, debido al auge en mercados como el de la vivienda, los hoteles o las oficinas. Por otra, las obras civiles siguieron en rojo, algo que es sorpresivo si se tiene en cuenta el notable aumento previsto en la inversión pública y el esfuerzo de responderle a los efectos de la ola invernal. Aunque el Gobierno dice que hay problemas en la recolección de las cifras, muchos creen que este resultado comprueba que el ritmo de ejecución es muy lento y eso se nota en la marcha de la economía. Mirado desde otro ángulo, el aumento del 5 por ciento en el PIB del primer semestre tiene mucho que ver con la dinámica de la demanda privada y poco con la pública. Es de esperar que, ahora que se anuncia una tormenta internacional, cambien los papeles y el dinero estatal ayude para que la economía mantenga un ritmo similar al visto durante lo que queda del 2011.HELGON

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