Pausas para sentirse bien y rendir más

Helena Valcárcel Mora llegaba agotada a su residencia después de tener un día difícil en la oficina. Ella es asistente de gerencia en una reconocida firma bogotana, que organiza eventos a nivel nacional. El estrés que se maneja en la empresa es muy alto y, por lo tanto, sus jornadas (de casi 11 y 12 horas) le empezaron a afectar la salud.

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abril 26 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-26

Al acudir al médico para conocer el por qué se sentía tan agotada, éste le comunicó que cuántas pausas se tomaba al día, a lo que respondió: “solo la hora del almuerzo”. La alarma se encendió en el médico que de inmediato escribió un oficio a la Administradora de Riesgos Profesionales que atendía esta compañía de eventos, pues cómo era posible que la señora Valcárcel estuviera tan agotada en el trabajo con tan solo 32 años de edad, y más teniendo en cuenta que las pausas en el trabajo, "así el jefe no lo permita" están previstas en la legislación colombiana. Está demostrado que esos recesos moderados y constantes, con ejercicios, estiramientos y reposo son benéficos para la salud. Si, porque el cuerpo también necesita ejercitarse y no hacerlo ocasiona más de un problema, eso sí dependiendo aún más del tipo de labor que desarrolla. Estudios revelados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguran que las personas que trabajan frente a una pantalla de computador son las que están más propensas a sufrir de ciertos dolores, porque su actividad es repetitiva y estática a la vez. Precisamente, eso era lo que le pasaba a Helena, quien se quejaba constantemente de dolores en la espalda, hombros y cuello. Pausas activas… y refrescantes Por eso, cada día, las empresas que cuentan con departamentos de salud ocupacional y las que está afiliadas a Administradoras de Riesgos Profesionales (ARP), promueven en conjunto, y con mayor énfasis las pausas activas, una actividad que consiste en realizar estiramientos de espalda y brazos, así como rotaciones de hombros y muñecas, cada cierto tiempo en el trabajo. Estas pausas son de diferentes clases. “Unas se denominan micropausas, que pueden ir de 5 a 10 segundos cada 10 minutos de trabajo”, asegura Alba. Lo que se persigue con ello es que los vasos sanguíneos ubicados en los músculos se dilaten y dejen entrar más oxígeno. Además, se recomiendan pausas activas más prolongadas, esta vez de cinco minutos por cada 45 o 60 minutos frente a la computadora. Para Sonia Ramírez, enfermera experta en la aplicación de pausas activas en los trabajadores, nunca será lo mismo hacer un alto en el trabajo para fumar o tomar tinto que para hacer gimnasia laboral, como también se le denomina a las pausas activas. “Hay que cambiar de actividad y hacer ejercicios orientados a oxigenar el cuerpo, salir de la monotonía y fortalecer tanto el sistema inmunológico como los músculos y el sistema nervioso. “Nunca hay que olvidar que de la monotonía se obtiene el aburrimiento y no es bueno estar aburrido en la oficina”, dice Ramírez. Síntomas Una de las primeras recomendaciones de los expertos es evitar la monotonía y el agotamiento en el puesto de trabajo. Si no lo hace, pueden aparecer síntomas como decaimiento y sensación de disminución de la capacidad física, lo que conlleva rápidamente al estrés. Las pausas activas son la mejor estrategia para prevenir problemas, incluso ayudan a aumentar la capacidad física y mental. La idea es hacer recesos laborales cada tres o cuatro horas, dependiendo del tipo de actividad que realice. Si es frente a una pantalla de computador, lo mejor es que sea cada tres horas. Estirar el cuello, aflojar las manos, mover las rodillas y estirar los pies son opciones; además, debe poner cuidado a la respiración. Para eso, las ARP y algunas firmas tienen expertos en el arte de las pausas laborales que orientan a los empleados. En otros casos, se entrena personal voluntario dentro de las mismas empresas, para que se dediquen a hacer las pausas laborales en cada departamento asignado. A estas personas se les explican los ejercicios que deben realizar con sus compañeros, haciendo énfasis en respiración y las flexiones.También sirve para su salud mental Según el doctor Miguel Alba, médico especializado en temas de dolencias laborales, no solo los brazos y las piernas necesitan relajarse cada hora, sino que el cerebro reclama ciertos ejercicios para mantenerse en forma. De allí viene el concepto que hoy se conoce como fitness mental, que está de moda. Son estrategias para retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas o la pérdida de la memoria. Estos aeróbicos mentales ponen en actividad algunas partes del cerebro que no se utilizan con frecuencia, como la memoria y es clave el hecho de aprender y mantener la vida intelectual, dice Alba.Por ejemplo: A sus empleados dígales que cierren los ojos y empiece a dictarles unos números para hacer la operación mental. Tiene 1.000, súmele 40. A eso súmele 1.000 más, agréguele 30 y nuevamente otros 1.000. Súmele a eso 20. Y otros 1.000 y añada 10. ¿Cuánto da? ¿5.000? No. la respuesta correcta es 4.100!!! Esta clase de ejercicios se pueden complementar con otros como: Mientras esté sentado haga círculos con la pierna derecha en el sentido de las agujas del reloj (sin tocar el suelo). Entre tanto, dibuje el número 6 en el aire con su mano derecha. (Observe que su pie cambiará de dirección) Es casi imposible hacerlo bien! ¿Curioso no?Según Alba, “esta clase de ejercicios, además de distorsionar la monotonía, pone a pensar a las personas que lo realizan y activan un poco más el cerebro. Y es la idea”.ADRVEG