Pelea al interior de Lec Lee genera choque de Supersociedades y juez

Una controversia familiar entre los hermanos Caicedo Parrado, propietarios de la tradicional marca de vestuario casual Lec Lee, tiene enfrentadas a dos entidades del Estado: la Superintendencia de Sociedades y un juzgado laboral de Bogotá.(VER GRAFICO)

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agosto 16 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-16

A raíz de unas denuncias formuladas desde mediados del 2005 por Luis Eduardo Caicedo Parrado, uno de los seis dueños de la firma, la Superintendencia de Sociedades decretó hace unas semanas el control de la compañía, para garantizar su operación. Pero días después de conocerse esta decisión, una tutela interpuesta por los demás hermanos Caicedo Parrado terminó señalando que hubo violación al debido proceso y que la Superintendencia debía eliminar el control. Hasta ayer, la Supersociedades mantenía su decisión de ejercer el control sobre Lec Lee, mientras que abogados de los hermanos Caicedo Parrado amenazaba con interponer una orden de desacato. Pero ¿qué llevó a este enfrentamiento que hoy tiene en vilo a la empresa? Todo comenzó en el año 2000, cuando el entonces presidente, Luis Eduardo Caicedo Parrado, salió del cargo tras enfrentamientos con sus hermanos por algunas decisiones administrativas y resultados que no fueron aprobados por los demás hermanos. Según comentó uno de los miembros de la familia, hasta el año 2000 los negocios funcionaron sin ninguna anomalía. “Se presentaban roces, pero los normales en cualquier sociedad”, comenta Elberto Caicedo. Luego, añaden, “Luis Caicedo Parrado comenzó a frenar la empresa y se negaba a firmar compromisos para la buena marcha del negocio”. Estas diferencias llevaron a que, a través de la junta directiva, se le pidiera entregar la representación legal a otro de los herederos y eso generó más inconvenientes. Hasta ese momento, los cuatro hombres de la familia ocupaban cargos en la empresa mientras que las dos hermanas se mantenían al margen, sólo como accionistas. Luego de estos cambios, Luis Eduardo Caicedo se mantuvo en la nómina, pero a comienzos del 2001 dejó de pertenecer a ella por nuevos enfrentamientos y quedó sólo en calidad de accionista. A su salida de la presidencia, Luis Eduardo Caicedo Parrado informó a la Superintendencia de Sociedades sobre lo que consideró irregularidades en el manejo de la empresa familiar, pues la junta había aprobado un crédito para la mamá y las dos hermanas por 800 millones de pesos. Desde entonces, la Supersociedades inició un proceso de seguimiento a las finanzas de la compañía. Pero fue la decisión de condonar esta deuda a las accionistas, adoptada a comienzos del año pasado, la que encendió las alarmas de la Supersociedades, que inició la investigación que terminó hace unas semanas en la intervención de la empresa. Elberto Caicedo Parrado como presidente de Lec Lee asegura que aunque a la empresa no le afecta el hecho de que la Supersociedades quiera tenerlos bajo control, no hay ninguna razón para hacerlo debido a que los estados financieros de la empresa son transparentes y la solidez de la compañía es demostrable. El directivo argumenta que en ningún momento los socios fueron notificados por la Superintendencia sobre la decisión de controlar la empresa y que por tal razón se violó el derecho constitucional fundamental al debido proceso. Pero Luis Eduardo Arellano Jaramillo, representante de la Supersociedades y quien firma la resolución que somete a control a Lec Lee afirma que desconoce el mencionado fallo de tutela y que por tanto la empresa sigue bajo control. El abogado externo de la empresa Felipe Pinilla Acevedo, desmiente la versión de la Supersociedades y dice que muestra de que sí conoce el fallo está en la carta enviada dos días después del fallo (el pasado 4 de agosto) manifestando su desacuerdo con el mismo, debido a que “el despacho no tuvo conocimiento, dentro de la oportunidad legal, para contestar la tutela y que de conformidad con lo dispuesto en el artículo 140 del Código de Procedimiento Civil, el proceso es nulo cuando no se practica en forma legal la notificación al demandado”, según lo dice textualmente la carta. La preocupación de la Superintendencia de Sociedades radica en el hecho de que Lec Lee es una de las empresas familiares de mayor tradición y a la fecha cuenta con 900 empleados directos. Elberto Caicedo, el mayor de los seis hermanos que heredaron la empresa en 1984, tras la muerte de su fundador Luis Eduardo Caicedo Mota, reconoce que hay diferencias con uno de los accionistas pero es claro en afirmar que por ahora no está en riesgo la estabilidad financiera de la empresa. El directivo presenta los estados financieros que muestran activos por 32.382 millones de pesos al cierre del 2005, los cuales superaron la cifra de 28.400 millones de pesos del 2004 y ventas que ascienden a 23.691 millones de pesos. Explica que en esta sociedad cada uno de los seis hermanos tiene el 16,66 por ciento y desde que falleció el fundador, se designó a Luis Eduardo Caicedo Parrado (el junior) como presidente de la empresa. Según cuenta el actual presidente de Lec “mi hermano ha demandado a la empresa en más de diez ocasiones. Las demandas suman 1.500 millones de pesos”. 18 mil millones de pesos suma el patrimonio de la empresa, según el balance presentado con corte al 31 de diciembre del 2005. Las ventas suman más de 23.000 millones de pesos.

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