A paso de tortuga

En evidente contraste con lo ocurrido con la frenética actividad de la pasada agenda legislativa, que dejó un paquete de leyes trascendentales como prueba de la efectividad de la Unidad Nacional que apoya al Gobierno con sus amplias mayorías en el Congreso, el arranque de la nueva legislatura, que ya lleva seis semanas, no parece muy prometedor.

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septiembre 13 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-13

No hay duda de que a medida que se acerca la hora de las definiciones en la campaña para las elecciones de alcaldes y gobernadores, los congresistas desvían su interés del trabajo legislativo y se dedican a apoyar a los candidatos de sus preferencias, en las regiones donde los legisladores ejercen influencia. Entre más cerca esté el domingo 30 de octubre, día de las votaciones, menos dedicación habrá de parte de senadores y representantes al trabajo en comisiones y plenarias. Aunque no se trata de una circunstancia novedosa, pues la lentitud legislativa es, desde hace años, típica de los periodos pre-electorales, en el Gobierno existe cierto grado de preocupación, debido a que la agenda de proyectos presentada es ambiciosa y varios ministros temen que no pueda ser debidamente evacuada del 30 de octubre en adelante. El ministro de Interior, Germán Vargas, es más optimista y asegura que, a pesar de la actividad proselitista regional, los ponentes de los principales proyectos ya están trabajando, y en algunas comisiones es inminente el inicio de debates y hasta de votaciones. Sin embargo, el ambiente general en el Capitolio es que el trabajo en firme apenas arrancará en la primera semana de noviembre, cuando queden sólo 45 días para el final del periodo al inicio de las vacaciones de fin de año. En ese corto lapso, el Congreso tendría que abordar la ambiciosa reforma tributaria que el Gobierno ha preparado -si finalmente decide presentarla en esta legislatura- y en la que muchos analistas tienen fincadas sus esperanzas de que por fin salga adelante un cambio integral del régimen tributario, que simplifique, unifique, elimine privilegios y tape boquetes. Así también, los congresistas deberán examinar el proyecto que autoriza la venta del 10 por ciento de las acciones de Ecopetrol en poder de la nación, la capitalización de la antigua Telecom y la ley que reglamenta el nuevo régimen de regalías. No menos importante es el código minero, que debe poner reglas claras en el sector para que esa locomotora económica arranque de verdad. Está también la reforma a la educación superior, llamada a despertar controversia y movilizaciones estudiantiles, como ya se ha visto. Y esto para mencionar apenas algunas iniciativas del campo económico y social. Otros proyectos trascendentales, como la reforma constitucional a la justicia, que debe surtir ocho debates de aquí a junio del año entrante, competirán con las iniciativas del equipo económico, así como iniciativas de gran alcance político como las garantías a la oposición en caso de que el Presidente de la República de turno aspire a una reelección. Por eso, vale la pena llamarles la atención a los congresistas para que, en el entendido de que es inevitable que viajen a sus regiones a apoyar a sus candidatos durante la campaña que entra ya en su recta final, no dejen todo para última hora, pues resulta evidente que las seis semanas entre la votación y el cierre legislativo no serán suficiente para evacuar la carga de trabajo. Ojalá sea cierto lo que el ministro Vargas asegura en cuanto a que ponentes y comisiones ya están laborando, entre otras cosas, porque las leyes aprobadas a las carreras no suelen ser de buena calidad. HELGON

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