Pedro Gómez: un constructor visionario

Estudió derecho en el Colegio Mayor del Rosario, fue juez civil (1954-58) y personero de Bogotá (1957-58) con Fernando Mazuera como alcalde y director de Valorización de Bogotá en la alcaldía de Virgilio Barco (1959-60). Pasó a ser gerente fundador (1960-68) de Currea Aya y Mazuera, una de las más exitosas constructoras de Bogotá y al cabo de unos años se retiró. “Quería tiempo para mi y mis proyectos”, recuerda.

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abril 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-30

Con los activos que tenía, experiencia y algunos ahorros, dio el paso a la independencia. Con la intuición y planeación que siempre lo han caracterizado adquirió unos terrenos en el barrio Montes, en el sur de Bogotá, donde construyó 13 casas, que vendió bien. Su visión se dirigió al norte y en la zona de La Floresta adelantó un proyecto de casas, similares a las que había construido en el sur, pero con mejores terminados. Para promocionar su proyecto hizo un “piquete” con algunos amigos y ese día las vendió todas. Posteriormente replicó el modelo incorporando algunas mejoras y desarrolló otras zonas de Bogotá, como Calatraba y el Recreo de los Frailes. Los buenos resultados y su interés por construir ciudad lo llevaron, con un grupo de amigos a pensar en un gran centro comercial para la ciudad: así surgió Unicentro, luego de un período de estudio muy juicioso. “Era una gran apuesta, pero con riesgos calculados”. Hubo inconvenientes, como que dos grandes empresas que patrocinaban el proyecto se retiraron. Gómez no se dio por vencido y encontró en Jaime Michelsen el apoyo financiero “pero con intereses altos”, (risas). Su necesidad de pensar en grande lo llevó no solo a construir el centro comercial más importante de Suramérica en su momento, sino a desarrollar el concepto de Multicentro, dando urbanismo de vivienda, recreación y hotel a las zonas aledañas “una ciudad dentro de la ciudad”. El interés por servirle al país llevó a Pedro Gómez, a ocupar la embajada de Colombia en Venezuela, de lo cual se siente muy orgulloso. Tanto que rechazó la candidatura a la alcaldía de Bogotá, que le ofreció Víctor Mosquera Cháux, como candidato único del partido Liberal. LA CRISIS En 1997 la economía se deterioró, pero Pedro Gómez y Cia le seguía apostando al país, con el convencimiento de que las condiciones mejorarían rápidamente, como se lo dijeron las autoridades económicas del momento y los más reconocidos analistas económicos de la época. “Creíamos que era algo pasajero, parecido a lo que habíamos vivido a finales de los 70 y que superamos sin mayores traumatismos haciendo algunos ajustes, como reducir los márgenes”. Pero la profundidad y duración de la crisis de finales de la década pasada se extendió, mientras Pedro Gómez y Cia seguía construyendo hoteles y centros comerciales, hasta cuando los intereses llegaron al 48 por ciento. “Tomamos conciencia de que el problema era muy grave y que nos habíamos equivocado apostándole a que la situación mejoraría pronto. Renegociamos las deudas y vendimos lo que teníamos. El hotel Santa Teresa nos costó 20 millones de dólares y lo vendimos en 8 millones de dólares. Perdimos el 84 por ciento del patrimonio que habíamos construido en 30 años” y la compañía pasó de 280 empleados a siete, “nos quedamos sin hacer nada”. Su necesidad vital de crear lo levantó del golpe. Se encontró con su colega Roberto Moreno, presidente de la constructora Amarillo y en conjunto arrendaron una casa y compartieron gastos, mientras el país se iba recuperando. “La lección grande fue que hay que cuidar mucho el endeudamiento -aunque no comparto con Arturo Calle- que no hay que buscar crédito. Hay que manejarlo con rigor y moderación”. Su modelo se enfocó en la venta de los centros comerciales en proyecto, luego de una exhaustiva planificación y de tener el concepto absolutamente claro. Los proyectos surgen de inquietudes propias, que se complementan con aportes de otros. También de experiencias de otros países, como los conjuntos cerrados, donde se crea comunidad, con seguridad, un tema sensible en el país hace unos años . Con relación a la competencia dice que hay que respetarla y tratar de hacer cosas nuevas, renovarse más que competir. “Los centros comerciales que hacemos hoy son mejores que los que hicimos, aunque Unicentro sigue siendo el mejor de Colombia, que ha evolucionado. Hoy se deben dirigir más al esparcimiento, que incluso al comercio. Hay que mirar otras experiencias y mejorarlas, es el caso del centro comercial Santa Fe”. Gómez dice que también es importante diversificar, dentro del área de negocios, por eso participó en el sector hotelero y tuvo éxito. Y por su gusto por el campo tuvo una finca en Ubaté, que producía 10.000 litros diarios de leche, con procesos industriales; y quiso hacer algo en el sector financiero, pero no se realizó. Pero admite que diversificar es una estrategia válida. Renovarse y mantenerse activo lo mantiene vital, tener proyectos como una sede nueva para la Universidad del Rosario o el edificio Mario Laserna en la Universidad de Los Andes a los cuales dedica hoy parte de su tiempo. RESPONSABILIDAD SOCIAL Pedro Gómez dice que la educación es la base del cambio social y en ese panorama el papel del maestro es fundamental. Por ello creó la Fundación Compartir, que dirige y auspicia con la misión de dignificar al maestro y edificar y dotar colegios, ha construido 31 en todo el país. “Es fundamental motivar a los maestros para que sean más profesionales y hacer conciencia de que la buena educación es fundamental para el desarrollo del país”. Por ello, el ‘Premio Compartir al Mejor Maestro’ responde a la idea de que los maestros vuelvan a ocupar el lugar importante que ocupaban hace algunos años, “En mi pueblo (Cucunubá, Cundinamarca) era tan importante como el cura o el alcalde, con mucha autoridad moral”. Sostiene que la universidad también debe responder a las realidades sociales económicas y políticas de la Colombia de hoy e investigar para un país que quiere crecer. “La educación es la oportunidad de surgir y sobreponerse a las dificultades, con esfuerzo y metas importantes”, concluyó. "en la crisis perdimos el 84 por ciento del patrimonio que habíamos construido durante 30 años”

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