Patentes a medicamentos, otra polémica en proyecto de salud

Ningún país puede darse el lujo de encarecer su sistema de salud, y en consecuencia restringir el acceso a este, como resultado de la laxitud en la concesión de patentes.

Patentes a medicamentos, otra polémica en proyecto de salud

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Patentes a medicamentos, otra polémica en proyecto de salud

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abril 29 de 2013 - 11:44 p.m.
2013-04-29

Ese es el punto de partida del Ministerio de Salud y Protección Social para incluir en el proyecto de reforma al sistema un artículo que obliga a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) a tener el concepto de dicha cartera antes de otorgar una patente a un invento en salud.
Esa iniciativa ha causado revuelo entre agentes del sector, principalmente del farmacéutico. Mientras es cuestionada por Afidro (gremio de las multinacionales farmacéuticas) y es objeto de observaciones desde la academia, Asinfar (organización de los productores de medicamentos genéricos) le dio todo su respaldo y recibió el guiño de Acemi (gremio de las EPS privadas).
“El Ministerio (de Salud) ni está capacitado para eso ni tiene las competencias ni lo sabe hacer”, afirmó el presidente de Afidro, Francisco de Paula Gómez.
Para Luis Ángel Madrid, investigador y catedrático de la Universidad Sergio Arboleda y exnegociador de propiedad intelectual en el TLC con Estados Unidos, los requisitos de patentabilidad de una invención están fijados en la OMC y en la CAN (novedad, actividad inventiva, aplicación industrial y divulgación clara y completa de la invención), y corresponde a la SIC constatar que todos y cada uno de ellos se cumpla.
Si lo que se pretende (con el concepto del Minsalud), agregó, es imponer un requisito adicional, sin que ninguna norma internacional lo permita, sería una infracción a las normas multilaterales con el consecuente riesgo de litigios internacionales.
“Apenas fue radicado el proyecto de ley recibimos reacciones de alarma” por dicho artículo, señaló un vocero del Ministerio, quien dijo que están seguros de “que nadie pone en duda que la autoridad en materia de salud es una voz legítima en esta importante cuestión” y enfatizó en que el “Gobierno no cuestiona el sistema de patentes”.
Ese sistema, continuó, otorga un privilegio al innovador: el del usufructo exclusivo del mercado durante un período razonablemente largo para recuperar la inversión e incentivar en sí mismo el esfuerzo de innovación.
Los precios de los medicamentos innovadores son considerados elevados en razón del monopolio legal que otorga la patente, es decir, por la ausencia de competencia, en este caso de medicinas genéricas.
Muchas veces, explicó el presidente de Acemi, Jaime Arias, las compañías hacen una pequeña modificación a un medicamento y con esta buscan la patente, que en Colombia dura 20 años, y para quien la propuesta puede ir en favor de los genéricos.
Alberto Bravo, presidente de Asinfar, dijo que esa figura existe en Brasil, donde se conoce como anuencia previa, y ha dado magníficos resultados, ya que el Ministerio de Salud se hace parte en el proceso de evaluación de la patentabilidad de invenciones en salud.
Ello, indicó, es absolutamente pertinente en un entorno de relajamiento de los criterios de patentabilidad que está conduciendo a que se otorguen patentes de mala calidad, que son utilizadas por las empresas para lograr y ampliar monopolios sobre productos sin impacto real en los resultados en salud, pero que desangran los recursos del sistema.
La SIC, manifestó el presidente de Afidro, tiene fama a nivel regional de que hace un proceso de calificación muy profesional del producto que solicita una patente; además, durante el proceso hay una etapa en la cual cualquiera, incluido el Ministerio de Salud, puede oponerse a la patente, y reiteró su preocupación por el polémico artículo e insistió en que el Gobierno revise su pertinencia técnica.
Con el concepto previo del Ministerio de Salud, advirtió Jaime Arias, se le “dan dientes a la política de medicamentos aprobada por el Conpes, pues lo que se busca es que se patente lo que realmente sea un producto nuevo, no una pequeña modificación al medicamento ya existente”.
“En los últimos años, el mundo ha observado una tendencia, tímida en un principio pero que ha ido creciendo, de otorgamiento de patentes de innovaciones débiles. Esto redunda en la concesión inmerecida de un privilegio costoso que los sistemas de salud no deberían afrontar”, expresó el Ministerio.

Jorge Correa C.
Redacción de Economía y Negocios