Pérdidas, reducción en ventas y recorte de empleados anunciaron Ford, General Motors y Chrysler en E.U.

Altos precios del petróleo, economía en recesión, e incluso turbulencias en mercados financieros que disminuyen el acceso al financiamiento, tienen en crisis a la industria automotriz estadounidense.

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julio 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-24

Cuando Ford hizo públicos los resultados del segundo trimestre del año, el jueves, hasta los más pesimistas quedaron sorprendidos. El fabricante estadounidense anunció el peor trimestre de su historia, con pérdidas por 8.700 millones de dólares, cifra que resalta con el beneficio de 750 millones de dólares obtenido en igual lapso del año anterior.

Las pérdidas netas incluyen 8.000 millones en cancelaciones debido a una reducción en el valor de los bienes de la compañía en Estados Unidos y en el portafolio de concesionarios de Ford Motor Credit Co. Ford perdió 62 centavos por acción, peor de lo que Wall Street preveía. Doce analistas de Thomson Financial esperaban, en promedio, pérdidas de 27 centavos por acción.

Incluidas las cancelaciones, Ford perdió 3,88 dólares por acción en el periodo abril-junio. Durante el mismo trimestre del 2007 ganó 31 centavos por acción.

Las ventas de autos en general en Norteamérica bajaron un 10 por ciento durante la primera mitad del año, mientras que las de Ford bajaron en un 14 por ciento.

La compañía, sin embargo, continuó reportando ganancias en el extranjero: 582 millones en Europa y 388 millones en Sudamérica. Ford también ganó 50 millones en su división de Asia-Pacífico y África.

La empresa, que el mes pasado abandonó su objetivo de recuperar la rentabilidad en el 2009, reiteró que aguardaba un ejercicio 2008 "peor que el de 2007", con un segundo semestre "difícil".

GM, en reserva

Mientras que Ford anunciaba su trágico balance, General Motors (GM) también daba una noticia que sacudió a la industria automotriz de Estados Unidos.

El miércoles, GM dijo que durante el segundo trimestre del año las ventas cayeron un 20 por ciento en Norteamérica, lo que supone 236.000 vehículos menos que en el mismo periodo del 2007.

Aunque la demanda de vehículos de GM fue mayor que nunca en todo el mundo (excepto en Norteamérica, por supuesto), el fabricante cedió el liderazgo de ventas de vehículos en el planeta, ante su rival japonés Toyota Motors.

Para intentar recuperar la cima, GM anunció varias medidas, entre ellas la eliminación de un 20 por ciento de los costes salariales de sus empleados de oficina, para mejorar su liquidez de aquí a finales del 2009 en 15.000 millones de dólares.

Además, considera que en el 2008 y el 2009 las ventas de vehículos nuevos en Estados Unidos se reducirán hasta los 14 millones de unidades anuales, por lo que seguirá registrando un descenso de sus ventas.

Chrysler no quiere perder la rueda

Ante el oscuro panorama que se cierne sobre el sector automotor en Estados Unidos, el fabricante Chrysler también anunció medidas para superar la mala hora.

El miércoles la empresa anunció a sus empleados que para el 1 de octubre eliminará 1.000 puestos de trabajo en todo el mundo "para responder a las actuales condiciones del mercado". Chrysler señaló que la eliminación de empleos se realizará mediante jubilaciones anticipadas y bajas incentivadas, aunque no descartó recurrir a despidos.

Este mes la empresa se vio obligada a desmentir informaciones aparecidas en la prensa que señalaban que podría declararse en suspensión de pagos ante la dramática reducción de sus ventas en el mercado norteamericano.

Cambio de estrategia

Para evitar el desastre, los fabricantes anunciaron cambios en sus estrategias de producción. Uno de los puntos centrales de la nueva estrategia de Ford para el mercado estadounidense es la introducción de seis pequeños autos europeos y el cambio de tres plantas norteamericanas que dejarán de producir todoterrenos para empezar a montar autos de reducidas dimensiones. "Ford quiere transformarse en una empresa más pequeña", explicó Mark Fields, presidente para América del Norte.

Por su parte, General Motors sigue pisando el acelerador en su proyecto Volt un vehículo eléctrico, recargable simplemente conectándolo en cualquier enchufe doméstico y con un pequeño motor de gasolina para recargar las baterías cuando sea necesario.

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