Como perros y gatos

Quienes pensaban que -así como se pudo lograr con Bogotá- sería posible un acercamiento entre Caracas y Washington, acaban de descubrir que cualquier eventual entendimiento queda aplazado hasta nueva orden.

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mayo 26 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-26

No de otra manera puede entenderse el más reciente encontronazo que involucra a la administración de Hugo Chávez y a la de Barack Obama. La razón en esta oportunidad fue la decisión estadounidense de sancionar a Petróleos de Venezuela por hacer negocios con Irán, en una aparente violación de los mandatos de Naciones Unidas. Como consecuencia, la compañía estatal no podrá tener acceso a contratos con el Gobierno norteamericano ni a líneas de financiación públicas para exportar o importar productos. Aunque las implicaciones inmediatas de la medida se consideran como menores, el mensaje es que el distanciamiento entre ambos países vuelve a ampliarse, algo que sin duda tendrá consecuencias políticas. Ello explica las manifestaciones de ayer en territorio vecino, en las cuales centenares de empleados de Pdvsa salieron a las calles a protestar por lo ocurrido. Una vez más, los "vivas" a la Revolución Bolivariana sólo fueron acallados por los de "muerte al imperialismo yanqui". ¿Quiere decir lo anterior que el petróleo venezolano va a enviarse a otros destinos? No necesariamente. De un lado, no es fácil encontrar compradores para el millón de barriles diarios que se le despachan al coloso del norte y que representan el 10 por ciento de su consumo. Del otro, Pdvsa es dueña de refinerías en el golfo de México, que a su vez abastece a la cadena de gasolineras Citgo, que también son de su propiedad y surten a los consumidores estadounidenses. Romper esos nexos no es fácil. ricavi@portafolio.cohelgon

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