La pelea en Congreso de EE. UU. que tiene en vilo al mundo

El duro pulso político por el tema del endeudamiento tiene alcances internacionales.

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julio 24 de 2011 - 12:29 p.m.
2011-07-24

El calor en Washington por estos días, cuando los termómetros marcan más de 45 grados centígrados, es insoportable.

Pero aún peor es el clima, pesado y agobiante, que se respira en el país y el mundo ante la monumental pelea que tienen casada demócratas y republicanos en torno de un plan de ajuste fiscal que, de no concretarse en los próximos nueve días, podría causar un tsunami económico sin precedentes.

El pasado viernes, el líder del Congreso, el republicano John Boehner, anunció el retiro de su partido de los diálogos con la Casa Blanca, que buscaban un acuerdo sobre elevar el techo del endeudamiento de Estados Unidos y, así, evitar que el país incumpla con las obligaciones financieras que debe asumir a partir de este 2 de agosto.

Un escenario que fue descrito como catastrófico por el propio Secretario del Tesoro del país y el jefe de la Reserva Federal. Pero, aun si eso se resuelve, muchos opinan que el daño ya está hecho.

Algo increíble, pues por cuenta de una disputa que tiene tintes ideológicos y políticos, la credibilidad de Washington quedaría por el piso, al igual que su solidez financiera.

Aunque el debate tiene muchas aristas, arrancó desde el año pasado, cuando los republicanos ganaron la Cámara de Representantes, y con un claro mandato de poner en cintura el enorme déficit fiscal que ha acumulado el país a lo largo de las últimas décadas. En particular, por el ascenso del llamado Tea Party -republicanos nacionalistas- cuyo 'mantra' es reducir el tamaño del gobierno federal.

El presidente Barack Obama y los demócratas coinciden en que los niveles de deuda son insostenibles, pero difieren en las estrategias para alcanzar este mismo objetivo. Para los republicanos, hay que reducir el gasto público a través de recortes de programas como el Seguro Social y el Medicare, y mantener o expandir las deducciones de impuestos para generar más inversión. Y se oponen a elevar el techo de la deuda -que es necesario para que Estados Unidos pueda pagar a sus acreedores y cumplir con sus obligaciones de gasto-, si eso no se garantiza.

A los demócratas les parece inadmisible recortar programas que benefician a los más pobres y creen que el ajuste fiscal debe llegar por la vía de nuevos impuestos a los más ricos. Y las últimas tres semanas se la han pasado buscando una fórmula que acerque a las partes.

En ese caldo turbio se han mezclado, a su vez, los cálculos políticos de ambos partidos, que ya tienen en la mira las elecciones presidenciales y legislativas del 2012. Los republicanos, apuntando a recuperar la Casa Blanca y el control absoluto del Congreso, mientras los demócratas, a preservar la Oficina Oval y defender al menos su mayoría en el Senado.

De allí que sus posturas frente a la actual crisis estén muy atadas a los intereses electorales y menos a lo que es bueno para el país.

Rescate

AVANCES EN LA CRISIS EUROPEA

La sinsalida política en Estados Unidos se suma al drama europeo que, en la semana que terminó, logró por fin un acuerdo sobre el rescate a Grecia.
La fórmula alcanzada en la tarde del jueves llevó a que la agencia calificadora Fitch considere que Grecia entrará en un cese de pagos parcial, una salida a la que se había opuesto el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet.

La conclusión a la que llega Fitch obedece a que el plan acordado a Atenas por los países de la zona del euro acarreará pérdidas para el sector privado.
De acuerdo con la agencia AFP, en el futuro, la zona euro, a través de su fondo de ayuda, será garante de los títulos de la deuda griega durante el tiempo en que esté en cese de pagos. Luego, el fondo podrá también comprar obligaciones de los países en dificultades, función que solo era hasta ahora del BCE. "Hemos obtenido lo que habíamos aconsejado", se congratuló Trichet, que en septiembre será reemplazado por el italiano Mario Draghi.

Desconfianza

EE. UU. PODRÍA PERDER SU CALIFICACIÓN DE RIESGO

Aunque hay consenso en que habrá acuerdo, la confianza ha caído y no será fácil de recuperar.

Firmas como Standard and Poor's, que miden el riesgo de inversión, amenazan con bajar la calificación de Estados Unidos, que actualmente es de AAA, aun si hay acuerdo.

Ese escenario le haría a ese país más costoso su endeudamiento, lo cual se traduciría en mayores tasas de interés, menos consumo y más desempleo. Muchas instituciones, que acumulaban bonos del Tesoro y dólares, como 'cáliz de salvación', se distancian. Y se ve claro en ejemplos como la cotización del oro, que alcanzó esta semana los 1.610 dólares la onza, su récord histórico. 

"Incluso si el Congreso acuerda un incremento del techo de la deuda, la incertidumbre reciente probablemente reforzará la idea de los bancos centrales e inversionistas, que deben diversificar sus inversiones hacia el oro y otros activos", dice Peter Buchanan, analista de CIBC World Markets.

DÓLAR PODRÍA SEGUIR PERDIENDO TERRENO
"El daño ya está hecho. Puede que de momento los bonos del Tesoro se sigan manteniendo y que el castigo del mercado no sea tan evidente. Pero sucederá tarde o temprano", dice el analista económico Félix Solomon.

"El daño ya está hecho. Puede que de momento los bonos del Tesoro se sigan manteniendo y que el castigo del mercado no sea tan evidente. Pero sucederá tarde o temprano".

Washington. 

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