El verdadero peligro

Nadie aprueba la terrible muerte de civiles, mujeres y niños en el conflicto entre Israel y Hizbolá. En especial lo ocurrido el fin de semana.

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agosto 03 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-03

Sin embargo, lo terrible de la tragedia no debe hacernos perder el contexto de lo que está ocurriendo y el verdadero alcance de la confrontación. Este nuevo capítulo de violencia comenzó en forma inesperada y orquestada con el secuestro en Palestina de un soldado israelí. Pocos días después Hizbolá atacó en territorio de Israel a una patrulla de su ejército y secuestró a dos soldados y en forma inmediata inició el bombardeo indiscriminado de los centros poblados de este país en la frontera. ¿Por qué? Fuera de los motivos de siempre, hay una clara coincidencia con el momento en que se está definiendo en la ONU el asunto de Irán y el enriquecimiento de uranio. Irán los financia, arma y soporta. Por ello podemos asumir, sin riesgo a equivocarnos, que esta acción tiene mucho que ver con lo que se está discutiendo en Nueva York, donde finalmente se produjo la primera resolución con el voto afirmativo de catorce de sus quince miembros dándole a Irán el plazo máximo de un mes para que suspenda su programa nuclear. No es raro entonces que además de las tradicionales consignas y quema de banderas de E.U. e Israel, esta vez las sedes de la ONU sean brutalmente atacadas en Beirut y Gaza, cuando aparecen tragedias civiles en un conflicto generado por los mismos que promueven estas acciones. Ya queda preparado entonces el terreno para desconocer las decisiones de esta organización en materia nuclear contra Irán. Los terroristas de Hizbolá no es la primera vez que utilizan a la población civil como escudo para generar matanzas que como en este caso distraigan la opinión internacional hacia el hecho que ellos promovieron, aumentado de pasada el apoyo de muchos musulmanes hacia su causa. El mismo delegado de Naciones Unidas para la región, quien al parecer no ha sido muy amigo de Israel, tan pronto empezaron los ataques de los terroristas, denunció el uso de civiles como escudos humanos. Además, los sitios desde donde lanzan los cohetes son siempre urbanos y los militantes están vestidos como cualquiera sin que sea posible diferenciarlos del resto de la población. Dentro de esta estrategia las víctimas siempre serán civiles y victimarios los que tienen que defenderse y actuar en forma regular frente a estos ataques violatorios de todas las normas internacionales. Ante las desgracias ocurridas en una parte de la frontera, ningún medio ha destacado que los ataques con cohetes, más de 4.000 hasta el momento, siempre han estado dirigidos hacia las poblaciones civiles en Israel, no hacia objetivos militares, en forma totalmente indiscriminada, y que el número de muertos y heridos es muy alto. Claro está que podría ser mucho mayor si Israel usara las mismas tácticas de los terroristas y los civiles no fueran debidamente protegidos como corresponde a todo Estado o usados como escudos humanos. Por lo tanto lo que aquí está en juego es mucho más que una crisis en una zona en permanente conflicto. O la absurda discusión sobre equilibrios y métodos de defensa de una sociedad civilizada frente a organizaciones que no respetan ni la propia vida de los suyos y sus bienes, y han probado que pueden utilizar cualquier método o sistema de terror cuando así les convenga. Aquí estamos frente a organizaciones terroristas internacionales de la más alta peligrosidad, con el aterrador componente del extremismo religioso, que han llegado al poder como en el caso de Hamas en Palestina o que son el verdadero poder detrás de un gobierno muy limitado como en el caso del Líbano. En el fondo, Irán, con un gobierno teocrático y fanático que además de su confrontación con Israel y occidente busca de-sestabilizar el frágil equilibrio étnico y religioso de una parte del mundo donde se encuentran las mayores reservas de petróleo, y que como última aspiración quiere tener la bomba. Por eso es que esta etapa va más allá de la crisis humanitaria o de los intereses locales puntuales. Nos amenaza a todos y puede ser el comienzo de algo definitivo . Alberto Schlesinger Consultor privado Lo que aquí está en juego es mucho más que una crisis en una zona en permanente conflicto”.

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