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“No se puede permitir que sólo estudien los ricos”

Gerardo Remolina S.J.Rector de la Universidad Javeriana en Bogotá La responsabilidad social empresarial no se reduce a dar limosna, sostiene el rector de la Javeriana, Gerardo Remolina, S.J.

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mayo 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-31

En los últimos años, las grandes empresas colombianas presentan junto con sus resultados financieros, un anexo o documento en el que muestran lo que llaman "balance social" , o acciones que trascienden su mero objeto social. El tema no es exclusivo del país. A las grandes corporaciones les interesa ahora mostrar que no son indiferentes a los problemas sociales que se enfrentan en sus países, para lo cual relacionan los recursos y programas a favor de comunidades específicas. El rector de la Universidad Javeriana de Bogotá, Gerardo Remolina S.J. quien lleva ocho años al frente de la institución. Desde que fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales del centro académico, ha profundizado en el estudio del tema y desde la rectoría adelanta programas de apoyo a los estudiantes pobres. Pero él mismo considera que lo hecho es insuficiente para las necesidades del país. La responsabilidad social empresarial está de moda. ¿Usted cree que se está enfocando correctamente? Es cierto que el tema de la responsabilidad social empresarial está en el tapete, es de una gran actualidad, pero el enfoque debe ser claro: no es un asunto de dar limosna o aportar algún dinero a personas o instituciones, sino que se debe abrir conceptualmente a temas sociales como la generación de trabajo y empleo que permita a la mayor cantidad de personas acceder a los bienes y servicios que necesitan para su vida digna. Las empresas deben hacer esfuerzos importantes para apoyar con un valor agregado social y quizá el más importante es el que tiene que ver con el conocimiento. ¿Y concretamente cómo podría operar el esquema? Es muy importante que las empresas contribuyan a un mejoramiento estructural del país y éste se logra con la educación. No estoy diciendo que las empresas formen, sino que se vinculen o hagan convenios con la academia haciendo una alianza sinérgica benéfica. Hay ejemplos concretos ya: en Medellín, la Universidad de Antioquia y otras ocho universidades están trabajando seriamente en ese modelo con las empresas. Se concretará en un parque tecnológico que brindará fuentes de trabajo. Aquí, hemos hechos algo similar buscando el acercamiento con las empresas. Siempre se ha hablado de la alianza universidad-empresa. ¿Qué elementos podría tener? Por ejemplo, las empresas pueden crear fondos de becas para formar a sus empleados o apoyar a las instituciones para que éstas realicen su trabajo de fomento. En el caso de la Javeriana, de los 20.000 estudiantes que tenemos, unos 5.000 viven situaciones angustiosas y merecen apoyo, que nosotros damos al alcance de nuestras posibilidades. Si las empresas pudieran ayudar a constituir fondos para ayudarle sería muy importante. Habría unos criterios académicos definidos y unas condiciones puestas por las empresas, pues no se trata de regalar los recursos, sino que las empresas se beneficien. ¿Usted cree que se está desperdiciando el recurso humano? En Colombia, los estratos altos tienen capacidad para pagar el estudio, pero no pasa lo mismo en los estratos uno y dos. Esas becas permitirían que no se desperdiciara un capital humano de los pobres y además se solucionaría un problema social. La realidad es que en lo estratos uno y dos hay estudiantes muy inteligentes que no tienen capacidad económica. Nosotros hacemos lo que podemos, por ejemplo tenemos un convenio para ayudar a población indígena con becas hasta del 75 por ciento. Colombia no puede dejar que solo los ricos estudien. ¿Y el papel del Estado? La educación es una necesidad para que el país alcance mayores niveles de desarrollo. Los índices de Colombia son ínfimos si se comparan con los de otros países como los tigres asiáticos. Creo que la visión 2019 pasa muy rápido por la educación. Hay que tener una idea más profunda que lo se plantea ahí. El aporte a la educación y a la investigación en términos de participación en el PIB es muy baja comparada con otros países. La sociedad del conocimiento es la base de todo el desarrollo. El tema educativo siempre ha estado al frente de la agenda ¿cómo cree que han sido los resultados ? Lo que falta es una verdadera voluntad política. En el discurso y la retórica se plantean las cosas, pero no hay decisión de hacerlo. El país necesita una ley estatutaria de la educación que la acojan todos: el Gobierno y las instituciones educativas. No se puede seguir dejando que la educación sea un asunto del Gobierno de turno, sino que debe haber un marco definido y claro: una concepción unitaria y coherente del sistema educativo colombiano, arrancando por la educación básica. El país vive una mejora económica ¿Pasa lo mismo en el terreno social? Las empresas y los colombianos más pudientes no pueden seguir siendo indiferentes frente a la pobreza. Ciertamente hay instituciones que hacen un trabajo muy grande como el Minuto de Dios, pero es vital una mayor conciencia social que tiene una justificación y explicación claras: la destinación universal de los bienes. Los bienes son para todos, incluyendo los recursos económicos. Hay que romper la idea de que los negocios son los negocios y nada más. Nadie está discutiendo o poniendo en duda las leyes del negocio, pero se necesita una dimensión social. La gente tiene que pensar en la austeridad de la vida: para qué tener más dinero de lo que se necesita para vivir. ¿Podría ser más claro? Muy simple: tú eres responsable para los demás y lo que recibes es para los demás. Y entre más privilegios más responsabilidad. En otros palabras, entre más se tenga y se reciban más bienes la responsabilidad social es mayor. Y nuevamente ¿cuál es el papel del Estado? El Estado debe estar al servicio de la sociedad y no es al contrario. Las instituciones, el Gobierno, el Congreso deben estar al servicio de la sociedad. Nada más peligroso para un países que su Gobierno caiga en el grupismo o al servicio de los intereses particulares. Creo que la política es una de las profesiones más bellas cuando está orientada al bien común. El problema es cuando se torna electorera y se van formando grupos políticos con intereses particulares. No todos los políticos en el país son malos, hay algunos comprometidos con un sentido ético y social. Desafortunadamente, la proporción es baja. Para usted ¿hay relación entre pobreza y violencia? La pobreza explica buena parte de la violencia. Es una consecuencia de la carencia de bienes básicos. Un reciente estudio de la Fundación Social, comprueba que una de las fuentes que más incidía en la violencia tiene que ver con el resentimiento que se crea en las personas por la negación de la dignidad humana que exige la vida. "La visión 2019 pasa muy rápido por la educación. Hay que tener una idea más profunda que lo planteado”. "La pobreza explica buena parte de la violencia. Es una consecuencia de la carencia de bienes básicos. "Hay que tener austeridad de vida: para qué tener más dinero del que se necesita para vivir”.

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