Pedro Gómez, el edificador

El empresario de la construcción fue galardonado con el premio Vida y Obra Empresarial que otorga anualmente el diario de economía y negocios Portafolio de CEET.

Pedro Gómez Barrero es un defensor de las viviendas con altos estándares de seguridad  privada y cerca de las grandes vías.

Archivo Portafolio.co

Pedro Gómez Barrero es un defensor de las viviendas con altos estándares de seguridad privada y cerca de las grandes vías.

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diciembre 06 de 2013 - 02:05 a.m.
2013-12-06

El ganador del Premio Portafolio Vida y Obra Empresarial 2013 es un creador de grandes complejos comerciales como Unicentro, y de amplias urbanizaciones y hoteles.

Se trata de Pedro Gómez Barrero, quien por 45 años ha estado en un puesto destacado dentro de la construcción nacional, el sector público, el fomento al emprendimiento y la educación.

Muy joven salió de Cucunubá, un pueblo del occidente de Cundinamarca, a dos horas de Bogotá, a estudiar y buscarse la vida en Bogotá.

El empresario tiene hoy 84 años.

Aunque algunos creen que las edificaciones de proyectos para clase media y popular, como ‘La Felicidad en Bogotá’, y que ejecuta actualmente, son nuevos en su vida empresarial, se equivocan, porque desde sus inicios como constructor independiente, que data de 1968, desarrolló proyectos en el sur de la capital y luego sí se enfocó en los de niveles medios y altos, que en gran parte le darían su gran prestigio como constructor.

Las construcciones en serie de Gómez suelen tener rigurosidad.

Por eso no descuida el diseño y los acabados, donde concentra la parte fuerte de la inversión de las mismas.

También es un defensor de las viviendas con altos estándares de seguridad privada y cerca de las grandes vías.

En una entrevista con esta casa editorial en el 2009, afirmó que siempre tiene claro que los urbanistas no deben hacer solo edificios sino pensar en las comunidades que las van a habitar. Por ejemplo, la inseguridad en Bogotá lo llevó a construir los primeros conjuntos cerrados.

LA VIDA ES JUEGO

Los niños también han estado en su concepción urbanística y en la zona de Metrópolis, también en Bogotá, construyó 6.000 unidades habitacionales con amplios espacios.

Como parte de esta filosofía, implantó el concepto de parques temáticos educativos y abrió en 2006 a Divercity, un concepto que opera en Colombia y Perú, y próximamente en Guatemala.

Gómez, como se anotó, es el gestor de Unicentro, el primer centro comercial que hubo en el país, ubicado en el norte de Bogotá y que fue toda una aventura empresarial para la época (1975), pues la zona era poco urbanizada y el complejo superaba en tamaño sus proyectos de entonces.

Otra de sus grandes obras es La Floresta, sobre la carrera 68 en Bogotá, que con instalaciones de tipo comercial y habitacional incorporó dicha área a la ciudad porque en los 60 parecía una inmensa mancha en la urbe, sin ningún valor.

Allí pudo mezclar el diseño con los grandes espacios, largas manzanas y suficientes espacios verdes en el interior. Fue así como propuso la idea de ciudad y la manera como debía urbanizarse.

Sin embargo, Pedro Gómez Barrero ha desempeñado facetas diferentes a las del empresario, pues tiene una hoja de vida ligada al servicio público. Es así como fue juez civil y personero de Bogotá.

De la misma manera, tuvo un puesto en el Consejo Directivo de la Universidad de los Andes y, otro, en el Instituto Ser de Investigación.

Esa vena didáctica lo llevó en 1998 a crear el premio ‘Compartir al maestro’ para reconocer la disciplina y el buen comportamiento que recibió de sus profesores como Leopoldo Ramírez, quien dominaba todas las ramas del saber e infundía autoridad. Gómez considera que, en la sociedad, los maestros son el eje y hay que hacerles no solo reconocimiento social con premios como este, sino con mejores remuneraciones.

HACE CUATRO AÑOS DEJÓ LA GERENCIA DE SU PROPIA EMPRESA

En el 2009 se da un hecho sin precedentes en la historia del empresario. Dejó de ser el gerente general de su empresa y nombró un timonel independiente, aunque sigue vinculado a Pedro Gómez & Cía. en la junta directiva y socio.

Lo hizo para dedicarle más tiempo a la Fundación Compartir, otro amor de su vida, la cual creó a finales de los 70 para ayudar a personas de bajos recursos, en vivienda, educación y preparación para una vida como micro y pequeños empresarios. Pero no todo ha sido color de rosa para este empresario hecho a pulso, pues hacia finales de los 90, por la crisis de la construcción y del sistema Upac, sacrificó lo construido en 30 años. Para responder a sus acreedores vendió la organización hotelera y su avión particular, y entregó activos en dación de pago.

Por ello, en 2009 se lamentaba de que lo más importante que había perdido no era el dinero sino que la desintegración del equipo humano fue un golpe duro, pues de 180 empleados pasó a siete y tuvo que desprenderse de 3.000 operarios.

Sus comienzos como constructor son igualmente particulares.

Vea aquí el especial sobre Premios Portafolio 2013

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