Pepsi crea una máquina de reciclaje

Pepsi crea una máquina de reciclaje

Finanzas
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abril 23 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-23

Preocupada porque la mayoría de sus botellas y latas termina en la basura y no en el cesto de reciclaje, PepsiCo. planea colocar miles de nuevos quioscos electrónicos de reciclaje este año en sitios donde se realizan conciertos, en tiendas de alimentos y en las aceras de Estados Unidos.

El gigante de las bebidas y su socio, Waste Management Inc., salieron a la caza de la presa más esquiva del movimiento verde, la llamada botella inalcanzable, que la gente desecha cuando está de paso. El promedio de reciclaje de envases de bebidas no alcohólicas en EE.UU. es de 34%, y sólo 25% en el caso de botellas plásticas hechas con tereftalato de polietileno, más conocido por sus siglas en inglés, PET. Los activistas del medioambiente afirman que la botella más difícil de reciclar es la bebida que se consume al paso, ya que es poco práctico llevar botellas pegajosas hasta la casa para desecharlas en un cesto.

PepsiCo quiere reciclar por lo menos 400 millones de envases cada año al colocar hasta 3.000 quioscos en sitios muy concurridos este año, y ofrecer incentivos por cada envase.

Los fabricantes de la nueva máquina también quieren atraer a los que ven como consumidores inalcanzables, quienes, por varias razones, descartan el reciclaje por considerarlo una pérdida de tiempo. "La gente debe sacar algo de esto, tanto a través de recompensas materiales como emocionales", dice Jeremy Cage, director del proyecto "Máquina de los sueños" de PepsiCo.
El quiosco electrónico es semejante a una máquina dispensadora de refrescos pero a la inversa. Una pantalla de video reproduce publicidades y videos informativos, los cuales se actualizan de forma inalámbrica. En la Máquina de los Sueños los medioambientalistas más fanáticos pueden llevar llaves que les permitan monitorear sus esfuerzos de reciclaje personales y obtener una recompensa. Quienes reciclan en casa obtendrían un incentivo como la posibilidad de ganar una gorra de béisbol. El consumidor primero toca la pantalla y sigue las instrucciones, ya sea para pasar la llave para sumar puntos de recompensa o para extender la inscripción al programa, la cual no es un requisito. A quienes no les interesan las causas ecológicas, el auspiciante promete realizar una donación por botella a otras causas benéficas.