Pensiones: Ad portas de otra crisis

Los gobiernos tienen una gran capacidad para postergar crisis hasta que explotan en la cara.

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mayo 16 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-16

El caso de la salud es patético. Durante 8 años ignoraron el problema hasta que se acabaron los recursos y salieron con aguas tibias en la llamada "emergencia Social". Se le abona al gobierno Santos que, desde su llegada, empezó una investigación tomando datos de un estudio de la U. Nacional, que terminó con el descubrimiento del escandaloso robo de dineros de la salud. Pero hay más. El otro componente de la Seguridad Social, el sistema de pensiones, viene en crisis desde hace mucho tiempo y la Ley 100, a la que muchos nos opusimos, fracasó en sus objetivos sociales: ampliar la mínima cobertura del sistema, introducir elementos de equidad y resolver problemas fiscales. Las pensiones del ISS le cuestan al Gobierno 4% del PIB y, lo mismo que hace 16 años, ¾ de la población mayor de 65 años no tiene ningún ingreso asegurado en su vejez. Su éxito ha sido financiero: los Fondos Privados de Pensiones tienen en este momento 100 billones de pesos de cotizaciones de la población joven, mayoritariamente masculina con altos salarios, y rendimientos, lo que, sin duda, ha ayudado al mercado de capitales pero, sobre todo, al Gobierno porque el 40% está en TES, con lo cual pagan deudas, entre ellas pensiones. Pero los intereses los pagamos nosotros con nuestros impuestos. Regio negocio para los colombianos, ¿no creen? Se escribieron libros; se hicieron debates en el Congreso; y se presentaron renuncias pero todo fue en vano porque los intereses privados primaron sobre los públicos y se puso a competir al ISS, lleno de críticas, con la nueva figura símbolo de modernidad que fueron los Fondos Privados de Pensiones. La reforma era impostergable por razones demográficas, fiscales y de manejo transparente de recursos. Pero lo ideal era que existiera un sistema de pilares donde se corrigieran las fallas del pilar solidario que representaba el ISS y se complementara con los Fondos Privados. Pero el odio al ISS, y la obsesión por estar a la última moda que representaba Chile y, sobre todo, los intereses de un sector financiero, impidieron el debate razonable, tranquilo y, ante todo, pensando en la gente y no solo en los negocios. Se quería dejar sólo los Fondos, ignorando las serias dificultades de empleo que ya eran evidentes a principios de la década de los 90. Por fortuna, la oposición, con renuncias en mano, no lo permitió. Si esto hubiese sucedido, el Sistema de Fondos Privados no tendría actualmente una cifra equivalente al 20% del PIB sino el 45%. ¿Se alcanzan a imaginar el poder que tendrían, probablemente en manos de muy pocos? A eso nos opusimos duramente. Pero después de la Ley 100, Colombia, ha estado alejada de los nuevos debates que solo hasta ahora parecen empezar a tomar forma en el país. Por ello, el sistema pensional colombiano está a la penúltima moda. Desde hace 10 años se han hecho 100 reformas pensionales en las Américas, la mayoría en América Latina, enfrentando los fracasos sociales del modelo Ley 100. Chile ha sido de los más exitosos: pasó de sólo Fondos Privados a un sistema multipilar con un pilar solidario con aportes del Estado para garantizar que la población mayor no se empobreciera. Su obsesión fue la ampliación de cobertura y, para lograrlo, recomiendan una pensión mínima financiada por impuestos y complementos a los esfuerzos contributivos de todos aquellos que puedan hacerlo, sin restricciones de ningún tipo. Ver Grafica 1. Y lo importante para Colombia, ya no es el tema financiero, ampliación del mercado de capitales, sino su función social: concretamente, su contribución a la cohesión social. Debe recordarse que en América Latina, la seguridad social es el gasto social menos redistributivo por los privilegios a sectores de altos ingresos. Se trata con esta segunda ola de busca seguridad social universal y equitativa. Después de la experiencia de las reformas de la década de los 80 y 90, las principales tendencias que se recogen en la región son: reforzar la financiación pública en el sistema de pensiones; exigir que el Estado asuma la responsabilidad de hacer realidad el derecho a una vejez digna; que los Fondos de Pensiones necesitan ajustes en sus costos administrativos; y, en general, crear un sistema multipolar con financiación de impuestos generales, en el cual se combinen, según el caso, reparto y capitalización total, es decir, prestaciones y cotizaciones definidas. Se integran sistemas de pensiones contributivas y subsidiadas-contributivas, con cargo a impuestos generales. Probablemente, el tema más importante es que se buscan sistemas integrados de pensiones y no fraccionados, y se reconoce la necesidad impostergable de crear, dentro del esquema pensional, una prestación mínima y básica financiada por impuestos y complementos a los esfuerzos contributivos de los trabajadores pobres e informales. Asofondos ha abierto el debate y es partidario de un pilar solidario. En su IV Congreso Internacional, recogió sugerencias de expertos: el sistema debe ser integrado; se debe reforzar la financiación pública; se deben estimular los ahorros de los pobres, así sean mínimos; y el Estado debe asumir la responsabilidad de hacer realidad el derecho a una vejez digna. Lo de 'viejitos en acción', parte de la supuesta nueva reforma pensional, no sólo suena horrible sino que lo es. En Colombia, el Gobierno se está quedando atrás: a la penúltima moda. HELGON

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