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Una pequeña fundación ofrece grandes lecciones de estrategia de inversión

Una pequeña fundación ofrece grandes lecciones de estrategia de inversión

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septiembre 05 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-05

Cada año, los inversionistas estudian los fondos gestionados por las universidades de Harvard y Yale con la esperanza de descubrir cómo eluden las sacudidas del mercado. Durante la actual crisis del crédito, sin embargo, les sería mucho más útil estudiar la menos conocida Fundación Kresge.

Con US$3.800 millones, esta fundación de Michigan obtuvo retornos de 9,3% en los 12 meses que concluyeron en junio. Eso se compara con un retorno medio negativo de 4,7% para las fundaciones con US$1.000 millones o más en activos, según el Servicio Comparativo de Wilshire Trust Universe.

Los retornos de Kresge resultaron favorecidos por sus activos energéticos y el desempeño de los fondos de cobertura. La fundación también compró seguros contra cesaciones de pagos (conocidos como credit-default swaps) de bonos de empresas, un tipo de derivado que protege el portafolio de posibles liquidaciones de activos en el mercado de deuda.  Este año, el fondo ha comprado este tipo de seguros sobre la deuda de bancos europeos y ha invertido en fondos de hipotecas residenciales en apuros.

Las fundaciones de las universidades estadounidenses de más prestigio se valen de su fama y el gran tamaño de sus activos para acceder a los fondos de capital privado y a los fondos de cobertura más exclusivos, algo que suele impulsar sus retornos. Pero el desempeño de Kresge muestra que los fondos más pequeños pueden superar el rendimiento de los gigantes. "Nuestra filosofía es que es posible añadir activos, como bienes raíces, petróleo y capital privado, que pueden parecer arriesgados, pero que, en conjunto, pueden favorecer los retornos y disminuir la volatilidad", dice Edward Hunia, jefe de inversiones de Kresge.

La fundación fue creada en 1924 por Sebastian Kresge, quien empezó una red de tiendas de productos baratos que, con el tiempo, se convirtió en la cadena minorista Kmart. Kresge ofrece ayuda financiera a organizaciones sin fines de lucro.

Cuando Hunia asumió en 1992 las riendas como inversionista
jefe, Kresge tenía US$1.200 millones en activos. Desde entonces, el valor se ha triplicado. El fondo ha registrado un retorno total de 16,3% en los últimos cinco años fiscales. Eso supera los índices medios de retornos de Wilshire TUCS de 10,4% para el mismo período para fundaciones de US$1.000 millones o más.

Hunia, de 62 años, tiene planeado retirarse de la fundación a fines de diciembre. Anteriormente se desempeñó como tesorero de la Universidad Carnegie-Mellon, donde también obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica y una maestría. Antes de Carnegie-Mellon, trabajó como vicepresidente de finanzas en la Universidad de Pittsburgh.

Con un objetivo de retornos de un 5% anual real, Hunia le ha quitado énfasis a la renta fija, que en su opinión no contribuye lo suficiente a las ganancias. También ha estudiado activos alternativos menos correlacionados con el mercado accionario.

Eso se tradujo en inversiones en una variedad de fondos de cobertura, excepto aquellos que siguen la estrategia de ventas al descubierto.

En los últimos años, Kresge también ha evitado a los consultores.
Adelantarse al mercado, según Hunia, requiere encontrar
pequeños nichos de inversión que han sido pasados por alto. "Debido a que los consultores producen en masa, no pueden hacer eso por usted", concluye.  Hunia empezó el 2007 con temor a las turbulencias en los mercados y pensando en cómo proteger su portafolio de una potencial ola de ventas. El problema era que los métodos tradicionales para asegurar activos habían probado ser ineficientes o eran prohibitivamente caros.

Entonces encontró los creditdefault swaps sobre deuda corporativa y empezó a comprarlos en marzo de 2007. Luego los
vendió entre enero y marzo de 2008, consiguiendo ganancias de US$200 millones. Eso es el doble de la cantidad que perdió el fondo en el mercado accionario.

Aunque ahora Hunia ha vendido todos sus swaps para bonos corporativos, no cree que la crisis de crédito haya terminado. Kresge recientemente compró credit default swaps sobre bancos europeos porque, dice, están tan atribulados como los estadounidenses, "pero son más baratos".

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