La pequeña agricultura debe alimentar al mundo

El 70 por ciento de la comida que se consume a nivel mundial se produce en fincas familiares. La salvación está en potenciarlas, dicen los expertos, y coinciden en que la asistencia tecnológica, la capacitación y la facilidad para acceso a insumos y a créditos serán claves para cumplir las metas.

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mayo 08 de 2014 - 12:13 a.m.
2014-05-08

En la espalda de la pequeña agricultura recaería una buena parte del enorme reto de alimentar a la población mundial, que para el año 2050 aumentará de los 6.500 millones de habitantes actuales a 9.600 millones.

De hecho, hoy día el 70 por ciento de la comida que se consume en el mundo se produce en pequeñas fincas que normalmente son trabajadas por sus propietarios. De ahí que resulte estratégico para la supervivencia de la especies mejorar las condiciones de labranza y la productividad dentro de esas parcelas.

No en vano la FAO declaró el 2014 como el año mundial de la agricultura familiar y, ayer, el desarrollo de este sector fue objeto de debate en Quito (Ecuador) dentro del foro internacional ‘Potencial de la pequeña y mediana agricultura en América Latina’, organizado por CropLife, que agremia a importantes empresas productoras de agroquímicos y asociaciones de productores agrícolas.

En el evento, el presidente de la organización en América Latina, Roberto Giesemann, advirtió que para saciar el hambre de la humanidad se deberá aumentar en 25 por ciento la productividad.

Pero, según Eduardo Estrada, miembro del comité ejecutivo de Bayer CorpScience, no bastará con eso, sino que será necesario incorporar otros 60 millones de hectáreas a la producción agrícola y sugiere que en parte esto implicará el cambio de vocación de muchas áreas pecuarias a agrícolas.

El problema no solo es la poca tierra cultivable, que solo llega al 3 por ciento de la superficie de la tierra (1,5 billones de hectáreas), sino el real aprovechamiento de los recursos, pues existen cálculos según los cuales el 40 por ciento de los alimentos se pierde en el tránsito de los campos de labranza hasta el consumidor final.

Estrada dijo, así mismo, que dos de las ocho metas del Milenio, entre ellas la reducción de la pobreza y del hambre y garantizar la sostenibilidad del medioambiente, están ligadas con la agricultura.

AMÉRICA LATINA, REGIÓN CLAVE

Durante el foro se hizo hincapié en cómo Latinoamérica juega ahora -y lo hará más en el futuro- un papel preponderante como despensa mundial por la gran disponibilidad de tierras y su biodiversidad. Y de nuevo la agricultura familiar predomina, con un porcentaje similar al global (70 por ciento), aunque con diferencias de país a país.

Según James French, director de negocios del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Icca, que depende de la OEA), en este subcontinente hay 60 millones de familias que dependen de la agricultura, actividad que, por demás, genera el 3 por ciento del PIB regional.

Un perfil de esta modalidad presentado por el especialista, muestra que en siete de cada diez de fincas familiares en América Latina no se contrata mano de obra externa a la parentela; solo el 28 por ciento genera excedentes, y apenas el 12 por ciento produce para el mercado y contrata hasta cinco personas. Se destacan igualmente las limitaciones educativas y dificultades en el acceso a insumos, bienes públicos, préstamos y tecnología que le mejore la calidad de la tierra.

“La productividad en las fincas familiares es mucho menor de la agricultura comercial y esto representa ya un desafío. Además, podríamos mejorar las condiciones de esas familias solo aumentando los rendimientos”, recalcó French, quien comentó cómo el crecimiento del PIB agrícola es 2,7 veces más eficaz que el de otros sectores en la reducción de la pobreza.

“La agricultura familiar resulta entonces una salvación”, defendió, a la vez que sugirió varias estrategias para potenciar su desarrollo, cuyo éxito depende de que se apliquen de una manera integral, según afirmó: acceso a la innovación, insumos y tecnologías de la información, y más educación, entre otras, así como mejorar la capacidad asociativa para que, unidos los campesinos, puedan aprovechar economías de escala y llegar a mercados de manera más competitiva.

En el foro internacional, realizado en Ecuador, se dieron a conocer iniciativas que sacan la cara por la pequeña y mediana agricultura en América Latina.

En El Salvador, por ejemplo, el Gobierno benefició a 46.000 familias campesinas con un programa de encadenamiento productivo y transferencias de buenas prácticas.

En Culiacán (México), las mujeres fueron las protagonistas de un plan de desarrollo tecnológico para el manejo de aguas, fertilizantes y el control de plagas. Pero el testimonio que más impactó fue el de la cooperativa de Mujeres 4Pinos, de Guatemala, con poco más de 400 afiliadas, quienes han logrado consolidar una experiencia de exportación de hortalizas a Estados Unidos y transformar sus vidas.

ALGUNAS CIFRAS

El 97 por ciento de los agricultores del mundo están en países en vías de desarrollo.

La agricultura genera el 28 por ciento del total del empleo en América Latina y el Caribe. El 41 por ciento de los agricultores son mujeres.

Néstor López L.

Enviado especial, Quito

 

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