“Esta no es una paz duradera”, J. Sarkis, minturismo de Líbano

Para el Ministro de Turismo, Joseph Sarkis no hay un claro vencedor de la guerra ni entiende la disputa entre Israel e Hezbolá por reclamar ese dudoso honor. Considera que lo único incuestionable es que hubo un perdedor: Líbano.

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agosto 24 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-24

El Ministro , representa en el gobierno a las Fuerzas Libanesas, partido cristiano de derecha. El turismo es el principal sector económico del país, que generaba 300.000 empleos directos y esperaba lograr este año ingresos por 4.400 millones de dólares. “No sólo dejamos de ingresar esa cifra, sino que perdimos inversión y era un sector clave para alcanzar el crecimiento económico que estaba previsto del 4,5 por ciento del PIB”. La imagen del Líbano ha vuelto a ser destruida totalmente. Trabajamos mucho para reconstruirla tras los asesinatos políticos del año pasado. Esperábamos este año estabilidad política y seguridad, pero el 12 de julio todo colapsó. Hezbolá provocó esta guerra y luego soportamos la respuesta exagerada de Israel que destruyó todo. ¿Es lógico que alguien reclame la victoria cuando hay tanta destrucción? Las dos partes compiten por ser los triunfadores, tal vez uno haya sido el vencedor, pero sólo hay un seguro derrotado: Líbano, que a nadie parece importar. Y en cuanto a la victoria, todo depende del balance que se haga. No veo una victoria estratégica tal y como Nasrallah la reclama. Eso significaría que destruyó el Ejército de Israel y eso no pasó. Lo que ocurrió es que Israel lideró una guerra contra una milicia que no es fácil ganar porque no es un ejército convencional. Creo que la victoria de Hezbolá se debe a que Israel puso su objetivo muy alto: destruir Hezbolá, algo que no lograron. Por eso para Hezbolá, ellos ganaron e Israel perdió. Pero si mira los resultados, el país está destruido, mil muertos inocentes. En el sur no hay presencia del Estado y la única autoridad es Hezbolá. De ahí la resolución de la ONU que exige el despliegue del Ejército libanés en el sur. Eso se dará cuando Hezbolá saque de esa región su brazo armado, no el político, puesto que la mayoría de la población del sur es de ellos. Pero tenemos dificultades en el seno del gobierno con Hezbolá, que si bien ha aceptado la resolución, cuando llegamos al punto de ponerla en marcha, se escudan en que no indica que ellos tengan que entregar las armas. Es verdad que no es explícito, pero deja claro que solo las FFAA libanesas tendrán el monopolio de las armas, aunque no podrán arrebatárselas porque sería una guerra peor. ¿Es posible alcanzar ese objetivo? Mire, Hezbolá dirá, de acuerdo, ustedes no van a ver armas ni hombres armados, estarán bajo tierra. Si el Ejército las encuentra, tendría que recuperarlas. ¿Y cuál será la reacción de Hezbolá? ¿Por qué poner al Ejército en una situación crítica? ¿Por qué no dejar las cosas claras desde el principio? ¿Qué les decimos a las FFAA: hagan como si no vieron nada? Estamos engañando a la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad nos reclamará que no somos capaces de cumplir. ¿Estamos ante lo que siempre ocurrió en Líbano, un período de paz al que le sigue una guerra? No es esta una solución duradera, eso es prepararse para otra guerra. Hezbolá tiene que decidir qué quiere, ¿crear una autoridad fuerte en el sur como ha dicho el señor Nashrallá?, ¿Quiere romper el acuerdo de gobernabilidad alcanzado en 1999 entre las diferentes comunidades de Líbano? Tendrá que afrontar las reacciones de los otros sectores del país que no aceptan su autoridad. ¿Pero Hezbolá mantiene que Israel no ha devuelto las Granjas de Sebbah y por eso necesita las armas? La posición nuestra y la del Gobierno es que no hay solución fuera de la diplomacia y estamos en la camino de alcanzar un acuerdo. Entonces, ¿para qué las armas? Es solo una excusa. Además, las armas de Hezbolá no fueron capaces de defender al Líbano porque Israel atacó todos los puntos del país y no pudieron frenarlos. No hay solución fuera del Estado, de las instituciones legales y de las FFAA. No podemos tener instituciones ni arsenales paralelos. Hezbolá puede seguir siendo un partido político, pero no debe tener armas. En la guerra civil todas las comunidades estaban armadas, una de las más fuertes la nuestra, las milicias cristianas. Pero decidimos entregarlas y convertirnos en una organización política. Ahora pedimos que Hezbolá haga lo mismo. Defendernos de Israel debe ser papel de las FFAA. "Las dos partes compiten por ser los triunfadores, tal vez uno haya sido el vencedor, pero sólo hay un seguro derrotado: Líbano”.

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