Perfil transaccional: deber y reto para el sector financiero

La oportuna información sobre los hábitos y los comportamientos del consumidor en el mercado financiero son necesarios para prevenir los casos de fraude electrónico.

SECTOR FINANCIERO

La digitalización ha permitido que cada vez sea más fácil y seguro realizar trámites bancarios.

123RF

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Portafolio
diciembre 03 de 2017 - 07:29 p.m.
2017-12-03

El 19 de diciembre del año pasado, se produjo un fallo de especial relevancia en materia de fraude electrónico bancario, proferido por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia.

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En esa decisión, que analizó en detalle la doctrina y la jurisprudencia sobre la materia, extendiendo sus alcances no solo al sector bancario sino a todo el espectro del comercio electrónico, la Corte negó el recurso de casación interpuesto contra una sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín que condenaba a una entidad financiera a responder por la sustracción de una suma de dinero bajo la modalidad conocida como pharming, un fraude en el que el usuario es direccionado a un servidor impostor donde se encuentra un clon del sitio web al que pretende ingresar. Una vez valida su clave de ingreso, creyendo que accede a la página de la entidad, pone sus datos y su cuenta bancaria al servicio de los delincuentes.

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Además de defender los derechos del consumidor financiero afectado, ordenando el pago de las sumas e intereses adeudados, el Alto Tribunal hizo un extenso y riguroso análisis sobre los alcances de la responsabilidad contractual de las entidades financieras, ratificando la validez de la llamada teoría del riesgo creado que establece la responsabilidad objetiva de las mismas, toda vez que al poner a disposición del mercado y de sus clientes distintos canales y plataformas para la prestación de sus servicios con el fin de obtener un provecho económico.

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‘Crean’ riesgos que escapan al ámbito de control y vigilancia de los usuarios, quienes carecen de herramientas para, por ejemplo, buscar los locks de sus transacciones, obtener los videos de retiros en cajeros, o acceder a dictámenes periciales que establezcan la modalidad de fraude. Son las entidades financieras y no el usuario afectado, las que deben asumir la carga de la prueba, de un lado, para esclarecer los hechos, y del otro para demostrar que el daño sufrido es producto de acciones u omisiones del consumidor que faltan a sus deberes contractuales.

De ser así, la entidad queda eximida de responsabilidad.

LA NUEVA HUELLA DACTILAR
 

A través de numerosos fallos y pronunciamientos en materia de fraude electrónico que avalan la teoría del riesgo creado, la Superfinanciera ha venido insistiendo en el deber que tienen las entidades del sector, de seguir fortaleciendo las medidas y estándares de seguridad para la prestación de sus servicios. Ejemplo de ello es la Circular Básica Jurídica, que imparte requerimientos a cada uno de los canales de distribución de los servicios financieros, entre ellos, la obligación que tienen las entidades financieras de construir el perfil transaccional de sus clientes, y en consecuencia, definir procedimientos para detectar comportamientos u operaciones inusuales.

Según la Superfinanciera, “el perfil transaccional permite conocer cuáles son los hábitos de un consumidor financiero, por ejemplo, los canales que usa, los montos y días de retiro, los lugares en que se realizan, y a partir de allí, cada entidad es autónoma en definir un procedimiento con el cual se confirmen las operaciones que no correspondan a los hábitos transaccionales del cliente, y con ello generar la alerta respectiva”.

A su vez, en sentencia del 27 de octubre de 2016, el Tribunal Superior de Bogotá señaló que “podría decirse, con recurso a la figura, que el perfil transaccional es a las operaciones bancarias lo que la huella dactilar es a cada individuo; es aquel aspecto cuya singularidad permite establecer la identidad de quien realiza una operación que primafacie podría imputársele a un cliente”.

Para Luis Ustáriz, abogado experto en derecho bancario y financiero, “es muy importante que las entidades cumplan con estos estándares de seguridad y calidad, y que revisen temas como el perfil transaccional, las cláusulas abusivas y los bloqueos preventivos.
También es clave que informen a los consumidores sobre la adecuada utilización de sus servicios. El perfil transaccional es la pirámide que hoy soporta casi todo el régimen de responsabilidad del sistema financiero”.

PREVENIR Y COMUNICAR EN TIEMPO REAL

En la lucha contra el fraude electrónico, la rapidez con que se reporte cualquier anomalía es decisiva. De poco sirve que las entidades financieras realicen cuantiosas inversiones en equipos, capacitaciones y tecnologías de punta, si no se fortalecen los canales de comunicación con el cliente en tiempo real.

“Existen algoritmos que permiten identificar patrones de conducta en los consumidores financieros en EE .UU. , Asia y Europa, donde el fraude electrónico bancario ha alcanzado ribetes transnacionales. Estas herramientas tecnológicas también pueden aplicarse en Colombia para mejorar el seguimiento y la comunicación con el consumidor financiero”, agrega Ustáriz.

Juan Martín Fierro
Especial para Portafolio

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