Nos puede pasar lo mismo

Nos puede pasar lo mismo

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diciembre 09 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-12-09

En el editorial de El Tiempo del tres de diciembre, 'Merkosy y la nueva Europa', se hace un análisis acerca de la forma como está evolucionando el dificilísimo problema que enfrenta la Eurozona. Luego de un repaso crítico al proceso surtido hasta ahora, llega a una conclusión que abre unos espacios de análisis muy interesantes. Refiriéndose a la cuestión fiscal, anota que la canciller Merkel, dentro de las varias reformas que se deben hacer, quiere que los tratados permitan castigar automáticamente a los países que se desvíen de la austeridad fiscal y rechaza la emisión de deuda conjunta que salve a los países en dificultades. En el delicado equilibrio entre la disciplina y la solidaridad que caracterizan estos planes internacionales de salvamento, Alemania favorece el látigo de la primera que la mano tendida de la segunda. Pero lo más importante es que la crisis del euro ha develado las 'fallas de origen' en la creación de la UE. Compartir moneda sin integrar decisiones fiscales, presupuestarias y de gasto social está demostrando su insostenibilidad. Tomando por partes los dos planteamientos, cabe anotar lo siguiente: en relación con la disciplina, tiene toda la razón la Canciller. ¿Cómo es posible que existiendo una cláusula que limita el déficit fiscal a 3%, se registren desequilibrios del 15, 20 y hasta el 30% del PIB, y saldos de deuda superiores al 100% del mismo indicador -Italia, Grecia, España, Portugal- nos pueden ilustrar sobre el particular? El presupuesto debe servir para reflejar la situación económica del sector público y su acción futura en relación con toda la economía. Por ello, es necesario que informe sobre todos los ingresos, gastos y riesgos financieros que entrañan la administración del Estado. Esto implica que el presupuesto debe incluir todo lo que hace al proceso recurso-gasto. No obstante, subsisten muchos casos en que una proporción importante de recursos pasa por canales diferentes a los del presupuesto. Los casos más notables son los esquemas de seguridad social y el reconocimiento de deudas fuera del ciclo regular. Habiendo una tendencia a incluir todo en el presupuesto, hay que decir que desde el punto de vista de la asignación de recursos es conveniente que la información de las decisiones parta de una visión global simultánea de todos los componentes del gasto y los ingresos, aún cuando las reglas que gobiernan las categorías de gastos sean diferentes. En lo que toca con el segundo, es claro que no es suficiente poner una cifra en un papel. Siempre se requerirá integrar las decisiones fiscales sobre presupuesto y de gasto social. Advertido de la situación, no obstante me surge una gran preocupación en relación con lo que en nuestro medio puede ocurrir si seguimos la práctica de armarle toldo aparte a cada fuente de recursos o servicios de cierta importancia. Dicho de manera más simple, causa inquietud máxima que el sistema presupuestal se esté partiendo en tajadas y ya vayan tres: una, el Presupuesto General de la Nación, otra, el sistema de regalías y, una tercera, los servicios de salud. Tres presupuestos distintos y sin un dios verdadero. Me parece muy grave que las decisiones de gasto no se tomen en forma armónica y, sobre todo, en cualquier momento comiencen a desconocer la incidencia en la política monetaria. rosgo12@hotmail.com Gabriel Rosas Vega Ex ministro de Agricultura

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