¡Peligro!: no pierda el trabajo a los 35 años

Redacción de Economía y Negocios La edad –frente a cuyo avance no hay remedios ni cirugías que valgan en el mercado laboral– conspira desde muy temprano contra el empleo asalariado y propicia el rápido crecimiento de los trabajadores por cuenta propia. Entre los trabajadores de 15 a 24 años de edad, el 62,2 por ciento son asalariados. Pero ese porcentaje cae a 57,9 para los trabajadores de 25 a 34 años de edad.

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noviembre 23 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-23

Así se observa al analizar las cifras del Dane para el período 2001-2005 en las 13 principales ciudades colombianas. En ese lapso se ve que el trabajo asalariado arranca con mucho vigor, tanto en el número total de trabajadores como en términos porcentuales, entre los colombianos de 15 a 24 años. Aunque entre 25 y 34 años de edad hay más trabajadores en total, el porcentaje de asalariados baja moderadamente. En cambio, al subir la edad, aumenta el porcentaje de trabajadores por cuenta propia, que diferentes analistas asocian con la informalidad, baja calidad, productividad y remuneraciones, y poca o ninguna vinculación al sistema de pensiones y al sistema contributivo de salud. Pero en el siguiente tramo de edad, entre 35 y 44 años, viene un claro desplome del porcentaje de trabajadores asalariados, que ya no se recuperará. En efecto, los asalariados bajan de 1,2 millones (57,9 por ciento) entre 25 y 34 años de edad, a 900 mil trabajadores, 43,8 por ciento del total. Entre tanto, con la edad es cada vez más probable que los trabajadores sean por ‘cuenta propia’. Además de quienes han decidido voluntariamente ser independientes, se van sumando al grupo quienes no logran engancharse en el sector formal de la economía como asalariados y no tienen otra opción que el rebusque. Ese camino de la informalidad es el que están tomando muchos trabajadores que, como lo advierte Ricardo Bonilla, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional, pierden su empleo asalariado después de los 35 años, y no les resulta fácil volver a vincularse a empresas formales. La ‘muerte’ o vejez laboral, particularmente para los trabajadores con baja escolaridad y productividad, se está presentando, entonces, a edades cada vez más tempranas: hasta hace poco se decía que comenzaba después de los 40 años. Ahora, fácilmente arranca pasados los 35 años. Algunos analistas señalan que la vinculación de grupos de jóvenes a la informalidad puede explicarse por una combinación con el estudio y como una especie de estreno en el mundo laboral, pero que su aspiración es dar el salto hacia la formalidad bien sea como empleados o como profesionales independientes. Sin embargo, muchos, al parecer la mayoría, ‘mueren’ en el intento y se quedan como cuenta propia toda la vida. En cada tramo de edad aumenta el porcentaje de quienes trabajan por cuenta propia, llegando al máximo de 63,7 por ciento a partir de los 65 años, un poco más del triple de cuando tenían entre 15 y 24 años. LOS DEL GOBIERNO En el promedio 2001-2005, entre los trabajadores más jóvenes, con edades de 15 a 24 años, solamente el 2,4 por ciento está en la nómina oficial. Pero esa participación crece entre los trabajadores de 25 a 34 años, cuando los empleados oficiales llegan a 108.757. Su contribución sigue en aumento para los de edades de 35 a 44 años y de 45 a 54 años, cuando alcanzan un máximo de 10 por ciento, momento en el que comienza su declive en términos absolutos y relativos.

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