La persistencia de un exportador

Los productos de cuero de Mario Hernández se venden hoy en 45 tiendas ubicadas en países como Aruba,

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diciembre 02 de 2010 - 11:33 p.m.
2010-12-02

Fue la clásica prueba del ensayo y error. Y este le costó "mucha plata" a Mario Hernández, aunque afirma que en realidad "fue una gran enseñanza, o sea que no perdí, sino que gané".

El afán de llevar al mercado internacional sus productos lo hizo abrir una tienda en Nueva York, exactamente en la 3ª Avenida, en el Trump Plaza de la capital del mundo.

Allí comenzó a exhibir prendas y accesorios en café y negro, colores inusuales en una ciudad marcada por la moda y las estaciones y a cuya mayoría de habitantes se les dificulta pronunciar Marroquinera, que era el nombre de su empresa.

A esto le sumó una decoración "con maticas de café", muy colombiana, pero también muy alejada de las tiendas bonitas de las grandes marcas europeas y estadounidenses. Las cartas estaban jugadas, pergo tuvo que cerrar el local. Eran los años 80, cuando murió ese primer intento de internacionalización por lo alto.

Pertinente decir que Marroquinera también era la marca y Mario Hernández es, a la vez, la marca que la sustituyó y el nombre del empresario colombiano del cuero más conocido a nivel internacional.

Sus bolsos de mano para mujer, portafolios para hombre, joyas, tarjeteros, prendas de vestir, entre otros productos, confeccionados en cueros de la mejor calidad, se venden hoy en 45 tiendas ubicadas en países como Aruba, Panamá, Costa Rica, México, Venezuela y otras 18 en Colombia, lo que corroboraría que la platica del experimento de Nueva York no se perdió. Por eso, Mario Hernández recibió el Premio PORTAFOLIO al esfuerzo exportador.

¿Cómo una empresa pequeña, como él mismo la clasifica, localizada en Bogotá, con 400 empleados, ha podido competirles a las grandes y afamadas marcas internacionales, algunas centenarias, en mercados exclusivos dominados por la moda?

"Construyendo marca (a pesar de que en el inicio, el cambio le significó el colapso de las exportaciones porque no conocían Mario Hernández y, en Colombia, por la misma razón, perdió los distribuidores); diferenciando el producto, trabajando en el diseño, fabricando con materias primas de primera calidad, asimilando la globalización", dice el empresario, que aunque no estudió diseño y, a pesar de tener un departamento de desarrollo de producto, todo pasa por sus manos.

Persistencia, visión, esfuerzo, compromiso, ambición, norte y aprendizaje han moldeado el camino recorrido durante más de 30 años por este industrial del cuero, cuya promesa de marca es un "producto asequible, con una calidad igual a la europea". Por ejemplo, un bolso de Ferragamo vale de tres a cuatro millones de pesos, "un bolso mío, de cuero europeo, vale 600.000 pesos, la quinta parte de uno de esas grandes marcas".

¿Y Estados Unidos? "Tengo que volver. La tarea es que como trabajamos moda, ya no podemos disparar para todos lados, hay que coger pocos países. Tenemos que esperar a que mejore la situación allí. A Nueva York tendría que entrar con dos o tres tiendas".

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