Peligro en sede de la Contraloría Distrital; informe cuestiona al organismo por burlas a seguridad industrial

Un año después del sismo que sacudió a Bogotá y que afectó gravemente al edificio sede, las obras completan más de tres meses de parálisis y las personas que trabajan o ingresan están en riesgo.

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mayo 26 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-26

Así lo revela un informe de la Auditoría Fiscal, conocido por EL TIEMPO, y enviado al contralor Miguel Ángel Moralesrussi. Allí, la entidad arremete contra las normas de seguridad industrial e incluso habla de la posibilidad de que los funcionarios o los visitantes sufran "accidentes".

Aunque las reparaciones comenzaron el 2 de octubre del año pasado -tras la firma de un contrato de 766 millones de pesos con la firma Civilo & Co Ltda.-, los trabajos se suspendieron abruptamente, y de manera indefinida, el pasado 18 de febrero, por orden expresa de Moralesrussi.

Según explicó el funcionario, la decisión se tomó para "garantizar la seguridad y el bienestar" de los 450 funcionarios de la Contraloría que están en ese edificio, "mientras se define su reubicación" en otro punto de Bogotá.

No obstante, ocho meses después del inicio de las obras, el traslado no se ha dado, a diferencia de lo que ocurrió con los trabajadores del Fondo de Prestaciones Económicas del Distrito -que usan las mismas instalaciones-, ubicadas sobre la calle 26.

Ellos salieron del lugar en enero, no solo por razones de seguridad, sino para evitar la aspiración de polvo y el "ruido ensordecedor" que afectaba sus jornadas laborales. El edificio también es compartido con la Lotería de Bogotá, aunque la Contraloría es la copropietaria mayor.

"No se entiende cómo pretendían ejecutar una obra de tales dimensiones con la presencia de funcionarios, lo que implica falta de previsión al no elaborar un plan alternativo para el traslado", subraya la Auditoría, una entidad que se encarga de inspeccionar a la Contraloría de Bogotá.

Un lío de tiempo atrás

Lo grave es que los problemas estructurales del edificio de la Contraloría -que tiene más de 30 años- no son nada nuevos, y ya habían sido advertidos por la Universidad Nacional, incluso antes del sismo de 5,5 grados en la escala de Ritcher que se registró el 24 de mayo del año pasado.

El movimiento telúrico, reportado a las 2:20 de la tarde, desprendió 10 metros cuadrados de la fachada y generó fisuras, según un acta de la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias (Dpae).

En un informe del 2007, la Nacional había recomendado el "reforzamiento estructural" y había hablado de los daños que causaría un sismo, como finalmente ocurrió.

Y más porque las instalaciones del edificio no se ceñían a lo estipulado en la Ley 400, que dio plazo hasta el 2004 para que las entidades estatales asumieran el reforzamiento de sus edificaciones por su vulnerabilidad sísmica.

El contrato contempla la restauración de la fachada y los muros de los baños de los pisos 6, 7, 8, 9 y 10, además de un reforzamiento estructural.

Aunque las obras debían estar listas en abril, el aplazamiento postergará la entrega unos tres meses más.

Como uno de los ejemplos de desconocimiento de las normas de seguridad industrial y ocupacional, la Auditoría cita un caso puntual. "Al demoler las paredes, las fachadas de los pisos 8 y 9 quedaron en el vacío, instalando unas lonas sintéticas, soportadas por tiras de madera, las cuales no ofrecen seguridad a los funcionarios", señala la alerta.

El contralor, Miguel Ángel Moralesrussi, negó esos señalamientos y anunció ayer que en un mes se dará inicio al traslado de los empleados, debido a un completo paquete de obras para restaurar el edificio.

Además, explicó que la demora se dio porque no encontraban un sitio adecuado para albergar a sus funcionarios.

"Paralicé los trabajos, porque hace dos meses se rompió una malla y eso provocó una columna de polvo, que generó malestar. Preferí la seguridad", remató Moralesrussi.

Los funcionarios se mudarán a un edificio en el norte

La Contraloría respondió ayer que la Dpae emitió un concepto en el que dijo que las fisuras en la fachada no ponían en riesgo su estabilidad, ni impedían que allí se siguera trabajando.

Sin embargo, para realizar todas las obras con más comodidad, los 450 empleados se mudarán en un mes a un edificio en la calle 79 con carrera 16. El arriendo cuesta 220 millones de pesos al mes.

Funcionarios explicaron que estarán allí año y medio, mientras se restaura la fachada del edificio y se realiza todo un reforzamiento estructural e interno, en el que se invertirán 8 mil millones de pesos (la Contraloría pone el 54,2%).

El contralor fue enfático al decir que la parálisis de la obra no generará sobrecostos, ya que fue acordada con el contratista. En la Contraloría reconocieron las dificultades para conseguir los dineros de restauración del edificio, pues la obra arrancó
más de cinco meses después del fuerte sismo.
 
En riesgo, inversión millonaria

El Parque Tercer Milenio, lugar que ocupan más de mil desplazados desde hace dos meses, tiene siete alamedas (todas dotadas con ciclorruta) y una extensión de 32 metros de ancho por 400 metros.

Simboliza la lucha de la vida contra la muerte. Con una inversión cercana a los $24 mil millones, se construyó sobre las ruinas de la tristemente famosa calle del Cartucho, un verdadero 'distrito' del hampa, el crimen y la droga, que durante décadas fue el hogar de viciosos y delincuentes.

"Investigué si en el mundo había una ciudad con algo parecido al Cartucho y nunca la encontré. El Cartucho era la fábrica de la indigencia en Bogotá", recuerda la concejala Gilma Jiménez, directora de Bienestar Social del Distrito durante la alcaldía de Enrique Peñalosa, en la que empezó la recuperación de esa zona.

yeslan@eltiempo.com.co

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